❝A veces cuando buscas algo, encuentras una cosa completamente diferente. No es casualidad. No existen las casualidades❞
Suhail y Meissa creen que han elegido un edificio por casualidad, porque las circunstancias los empujaron en esta dirección, sin...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Luego sucedió lo más extraño.
Todo se detuvo.
No hubo ningún evento relevante los siguientes días. Dorian regresó a la cafetería como si nada hubiese pasado. Suhail se tomó su tiempo para buscar un trabajo que le gustase, descansar y asistir a sus sesiones de terapia. Las pesadillas de París y Roma tampoco volvieron.
Luján tuvo una sesión de preguntas a las cartas fuera del edificio y descubrió que la influencia que bloqueaba las respuestas reales parecía haberse ido.
Y sí, esto era extremadamente extraño.
—Sé que era alguien que conocía —les decía París sobre el cuerpo desmembrado—, sólo no recuerdo quién. ¿Tal vez desatamos esos viejos nudos sin saber?
—¿Eso se puede? —Meissa se dirigió a Roma al preguntarlo.
"Se pueden desatar nudos de forma inconsciente cuando te encuentras con las personas del pasado o las situaciones que debes atravesar y superas lo que necesitas superar" reconoció Roma, con gestos apresurados. "Pero tiene mucho que ver con la casualidad o el instinto. La mayoría se encuentra con sus nudos muchas veces, hasta que los resuelve para que no vuelvan o porque notaron algo"
—Estamos conscientes de que tenemos tales nudos —puntualizó Luján, sacudiendo la cabeza—, no deberían haberse resuelto así de repente. ¿Hay algo que hayan entendido estos días?
El grupo entero intercambió miradas.
Quizás el problema no fuese si descubrieron algo, sino la cantidad de revelaciones que tuvieron durante los últimos meses.
No sabían por dónde empezar ni si podrían tener alguna relación entre sí.
Luján exhaló, dejando caer los hombros.
—Seguiré preguntando…
—Pero si ya acabó —mencionó Dorian, de pronto—, entonces no había algo para cada uno, ¿cierto?
Y si no era ese el caso, debieron entender algo mal. Era lo que Luján se temía.
"Tal vez ya pasó" le indicó Roma, después de chasquear los dedos para llamarle.
Luján no sabía qué pensar.
Aun así, como regresaron a un relativo estado de paz, fue el momento perfecto para que Meissa les recordara que sus padres los esperaban el fin de semana en la casa fuera de la ciudad.