Xiao Zhan es un doncel que no cree en el amor aunque esté comprometido.
Wang Yibo es una estrella en ascenso el cual tiene una afición por romper el corazón de los donceles a su paso.
Ambos juagaran a no enamorarse.
Era una apuesta arriesgada y Xiao Zhan lo sabía. Había salido a cazar aquella noche, después de una semana en que esperó a que Yibo guardara su secreto y sin que hubiera señales de que no lo había hecho, por fin se armó de valor.
No tenía muy claro cuáles eran los parámetros exactos de aquel tonto reto que había sellado con el barman y esperaba que el mostrarse con una chica ante él fuera suficiente o por lo menos era lo único en lo que había podido pensar para dejarle con la boca cerrada. Ahora estaba allí, en un club lejos de su hogar en busca de una nueva conquista cuando miró a la chica morena de grandes ojos redondos. Le gustaban mucho.
La había visto llegar en compañía de otra chica de rostro amable con evidente propósito de divertirse sin pareja. Al principio pensó en salir de aquel lugar antes de que ella lo viera, lo último que quería era ser reconocido como un doncel cuando estaba en busca de diversión y sexo fácil, pero entonces Meng Ziyi le había sonreído con un brillo especial en los ojos y lo había saludado levemente, cuando él mismo le regresó el saludo pudo apreciar cómo el rostro de la chica se iluminaba.
Con una sonrisa recordó cómo es que la recepcionista de su doctor parecía sonrojarse con cualquier gesto que él le dedicaba e incluso había jugado un poco con ella en el consultorio notando una respuesta afirmativa por parte de ella por lo que decidió quedarse y ver qué pasaba.
Los bailes y bebidas continuaron y encontró su oportunidad cuando al notar que la amiga estaba entretenida con otro sujeto y Ziyi bailaba sola entre el mar de gente. Se acercó sutilmente, capturó la mirada de la chica y ella sonrió un poco más gustosa y menos cohibida por el alcohol ingerido, de inmediato se acoplaron para bailar sin mediar palabra. La música, la tenue luz y las numerosas personas a su alrededor lo invitaban a seguir avanzando, la tomó por la cintura y la giró.
-Te mueves realmente bien- le dijo Xiao Zhan con los labios pegados al oído de Ziyi. Una frase segura que dejaba a la libre interpretación sus intenciones.
-Eres tan apuesto- respondió la chica acariciando levemente la mejilla de Zhan, entonces enfocó sus ojos a los bonitos labios rojos del doncel. Su corazón latía fuertemente, justo ese momento era su sueño hecho realidad. Un hermoso doncel estaba coqueteando con ella, un doncel con un porte dominante, alto y espectacularmente apuesto. Sus piernas temblaron cuando el pelinegro la aferró más a su cuerpo, la miró a los ojos y simplemente posó sus labios sobre los de ella.
Ziyi sintió llegar al cielo. De inmediato rodeo el cuello de Zhan dispuesta a llegar a dónde aquel la llevara.
El beso se intensificó, las lenguas jugaban gustosas dentro de sus bocas y la chica se sentía desfallecer con la maestría con la que era besada.
-Vamos a mi casa- ofreció la chica de inmediato sin pensarlo mucho, queriendo aprovechar aquel rayo de buena fortuna frente a ella.
-Tu lideras el camino- le respondió Zhan antes de volver a capturar sus labios realmente complacido por la actitud de la chica.
Había algo en Ziyi que había llamado la atención de Zhan desde que la vio por primera vez, de inmediato le gustó la chica más allá de su linda apariencia, era su forma en que reaccionaba a él, le recordaba aquellos años cuando era un adolescente y era sólo un chico coqueteando con chicas, cuando su vida era más sencilla y fácil.
Al descubrir que era un doncel, sintió que había perdido una parte de sí mismo, su identidad. Las personas a su alrededor comenzaron a tratarlo de forma diferente, sus padres se alegraron, pero pronto lo dejaron de ver como siempre lo había hecho, los planes futuros cambiaron de un momento a otro y se sintió como un objeto en vez de una persona. Solamente, en aquellos momentos en que salía a buscar compañía femenina, volvía a sentirse como lo era antes, una persona normal, un hombre como cualquier otro y ese sentimiento se intensificaba frente a la chica que ahora sostenía en sus brazos y a la cual desnudaba. El hecho de que Ziyi supiera que era un doncel y aún así fuera capaz de sonrojarse ante su sola presencia era aún más satisfactorio y aquella noche la disfrutó como no lo había hecho con anterioridad, pues se sentía completamente libre de todos los prejuicios que ahora cargaba su persona.
