Las chicas que han recibido cofres

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Meissa estaba concentrada en bordar una nube sobre una larga tela blanca cuando Suhail entró al apartamento refunfuñando

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Meissa estaba concentrada en bordar una nube sobre una larga tela blanca cuando Suhail entró al apartamento refunfuñando. Se detuvo, comprobó que Roma no estaba en la sala y se tiró al lado de su hermana para quejarse con confianza.

Ella asentía a medida que lo oía, preguntándose por qué bordaba una solitaria nube en la tela.

Sabía que Roma se lo explicó, pero se estaba haciendo preguntas sobre qué tanto era "observar a otra chica" y qué tanto "gustar de otra chica", si lo que sintió por alguna chica antes era atracción o por qué la atracción y los chicos parecían separarse dentro de su mente. Eso la tenía algo distraída.

Por lo visto, Suhail también lidiaba con su propio desastre.

—...y después de pensarlo durante mucho rato, he llegado a la conclusión de que estoy siendo una mierda. Y no quiero ser una mierda.

Meissa paró de bordar y se fijó en él. Suhail se había sentado de lado, su costado se apoyaba en el respaldar del sofá y su mejilla estaba contra la palma de su mano.

—¿Ahora qué hiciste?

Suhail ahogó un quejido.

—Ser horrible —Le demostró lo mal que estaba como para apoyar la frente en su hombro y seguir balbuceando—. Creo que sí soy homofóbico. No quiero serlo. Es un asco serlo.

Meissa sentía que se estaba perdiendo de algo importante.

—¿Por qué de pronto crees que eres homofóbico?

—Alí —Suhail casi escupió el nombre—. No lo soporto. Si está de nuevo allí cuando regrese, voy a querer gritar. No paro de pensar en lo que dicen París y Roma de que le interesa Lu. Y además está tan pegado a Lu- me dan ganas de decirle que sólo se aleje y se comporte…se comporte…no así. Estoy demasiado irritado, esto no es normal.

Murmuró lo último en un tono más quejumbroso, sin levantar la cabeza para verla.

—Siempre pensé que estaba cumpliendo lo que nuestra madre dice de no juzgar a la gente —siguió lamentando—. Diya me regañó un par de veces por comentarios fuera de lugar, pero eran cosas que creí que eran normales- y cuando dijo que no lo eran y me puse a pensarlo, me di cuenta de que tenía razón y decía cosas que no estaban bien. Y estaba bastante seguro de que no era así con esto. Pero si me dijese "no soy homofóbico porque tengo un amigo gay" sonaría demasiado homofóbico, ¿entiendes?

Meissa había abandonado su bordado sobre su regazo para ese momento. Esto era grave. Hace mucho tiempo que Suhail no balbuceaba y se ponía a divagar como si hubiesen abierto un grifo verbal para dejar salir todo lo que no surgía de forma natural el resto del tiempo.

SerendipiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora