-Te amo. Nunca lo olvides. Eso nunca va a cambiar.
Era un sueño. Cheng se repetía una y otra vez que eso era un sueño, pues era su deseo desde que leyó aquel mensaje esa mañana, era imposible que de verdad lo estuviera escuchando de los labios de Haikuan, justo como había deseado.
-ChengCheng, no llores, por favor- Haikuan se escandalizó un poco al ver los ojos de Cheng cristalizarse y las lágrimas rodar por sus pálidas mejillas, las cuales limpio con pena. – No quiero lastimarte. No más- dijo totalmente arrepentido bajando la mirada dudando por primera vez si seguir insistiendo era una buena idea, pues podía ver y sentir el corazón lastimado de ZhuoCheng. Se preguntó si todo era sólo egoísmo de su parte, aunque también sabía que era imposible que viviera sin Cheng en su vida.
-Dilo de nuevo- susurró Cheng con la voz ronca, tratando de contener el cúmulo de sentimientos que se encontraban en su interior a punto de explotar.
Haikuan lo miró confundido un momento, entonces al entender a qué se refería, se armó de valor- Te amó- dijo firme antes de abrazarlo y apoderarse de los labios que tanto había anhelado.
Cheng no tardo en rodearlo por el cuello correspondiendo de forma necesitada a Haikuan. Era su todo, lo sabía y por un momento no quiso pensar en nada más, sólo se dejó llevar.
No dudó en lo que quería y necesitaba en ese momento, entonces con toda la discreción de la que fue capaz, llevó a Haikuan a su habitación, apenas cerró la puerta con seguro, se abalanzó sobre aquel quien no creía su suerte.
No se dijeron nada, se dedicaron a besarse intensamente. Cheng se acomodó sobre las piernas de Haikuan y lentamente retiró las prendas superiores del mayor, sin querer observó la piel frente a él tan blanca y perfecta como la recordaba, lo empujó sobre el colchón y con fervor se dedicó a marcar aquella piel con sus labios, con sus manos y sonrió cuando se encontró con la sonrisa del mayor mientras una lágrima escapaba del ojo de este.
-Entonces, ¿nunca dejarás de amarme? - preguntó Cheng coquetamente, aunque sus ojos húmedos le dieron el matiz de seriedad que se requería.
-Jamás. – contestó Haikuan de inmediato – Eres mío Cheng. – Entonces tomó el rostro del doncel incorporándose. Con incertidumbre y un poco de miedo, preguntó en un susurro -¿Aún soy tuyo?
Cheng lo miró atentamente, sintió el miedo de Haikuan en su propio corazón y suspirando, cerró los ojos y asintió repetidamente- Sí, aún eres mío. - Dijo besándolo de nuevo sintiéndose libre de un peso en su interior.
El beso se volvió húmedo y Haikuan lo tomó firmemente, cambiando de posiciones le retiró toda la ropa. Con un poco de desencanto, pudo distinguir un par de marcas en la piel del doncel, una en su clavícula y la otra en la cadera. Cheng se percató de aquello que hizo titubear a Haikuan, entonces se incorporó un poco y lo tomó de la mano cuando sintió que lo perdía mirándolo directamente a los ojos y se sintió culpable, porque no había reproche o resentimiento en la mirada de Haikuan al saber que Jackson lo había tomado, sólo tristeza y dolor, sus lágrimas se desbordaron y con tono suplicante le pidió – bórralas, márcame, tómame como sólo tú sabes, como sólo tú puedes. Soy tuyo, siempre he sido tuyo... yo lo siento – y entonces se quebró con toda la desilusión y culpa acumuladas por tantas semanas.
-Shh, no importa. Fue mi culpa, lo sé – consoló Haikuan, cosa que le dolió aún más al doncel.
-Sólo tómame – Cheng miró a los ojos de Haikuan – sólo hazme el amor, por favor.
Haikuan asintió y besó a Cheng. Un beso profundo con el único propósito de encender a su doncel. Lentamente jugó con la lengua contraria, succionando y enredando, a veces mordiendo levemente haciendo a Cheng jadear extasiado. Haikuan sabía exactamente cómo torturarlo y le encantaba sobre todas las cosas.
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JUGUEMOS
FanfictionXiao Zhan es un doncel que no cree en el amor aunque esté comprometido. Wang Yibo es una estrella en ascenso el cual tiene una afición por romper el corazón de los donceles a su paso. Ambos juagaran a no enamorarse.