Cuando la dejó agotada sobre la cama y recogió sus prendas, la miró sonriendo – Gracias por esto- murmuró antes de besarla en la frente. Salió de aquel departamento con una tranquilidad desconocida.
Caminaba en medio de la noche, se encontraba a mitad de la ciudad disfrutando de un cigarrillo, a lo lejos escuchó un leve alboroto, personas salían de algún club y no le dio importancia hasta que su muñeca fue apresada firmemente haciendo caer el cigarrillo de sus dedos.
-¿Qué mierda?- preguntó con el ceño fruncido girando para encontrarse con un par de ojos algo desenfocados.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
-¿No crees que es peligroso para un hermoso doncel caminar a estar horas de la noche?- Preguntó Gu Jiacheng quien salía del bar donde pasaba regularmente su tiempo. Era el hijo único de una familia adinerada y cuyo sólo propósito, al parecer, era encontrar una pareja conveniente para desposarse y continuar con una vida ligera.
Zhan intentó liberar su mano, pero pareciera que el alcohol le daba fuerza al agarre de Jiacheng – Estoy bien- dijo secamente.
-¿Dónde está Emn?- pregunto acercándose un poco más a él - ¿Acaso sales solo a divertirte?- preguntó casi acorralándolo contra el costado de una camioneta en donde su chofer lo esperaba.
Zhan suspiró por el hecho de tener que lidiar particularmente con él. – Puedo salir solo si me apetece.
Jaicheng realmente estaba muy cerca de Zhan, levemente acarició su mejilla mirando atentamente sus labios – Siempre me gustaste- le dijo en un susurro como si estuviera confesando un secreto -Desde la primera vez que te vi, hermoso, serio y callado. Parecías tan tímido e inocente con tus libros en las manos, caminando sin ver a nadie, como si ninguno fuera suficiente para ti. – Zhan no era tonto, bien sabía de la atracción que despertaba en Gu Jiacheng y su manera de tratarlo, trataba de mantener la distancia, pero había ocasiones en que dejaba ver sus verdaderas intenciones – Y tenías razón, nadie está a tu altura – Con el pulgar rosó aquel lunar debajo de los rosados labios, ese toque en aquel rostro perfecto estaba ahí para seducir a cualquiera que lo viera – No sabes cuánto lamento el que Chen se haya acercado primero... aunque si lo piensas bien, yo soy mejor partido – entonces tomó la cintura de Zhan con firmeza, como si tuviera el derecho para hacerlo – Sé que no lo amas en realidad por lo que aún no he dejado morir mis esperanzas. Si tan sólo me dieras una oportunidad...
Zhan lo miraba atentamente, pudo predecir sus intenciones desde el principio y fue suficiente girar un poco su rostro para que los labios del contrario rosaran su mejilla. Jiacheng se quedó tieso ante aquel rechazo, momento que aprovechó el doncel para deshacerse del agarre con firmeza.
-Estas ebrio, será mejor que vayas a casa a dormir un poco – Zhan mantuvo la calma en todo momento. Si bien no le agradaba mucho Jiacheng, sabía que sus palabras estaban cargadas de sinceridad y él no era tan cruel como para aprovecharse de ese momento.
-Si yo me hubiera acercado primero, si hubiera tenido el valor... – se lamentó metiendo las manos en sus bolsillos.
"Seguramente estaría comprometido contigo" pensó Zhan con amargura, miró a Jiacheng subir a la camioneta con la mirada extraviada y continuó su camino. De pronto y sin razón aparente recordó su encuentro con el barman unos días atrás y lo nervioso que se había puesto al mirarlo sin camisa, los latidos de su corazón cuando lo había tenido tan cerca como lo había estado Jiacheng y de pronto se preguntó si hubiera girado su rostro si este hubiera intentado besarlo realmente.
Sus pensamientos, por el resto de la noche, se centraron en aquel encuentro con el barman dejando en el olvido la noche que Ziyi le había regalado e incluso omitió aquella confesión del mejor amigo de Chen Emn, sin poder evitarlo. Desde hacía unos días su mente no hacía más que dar vueltas en torno del castaño y su extraño sentir frente a él.