27. Juguemos... a que no te necesito

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-Te voy a dar tan duro, conejito, que la cabeza te va a dar vueltas- Wang Yibo miró profundamente a los ojos de Zhan aunque tenía en su rostro una sonrisa juguetona.

-Ni lo sueñes, Wang- respondió Zhan con altanería sin pasar por alto el verdadero significado de aquellas palabras – Estoy a punto de tronar el inhibidor.

-Pero yo llevo más kills- se defendió Yibo colocando sus manos de nuevo en el teclado.

Era un domingo por la tarde, y después de una semana dura de entrenamientos, Jackson obligó a Yibo a permanecer en casa y relajarse, pues su próximo debut como corredor exclusivo de constructoras Chen estaba a la vuelta de la esquina y sin pensarlo demasiado, llamó a Zhan para invitarlo a pasar el rato en su departamento ya que en realidad se estaba aburriendo demasiado, no era porque en realidad necesitaba verlo... claro que no.

Diez minutos después, un grito estalló -¡Maldito hijo de perra!- gruñó Zhan lanzándose contra Yibo, terminando ambos en el piso.

-Te lo advertí, conejito- Yibo reía mientras intentaba sostener las manos de Zhan y evitar que lo golpeara.

-No es justo, su stunned dura mil años- Zhan forcejeaba, entonces sin pensarlo, se colocó a horcajadas sobre la cintura de Yibo para lograr someterlo, no fue hasta que movió las caderas sobre él que se percató de la inconveniente posición en la que estaba cuando una corriente eléctrica recorrió su espalda al sentir claramente aquello que estaba bajo su trasero.

El aliento se escapó de los dos cuerpos, quedándose completamente inmóviles, sólo mirándose. Parecieron horas, pero en realidad sólo habían sido unos segundos, cuando el rostro de Zhan enrojeció, entonces intentó moverse, pero Yibo lo atrapó de la cintura evitando que lo hiciera.

Zhan llevó sus manos sobre las del castaño, en un principio quería liberarse, pero los ojos de Yibo lo atraparon e hipnotizaron, su agarre sobre las grandes manos que lo apresaban afianzaron su lugar sintiendo lo bien que se amoldaban a su cuerpo.

-Te ves tan apuesto cuando te sonrojas- murmuró Yibo acercándose cada vez más al rostro de Zhan.

-Cállate- ordenó Zhan girando su rostro.

-Oblígame- pidió Yibo en apenas un susurro haciendo que el pelinegro le regresara la mirada. A Zhan, solo se le ocurría una forma de sellar los labios duraznos frente a él, así que se abalanzó sobre el cuello de Yibo chupando y lamiendo aquellos belfos que eran una tentación a su vista. El castaño aprovechó para abrazarlo, pegándolo completamente a su cuerpo, sintiendo lo perfecto que cabía entre sus brazos, la tibieza de su piel y el latido alocado de su corazón que se asemejaba al ritmo del suyo.

Zhan se apretó aún más contra el cuerpo contrario, estaba completamente sobre la hombría de Yibo que comenzó a despertar. Los pantalones de chándal no disimulaban para nada la excitación de Yibo y contra todo pronóstico, Zhan no hizo intento de alejarse; aquello lo estaba calentando también, con descaro, se movió de nuevo sobre Yibo arrancándole a ambos un profundo gemido.

-En verdad te gusta jugar con fuego- murmuró Yibo tratando de mantener quieto a Zhan, pues no quería cometer otro error.

-No quiero sexo, Wang- sentenció Zhan, pero siguió sin moverse un centímetro, simplemente observando el rostro de Yibo, acomodó lentamente un mechón que caía sobre el ojo de este y dio un pequeño beso sobre la mejilla – Gracias- murmuró en un susurro, inseguro de aquella palabra.

-¿Por qué?- preguntó Yibo un tanto confundido.

-Por no dejarme ganar- explicó Zhan. Aunque el calor se había mermado un poco, no así el momento, parecía volverse más íntimo, más real y significativo. Yibo lo miró aún sin comprender del todo, entonces el rostro de Zhan se suavizó, una expresión que le daba más brillo a su mirada y sus ojos se redondearon pareciendo un ángel a los ojos del castaño – Tú me haces sentir yo mismo – explicó Zhan- como un chico normal.

JUGUEMOSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora