22. Juguemos... a que me tienes (Parte 2)

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-Fóllame... Fóllame ahora, Wang Yibo- jadeo Zhan tratando desesperadamente de desprender la camisa de Yibo.

...

Aquellas palabras dejaron congelado a Wang Yibo, no porque no deseara escucharlas, simplemente la forma en que Xiao Zhan lo había llamado, la necesidad y excitación elevaron en el mayor su miembro al igual que su orgullo, entonces sin pensarlo y sonriendo con suficiencia vocalizó lo que en su mente surgió.

-Te dije que rogarías por mí, pequeño doncel.

"Yo te demostraré que te atraigo de algún modo, que puedo hacer que me desees. Me rogarás porque te folle aunque sea una vez."

Zhan detuvo sus movimientos al momento mirando la mueca de suficiencia en el rostro de Wang Yibo el cual casi sonreía. La excitación se le bajó al momento al sentir su orgullo dañado, pero su rostro no lo reflejó, se obligó a sonreír y bajó lentamente una de sus manos hasta toparse con el bulto que estaba buscando y sin perder más tiempo, lo apretó entre sus dedos.

-De entre los dos, el más necesitado eres tu, cariño- dijo Zhan burlándose del rostro adolorido del contrario.

-¡Argh! ¡Demonios, Xiao Zhan!- gruñó Yibo tratando de tomar la mano que le estrujaba el pene dolorosamente sin atreverse a retirarse dado que el pelinegro lo lastimaba considerablemente.

-No creíste en realidad que esto sería tan fácil- se burló Zhan apretando de nuevo – Eres tan predecible. Imbécil. – Dijo al final liberándolo y saliendo de aquella habitación a toda prisa dejando a Yibo adolorido tras su ataque.

Zhan corrió al baño más cercano restregando sus manos por su rostro lleno de vergüenza, frustración y arrepentimiento. "¿Qué diablos estaba pensando? Perder la compostura a tal grado, rogando como un prostituto por Wang Yibo"

"Yo te demostraré que te atraigo de algún modo, que puedo hacer que me desees. Me rogarás porque te folle aunque sea una vez."

Recordó con dolor aquellas palabras del barman y se golpeó la frente. Sin duda el cerebro se le había fundido y aunque había salido bien librado de aquel resbalón, no pudo omitir el apretón dentro de su pecho cuando al mostrarse vulnerable, Wang Yibo sólo se había burlado de él. Pero esto no se iba a quedar así, se la cobraría muy cara.

Recompuso su vestimenta y su rostro, asegurándose de no dejarse apachurrar por el torbellino de emociones que se arremolinaban en su interior. Lo único que quería en ese momento era salir corriendo y encerrarse en su habitación por los siguientes meses. Se propuso soportar apenas lo necesario para después retirarse alegando algún malestar.

En cuanto abrió la puerta del baño, alguien lo empujó con fuerza, pasando a su lado como una bala para luego inclinarse sobre el retrete. Zhan se sorprendió al encontrar a ZhuoCheng vomitando hasta el alma.

-¡Dioses, Cheng! ¿Estás bien?- preguntó preocupado cuando Cheng por fin pudo tomar un poco de aire mientras le limpiaba el rostro de sudor y algunas lágrimas que habían salido de sus ojos.

-Yo... sí- Cheng trató con todas sus fuerzas de recomponerse mientras se apretaba el estómago que le dolía un poco – Sólo fueron unas leves nauseas.

-Nada de leves- le recriminó Zhan, mientras lo sentaba en el excusado – He notado que últimamente has tenido dolor estomacal muy seguido y no has comido bien. Te llevaré con un doctor.

-No, Zhan-Zhan, te juro que no es nada- Cheng lo tomó de la muñeca para evitar que se alejara.

Zhan lo miró sospechosamente cuando el rostro de Cheng, en vez de mostrar algún malestar, sonreía levemente mientras se acariciaba el estómago- A-Cheng, tu me dirías si algo no anda bien, ¿cierto?

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