Capitulo final

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Como hace siglos atrás




Hazel

Así como las sirenas podían viajar entre mundos, las hadas también podían, bueno, si yo lo permitía. Al dejar atrás el cielo rojizo, volamos directo a la segunda estrella aprovechando el amanecer y luego de atravesarla ya pudimos apreciar el hermoso paisaje.

El aire de Nunca Jamás acariciaba mi rostro. Peter Pan volaba a mi lado. El amanecer allí era la mejor parte del día y la estábamos presenciando en aquel momento. Nada podía ir mejor que eso.

Miré a Peter, observaba el paisaje con añoranza. Estoy segura de que extrañó respirar el aire fresco, estar rodeado de vegetación y paisajes maravillosos, vivir sin preocupaciones, y sobre todo ordenar, mandar, mandonear y todos sus sinónimos.

Gritos de júbilo captaron mi atención. Los niños perdidos nos miraban desde abajo, saltaban de alegría. ¿Cuánto tiempo habrá pasado en la isla?

Como si me leyera la mente, Peter descendió hasta tocar el suelo de la isla de nuevo. Hice lo mismo y en cuanto estuve a su lado, Joe corrió hacia mí.

—¡Tus alas son bellísimas! —exclamó de la manera más adorable. Se acercó a tocarlas con tanta delicadeza como si fuese la cosa más frágil en el mundo—. Parecen hechas de cristal —susurró para sí.

Peter y los niños nos observaban con miradas cálidas y podría jurar que con cierto cariño.

—¿Qué? —pregunté con una sonrisa tímida.

—Solo aprecio tu rostro..., tus alas, tu cabello —decía el líder de aquellos niños, suspiró con una sonrisa genuina—, aprecio lo que veo.

Sonreí inconscientemente. Él sí que sabía cómo acrecentar la obsesión que tenía con él. 

Porque sí, me había obsesionado desde el momento en el que visitó Nunca Jamás por primera vez. Desde entonces él me pertenece.






•••Hace siglos atrás•••

Esto ya es aburrido —conversaba con mi reflejo en el agua mientras jugaba desganadamente con las plantas que estaban alrededor de la playa. Generalmente no hay plantas de este tipo alrededor de las playas, pero qué puedo decir, soy un poco caprichosa. Las ramas crecían y se encogían, las florecitas salían y se escondían. Tomé una bella rosa de la rama en la que crecían todo tipo de flores—. Mato a alguien —corté un pétalo y luego otro—, no mato a nadie.

Y así continué hasta que el último pétalo cayó dejándome así sin matar a alguien.

Nunca Jamás está muy solitaria.

Desaparecí la rama multiflores y me puse de pie.

Necesita visitantes.

Pensé unos momentos, a ver si se me ocurría algo.

Hay que traer personas, pero personas unicas. No cualquiera podria sobrevivir en esta isla.

Necesito un soñador... un niño —sonreí en grande al notar mi gran creatividad e imaginación, pero mi sonrisa se borró al reflexionar sobre algo muy importante—. ¿Qué niño querría dejar su familia para venir aquí?

Iba y volvía caminando descalza por la arena pensando, pensando y pensando. Mi blanco vestido se cubría de arena en la parte de abajo porque era un poco largo.

Pueden venir niños por las noches... ¡en sueños! —exclamé, todo iba tomando forma, los huecos se iban llenando—. Pero necesito que alguien los traiga —giré varias veces sobre mi propio eje buscando algo que me diese una idea—. Lucero.

Ingobernable [Peter Pan] ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora