16. Juguemos... a que se acabó la fiesta

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Decir que Xiao Zhan estaba molesto era poco. No estaba en sus planes dejar que Cheng siguiera siendo lastimado por aquel idiota, aunque no sabía realmente cuál era el problema, comprendía que tenía mucho que ver el mayor, pero cuando las grandes manos de Wang Yibo lo sostuvieron más firmemente contra su cuerpo, aquella furia fue sustituida por palpitaciones alocadas de su corazón. En el momento en que Zhan quería alejarse, las luces se apagaron y unos destellos de colores bailaban sobre los cuerpos de los demás, se mareaba el tan sólo tratar de encontrar una salida. Yibo aprovechó para traerlo hacía si y saciando sus últimos anhelos giró al pelinegro persiguiendo los labios del doncel tomándolo firmemente del rostro para evitar que se le escapara. No le importó sentir la resistencia del pelinegro o los débiles intentos de alejarlo, Yibo simplemente estaba sediento y la fuente para su alivio estaba justo ahí, no le importó mostrarse tan necesitado, no le importó estar rodeados de gente ni que su corazón acelerado y el resto de su cuerpo clamaba por el doncel en sus brazos, simplemente siguió bebiendo de aquellos labios hasta que sintió que el beso era correspondido, entonces sus manos bajaron a la cintura de Zhan y se afianzaron ahí permitiendo que el contrario enredara sus brazos en su cuello y pegara más su cuerpo al suyo.

La música y el alcohol en su sistema no ayudaron a Zhan a ser consciente de lo que hacía ni con quién, había soñado y anhelado tanto los labios duraznos del mayor que simplemente apagó su cerebro y aquella voz que le decía que aquello estaba mal.

El calor entre ambos subió tanto que en un acuerdo silencioso ambos se dirigieron hacía alguno de los tantos pasillos oscuros buscando un poco de privacidad con urgencia y las manos entrelazadas. Apenas se sintieron a salvo en la oscuridad, Yibo apretó el cuerpo del doncel contra un muro y se apoderó de los rosados labios con una lamida que hizo a Zhan gemir permitiendo el acceso a su interior, su lengua encontró a la intrusa e intentó enredarla con la suya con desesperación.

La temperatura subía a un ritmo acelerado hasta que su bolsillo comenzó a vibrar, entonces su mente se despejó a pesar de que los labios de Wang Yibo se sentían condenadamente bien en su cuello, pero creyendo que podría ser Cheng así que con trabajo se removió para atender la llamada.

-Mierda- masculló Zhan haciendo que Yibo se detuviera en su quehacer de saborear su piel lo miró con una ceja levantada.

Zhan empujó un poco al bartender y suspiró tratando de evitar que la voz le temblara.

-Hola, cariño- contestó Zhan mirando atentamente el rostro de Yibo el cual al escuchar aquel saludo pareció haber despertado de aquella nube de lujuria y con el rostro más estoico que pudo conjurar sonrió de lado y se alejó de ahí a paso apresurado con las manos en puños metidas en los bolsillos antes de ser incapaz de controlar la ira que comenzó a invadirlo al escuchar aquellas palabras de los labios del doncel.

"Con que divirtiéndote solo"- le recriminó su prometido desde el otro lado de la línea- "Jason (Gu Jiacheng) me dijo que te encontró divirtiéndote en un club"

Debió de haberlo sabido. Los latidos de Zhan se aceleraron, seguramente el mejor amigo de Emn los había visto y se dio una palmada en el rostro por tremendo descuido.

-A-Cheng necesitaba salir de fiesta- se excusó rápidamente -No podía dejarlo solo.

Se escuchó una leve sonrisa del otro lado de la línea "De acuerdo, no beban demasiado. Si necesitan chofer me avisas e iré por ustedes"

-No será necesario- se apresuró a decir Zhan frunciendo su entrecejo confundido por la reacción tan despreocupada de su prometido.

"De acuerdo. Te llamo luego" La llamada se cortó sin que pudiera decir algo más.

JUGUEMOSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora