42. Juguemos a... que me dejo llevar

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-... Me encanta el nombre de Ling – dijo Lu con una sonrisa jugando distraídamente con la mano de Haikuan, mientras este tenía su mandíbula recargada en su otra mano, sosteniéndose para evitar caer dormido, aunque si no mirabas su rostro, bien podía parecer que estaba escuchando atentamente a su compañera – Así llamaré a nuestro primer hijo o hija y será el bebé más consentido del mundo, le compraré todo lo que pida y su papá va a hacer lo mismo...

Cheng sintió su estómago revuelto, observaba a la pareja mirando atentamente a la chica que hablaba con su Haikuan, en verdad quería arrastrar a esa zorra por toda la fiesta. Sin darse cuenta caminó con paso apresurado y tomó a Haikuan de la chaqueta con demasiada fuerza, haciendo que el mayor casi cayera por el repentido jalón.

-¿Qué es lo que sucede?- preguntó Haikuan realmente atónito y confundido.

Cheng no se detuvo hasta que encontró la habitación en donde había hablado con Zhan y lo empujó ahí con fuerza, cerrando detrás de él.

-Eres un imbécil y un maldito- comenzó a gritar Cheng con los ojos llenos de lágrimas golpeando el pecho contrario. – No sabes cuanto te odio y deseo que mueras.

-Cheng, espera- intentó contenerlo Haikuan, pues en verdad le estaban doliendo los golpes recibidos.

-Eres un mentiroso y un hipócrita y te odio Haikuan, ¿me oyes?, te odio. Ojalá nunca te hubiera conocido. No quiero verte nunca más.

Haikuan, más allá de sentirse molesto, se sentía dolido y temeroso de que Cheng en verdad sintiera aquello que le había gritado, pero aún no podía rendirse.

-Bueno, pues mi intención es hacer realidad tus deseos- Haikuan alejó las manos de Cheng y acomodó su saco – No quise molestarte. Haré mi vida lejos de ti...

Cheng le lanzó un puñetazo justo en su mejilla haciendo que Haikuan retrocediera. Un hilo de sangre resbaló por sus labios y la expresión de Cheng cambió a miedo y arrepentimiento.

-Yo... lo siento- tartamudeó el doncel.

Haikuan se acercó y lo tomó por los hombros con fuerza - ¿Qué quieres de mi?- casi gritó al menor – Me arrancaste el corazón, me matas poco a poco y ahora esto. Dime qué mierda quieres de mí.

-Yo...- Cheng sentía un pánico increíble al percatarse de la mirada que le lanzó Haikuan. En verdad lo había fastidiado. -Lo siento- murmuró sintiéndose realmente perdido.

Haikuan ya no pudo soportarlo más, se giró dándole la espalda al menor, pues sintió sus ojos arder, además, no tenía mucho autocontrol cuando se trataba de Cheng y verlo mal, le dolió el corazón, pero también sabía que tenía que hacerlo recapacitar... aunque comenzaba a pensar que tal vez se había excedido un poco con lo de Lu. Cerró los ojos no quería ver al doncel o terminaría por besarlo y jurarle amor eterno de nuevo.

El silencio se prolongó unos segundos más. Haikuan intentó ignorarlo, pero fue Cheng quien lo giró lentamente y lo tomó por el cuello para besarlo lentamente. No pudo negarse a los labios de Cheng, los extrañaba y añoraba, de pronto comenzó a pensar en cómo es que todo se había complicado tanto hasta llegar a este punto. El beso comenzó a profundizarse, Cheng se restregaba sobre su cuerpo descaradamente e intentó quitarle la camisa.

-No – detuvo Haikuan, pues una vez que perdiera el control totalmente, no habría marcha atrás.

Cheng lo miró confundido al principio, pero después su mirada se desvió al labio roto del mayor.

-Lo siento – dijo mientras limpiaba una gotita se sangre.

Haikuan detuvo aquella mano y llevó a sus labios aquel dedo con su sangre y lo limpió con su lengua sin despegar la vista de Cheng – Tienes que decirme qué es lo que quieres de mi – demandó.

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⏰ Última actualización: Sep 19, 2025 ⏰

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