El encuentro había sido fugaz, pero bastante intenso. Wang Yibo se vio irremediablemente atraído por la fuerza en la personalidad del doncel. El haberlo encontrado en esa situación tan extraña había sido obra del destino.
La noche anterior sintió unos celos que le quemaban el interior como nunca los había experimentado: "Hola, cariño" Aquel simple saludo le había lacerado las entrañas como un látigo arrancándole la carne por el hecho de que las había pronunciado el doncel dirigiéndose a alguien que no era él mismo y ¡Cielos! Cuánto deseó que aquello fuera para él. Un simple saludo que envolvía la familiaridad y cercanía del doncel con su prometido, tan cargado de cotidianidad que dejaba en claro algo que no existía entre ellos.
Maldijo mil veces el nombre de Chen Emn por haber interrumpido un momento tan intenso y en un débil intento de ocultar su malestar huyó antes de dejar en claro que sentía más por el doncel de lo que era seguro admitir. Aquella mañana sólo quería despejarse, ir a sus prácticas temprano y continuar con su día a día pretendiendo que su mente no divagaba a los tantos recuerdos pasionales que se iban acumulando cada vez que tenía a Xiao Zhan frente a él, sin embargo, el destino tenía algo muy diferente en su futuro.
Recorría su camino tan tranquilamente, pero su cerebro ya tenía grabada la silueta del pelinegro que lo reconoció de inmediato, si bien podía seguir de largo, no pudo ignorar la situación hostil en que se encontraba Zhan frente a dos hombres que parecían molestos y más grandes que el doncel, no lo pensó, frenó la motocicleta dispuesto a interponerse entre los hombres, más sin embargo sus movimientos quedaron congelados al contemplar la fuerza y valentía de Zhan al someter a aquellos sujetos en apenas un par de movimientos.
Su corazón latió desenfrenado, su mente sólo miró los movimientos de Xiao Zhan y sus manos y cuerpo en general pedían por tener al doncel entre sus brazos, se veía tan condenadamente sexi, delicado y varonil al mismo tiempo de una forma tan irresistible que lo único que hizo fue arrinconarlo y extraer directamente de la tentadora boca del doncel todo el aliento como si quisiera extraerle el alma misma.
Unos preciosos par de minutos fue lo que logró conseguir antes de ser dejado de lado.
Una parte de él se sintió satisfecho de provocar la hermosa reacción en Xiao Zhan, lo había puesto duro con sólo sus labios, lo sintió cuando su erección rozó la del pelinegro. Los melodiosos gemidos que escaparon de la garganta contraria hasta ser tragados por su propia boca.
El doncel simplemente se alejó avergonzado, sin decir una palabra, sólo una fugaz mirada que dejó ver el terrible esfuerzo por alejarse y cuando se hubo calmado un poco, él mismo partió con una sonrisa en el rostro. Xiao Zhan cada vez lo cautivaba un poco más.
Con cabeza fría se percató de que aquello no era nada bueno para él, estaba desarrollando rápidamente sentimientos que se supone debería evitar, por lo que decidió, por su propio bien, alejarse unos días de Zhan antes de pretender seguir jugando con él, porque en ese preciso momento, sentía que el juguete era él mismo.
Aquella noche, Wang Yibo tocaba a la puerta de un pequeño departamento e inmediatamente fue recibido por una bella sonrisa de un lindo rubio que le abrió las piernas y el corazón con la esperanza de haber domado al increíble corredor y es que Wen Han desechó todas aquellas advertencias que Yibo le hizo en cuanto a su tipo de relación, el rubio simplemente se aferraba a una ilusión que crecía cada vez que Yibo tocaba a su puerta para follarlo toda la noche.
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Zhan tocó la puerta del departamento mientras mordía una de sus uñas sintiendo un cosquilleo en su vientre que había permanecido desde que Wang Yibo lo había arrinconado en aquel callejón. Sus latidos eran ansiosos, necesitaba urgentemente liberarse y por costumbre fue al único lugar donde podía ser saciado.
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JUGUEMOS
FanfictionXiao Zhan es un doncel que no cree en el amor aunque esté comprometido. Wang Yibo es una estrella en ascenso el cual tiene una afición por romper el corazón de los donceles a su paso. Ambos juagaran a no enamorarse.
