12. Juguemos... a que este es el juego

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Otra noche. Otro sueño.

El escenario del bar se alzaba apenas poco más de medio metro del nivel del suelo y por lo regular era su lugar favorito para follar. El doncel mantenía las piernas abiertas sentado sobre la tarima, sus pies se apoyaban en el filo de esta para ser penetrado profundamente mientras se sostenía con las manos por atrás, en tanto, el barman lo sujetaba por las piernas o la cintura para sostenerlo en esa posición. Era la favorita de ambos. El castaño se deleitaba con la imagen del doncel gimiendo en cada embestida y cada vez que se le antojaba, devoraba los pezones erectos frente a él o atacaba la clavícula cuidando de no dejar marcas visibles que el maquillaje no pudiera ocultar.

-Mmh, si... más- rogaba el doncel durante el punto más alto de placer.

Yibo lo miró echar la cabeza hacía atrás cuando se corrió entre ambos cuerpos, el cuello largo y la nuez sobresalía delicada y hermosamente. Con la respiración aún alterada y un orgasmo que todavía no llegaba, esperó a que el bello doncel lo mirara de nuevo, besar sus esponjosos labios y continuar embistiéndolo hasta correrse.

Grande fue su sorpresa cuando el que le regresó la mirada no era quien esperaba, sino Xiao Zhan.

-¿Te gusto?- preguntó Zhan mirándolo a los ojos, ya no estaba en el escenario, sino se encontraba acorralándolo contra el muro, cerca de la entrada trasera como lo había tenido unos días atrás. -Wang Yibo, ¿acaso te gusto?- preguntó de nuevo.

-Sí, me gustas- confesó Yibo sin saber porqué había contestado aquello.

Zhan esbozó una tímida sonrisa. Yibo se la devolvió y acercó su rostro con toda la intención de besarlo, pero su alarma sonó sacándolo de aquella ilusión.

Yibo se desperezó un tanto sorprendido por no despertar triste o cabizbajo después de tener aquel sueño que lo atormentaba de vez en cuando, en su estomago había un sentimiento de expectativa recordando aquel último momento antes de despertar. Lo había tenido tan cerca... si tan sólo sus amigos no hubieran llegado a interrumpir hubiera probado aquellos abultados y rosados labios. Con una sonrisa, tomó su celular y mandó un mensaje.

"¿Jugamos?"

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Xiao Zhan tocaba su falo despierto bajo las sábanas. Había despertado con una erección que se le antojó atender. Sus primeros pensamientos se centraron en Meng Ziyi, la linda pelinegra con la que se había acostado un par de días atrás, pero mientras más pensaba en aquel encuentro y más trataba de concentrarse en lo que había sucedido en la habitación de la chica el ánimo bajaba. Pronto se encontró recordando más aquella sensación de convivir con ella sin tener que mentir con ser un doncel, el hecho de que ella le coqueteara y tratara como a un hombre normal lo hizo sonreír, pero su erección estaba casi perdida, entonces su celular vibró, un mensaje había llegado, el contacto guardado con una "W" se mostró en pantalla.

"¿Jugamos?"

Una sola palabra, una invitación y no pudo evitar rememorar el ver al barman sin camisa, acorralado contra un muro.

"Juguemos"

Contestó con una sonrisa. De pronto su miembro comenzó a erguirse de nuevo. Cerró los ojos un tanto contrariado, pero con la intención de dejarse llevar y evitar sentirse frustrado decidió no contenerse. Su menté trajo de nuevo aquellas imágenes: Yibo sin camisa, Yibo con camisa abotonándola con esas grandes y sensuales manos, Yibo apretándolo contra él y con sus labios esponjosos y húmedos muy cerca de los suyos.

Pronto sus gemidos resonaron en su habitación, su mano bajaba y subía rápidamente tratando de llegar al final rememorando una y otra vez aquello que sucedió en el bar e incluso imaginando qué hubiera pasado si nadie los hubiera interrumpido.

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