25. Juguemos... a decisiones erradas

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El doncel miraba atentamente al mayor que le observaba con esperanza y una tenue sonrisa que trataba de ocultar.

Haikuan se sentía muy liviano y calmado después de mucho tiempo sintiéndose inquieto todo el tiempo. Yunxi le había explicado a detalle la condición de Zhu Zanjin, dando una respuesta a su atracción por el doncel que era su asistente, una explicación con la cual, estaba seguro, recuperaría a su doncel.

Cheng miró al hombre frente a él, la suave sonrisa en su rostro después de explicar todo lo que había pasado entre él y su asistente lo hacía ver muy apuesto, con sus ojos brillantes como un pequeño niño esperando por su aprobación, pero el humor de Cheng distaba mucho de ser el mismo que el de Haikuan.

"Haikuan". No podía pensar en él como su novio. Cheng se sentía tan decepcionado. Entendía todo lo que él le había explicado; sintió su sangre hervir cuando el mayor le había confesado cómo se había sentido las ultimas semanas y el beso que había compartido con el otro doncel y en verdad lo comprendía, pero había otro sentimiento que opacaba todo lo que sentía por Haikuan y era la pérdida.

Una parte de Cheng estaba consciente de que no había estado embarazado y todo había sido una tonta confusión, pero su corazón, sus sentimientos, todas sus esperanzas y planes estaban aplastados por la tristeza de no haber tenido un bebé en su interior. Le dolía tanto como si en verdad lo hubiera perdido, un bebé que añoraba y sentía que, sin esa ancla no podía reclamar a Haikuan como suyo. Ya no lo sentía suyo.

Con una mueca de fastidio, movió su mano alejando la del mayor.

-¿ChengCheng?- la sonrisa de Haikuan se fue perdiendo. Habían pasado siete días hasta que por fin Cheng había accedido a hablar con él y estaba eufórico por aclarar cualquier malentendido, pero aquel reencuentro no estaba saliendo como lo había esperado.

-Si todo lo que me has dicho es cierto... -Cheng tragó duro y sus ojos brillaron - ¿Qué me asegura que todo el cariño que me tienes no es sólo atracción por mi aroma de doncel?

Haikuan quedó en blanco por unos segundos -A-Cheng, no...

-¿Esto no asegura que en realidad sólo tienes una debilidad por los donceles? -interrumpió Cheng, como si hablara consigo mismo.

Haikuan tomó las manos de Cheng- Por favor, no dudes de mi amor por ti. Atracción fue lo que sentía por el aroma descontrolado de Zhu, lo que siento por ti va más allá de sólo atracción por tu aroma, el cual no percibí hasta aquel día que te entregaste a mí, pero desde que te vi por primera vez en aquel bar... tus ojos felinos y cautivantes- Haikuan acarició suavemente la mejilla del doncel – Tu personalidad tan tierna y arisca, tu belleza; toda tu persona me hizo amarte, no sólo tu aroma.

Cheng lo miró, podía percibir la honestidad en las palabras de Hai, pero su pesar era aún más grande.

-Si yo tuviera un bebé tuyo en mi interior...

-No era el momento- aclaró Haikuan con calma, pero a los oídos de Cheng se escuchaba como un rechazo.

-¿Por qué no? Yo lo quería.

-Y lo quiero- afirmó Haikuan -, pero no ahora.

-Yo no sé si aún lo quiero- Cheng no miraba a Haikuan.

El mayor sintió su corazón estrujarse. -¿Qué quieres decir? Cheng...

-Jackson salvó mi vida – Cheng por fin lo miraba, pero en sus ojos se podía apreciar un vacío. – Jackson estuvo conmigo ese día, Jackson estuvo dispuesto a acompañarme a esa fiesta cuando yo te quería a mi lado.

-Sé que cometí errores- suspiró Haikuan tratando de contener los celos por el nombre mencionado de los labios de su doncel y tomó sus manos – Me sentía sumamente confundido, aunque no trato de justificarme. Tienes razón, yo debí haber estado a tu lado aquel día y los anteriores. Yo lo lamento. Nunca fue mi intención hacerte daño.

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