El chico que tiene disforia

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Mientras esto sucedía, en una cafetería, Luján se frotaba los párpados cansados, Roma bebía té negro y París buscaba con la mirada a Dorian entre los camareros

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Mientras esto sucedía, en una cafetería, Luján se frotaba los párpados cansados, Roma bebía té negro y París buscaba con la mirada a Dorian entre los camareros. En cuanto lo divisó, lo saludó con una sonrisa. Dorian le respondió con un guiño y una sonrisa y luego tuvo que desviarse con una bandeja por orden de uno de los jefes.

—La primera vez lo sentimos los seis —recordó Luján, en voz baja—. Cuando la ropa se apretó, fue la serpiente de tela controlándola. La segunda vez sólo lo vimos. La tercera vez…

"Aunque estaba ahí, sólo iba hacia mí, ignorando al resto" añadió Roma, gesticulando deprisa.

—Y ahora sólo ella lo podía sentir —París torció los labios al pensarlo. Se inclinó hacia adelante con sus brazos flexionados sobre el borde de la mesa—. Sonará raro, pero podría estar…¿debilitándose o algo así? Quizás…¿le falta fuerza?

—Normalmente los nudos por resolver no se presentan de una manera tan clara y aún no sabemos qué debía arreglar cada uno —siguió Luján. Sus ojos no se despegaban de las cartas sobre la mesa—. De lo que sea que se esté "alimentando" para mostrarse así, ya debe haber gastado bastante energía.

—¿Eso no querría decir que si dejamos que continúe va a desvanecerse por sí mismo?

"O a arrastrarnos" Roma frunció el ceño al señalarlo. "Si hay algo poderoso que nos quiere mostrar una cosa, nos la va a mostrar, queramos verlo o no"

París asintió de mala gana. Buscó de nuevo a Dorian entre los mesoneros y se ganó una patada sin fuerza de Luján, que le pidió que se concentrase.

La carta que había sacado de su mazo ese día fue el Conquistador.

Significaba: hay un peligro cerca de ti.

Roma les explicó al comienzo de su reunión que no podía tocar las cadenas durante los días anteriores ni cuando empezaron a desvanecerse. Las veía, pero al mismo tiempo, era como si no estuviesen allí.

—Con la cantidad de energía que debe gastar es muy probable que esto acabe pronto —señaló Luján, ya que no se le ocurría nada más—. Sólo París y yo no hemos sellado nada con la Jaula. Si en verdad acertamos sobre que cada uno debe enfrentarse a algo…cuando el último pase, deberíamos saber por qué pasa esto.

París le hizo una pregunta a Roma, que se dedicó a darle una explicación detallada a través de gestos. Luján se distrajo pensando en el hermano de su abuelo y el encuentro con Mahsati.

Durante mucho tiempo, había estado deambulando por un sendero prediseñado. Su única instrucción fue seguir adelante.

Cuando se acabase el camino, ¿qué sucedería?

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