Cheng llegó al departamento de Haikuan. Agradeció que se encontrara solo porque no quería llevar aquella charla a un lugar público. Cuando tocó la puerta, pudo ver la mirada triste del contrario y aquello sólo provocó que Cheng flaqueara en su decisión.
El silencio inundó la sala. Hai no quería acelerar el momento. Podía ver en los ojos de Cheng lo que había ido a hacer, así que fue a servirse un trago.
-¿Hai?
--Te ves mucho más recuperado. -Haikuan se acercó, no sabía si prefería acelerar el momento o mantenerse en agonía, así que intentó ganar todo el tiempo que fuese posible – Ganaste peso, casi como antes de enfermarte.
Las ultimas palabras fueron un susurro, recordando el porqué se había enfermado, recordó que él no estuvo para él, ni siquiera cuando fue llevado a urgencias al borde de la muerte. Tal vez merecía perderlo, tal vez Cheng merecía a alguien que estuviera para él todo el tiempo y aunque sabía que en un futuro jamás permitiría que algo malo volviera a sucederle, su primer gran pecado no merecía perdón, no merecía una segunda oportunidad.
-No quiero hablar sobre eso- Cheng lo miró a los ojos y lo tomó por los brazos, aquellos brazos que lo habían sostenido innumerables veces y en los que alguna vez pensó que pasaría su vida, pero ahora tenía que alejarse.
-Sabes para qué he venido, ¿cierto?
Hai se alejó un poco y recuperó su bebida- Lo sé.
-¿Y no dirás nada?- preguntó Cheng cuando este guardó silencio.
-Te amo – Hai dejó el trago y se acercó de nuevo a Cheng sosteniendo sus manos – Siempre te he amado y sin lugar a duda, siempre lo haré – su voz sonaba firme, algo que no sentía en su interior, pero quizás era lo mejor – Sé que vienes a decirme que lo eliges a él, pero también sé que no lo amas, porque tú me perteneces. Creo que es una especie de castigo por mis errores cometidos y es por eso que, si tú quieres que me aleje, lo haré.
-¿Así sin más?, ¿simplemente te alejarías? - preguntó Cheng, para este punto sus lágrimas caían silenciosas.
Haikuan lo miró confundido, Cheng estaba rompiéndole el corazón y a pesar de eso, ¿quería asegurarse de que aún le pertenecía?
-Lo eliges a él sobre mí. Si bien, estuve dispuesto a luchar por ti, también sé que estas últimas semanas estuviste viendo a ambos y es obvio que no siempre fueron sólo citas inocentes - aclaró Haikuan, pues no encontraba sentido en las palabras de Cheng.
–Desde el club, no he vuelto a acostarme con Jackson.- aclaró Cheng de inmediato, pero aquello no era como si cambiara algo a la actual situación. El silencio fue interrumpido de nuevo por el doncel. - Voy a casarme con él. – Soltó sin más. No podía darle más esperanzas al mayor.
Haikuan no estaba listo para aquella afirmación. Una boda era sin duda, algo más definitivo y grave de lo que había pensado originalmente, de hecho, no creía en la posibilidad de que se tomará esa decisión tan pronto.
Cheng miró al hombre que era más alto que él y más fuerte hacerse pequeño, lo miró dejarse caer en el sofá y enterrar su rostro en sus manos y no pudo quedarse lejos, no pudo permanecer apartado, así que, sin pensarlo, se arrodilló frente a él y retiró aquellas manos, entonces vio a Haikuan con ojos llorosos, parecía totalmente devastado.
Limpio su rostro de lágrimas y lo besó, Haikuan respondió de inmediato, como un náufrago aferrado al único trozo de madera en un gran océano que amenazaba con devorarlo.
-Una última vez- susurró Cheng dejando salir sus lágrimas.
Haikuan asintió y tomó el pequeño cuerpo para llevarlo a su habitación con la única intención de amarlo y quizá con los restos de esperanza de que si le recordaba que nadie podría adorarlo como él lo hacía, sólo quizás, entonces Cheng decidiría permanecer a su lado.
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JUGUEMOS
Fiksi PenggemarXiao Zhan es un doncel que no cree en el amor aunque esté comprometido. Wang Yibo es una estrella en ascenso el cual tiene una afición por romper el corazón de los donceles a su paso. Ambos juagaran a no enamorarse.
