DOCE antes con mamá

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POV Shoto

Debía aceptarlo, yo sabía que pertenecer a aquellos que me buscan era peligroso.

Pero jamás planeé ni imaginé encontrar a alguien que pudiera considerarlo como amigo o incluso algo más intimido.

Me mataba que cada persona especial en mi vida me sea arrebatada por castigos ajenos, por algo que no me merecía aunque en el fondo sé que algo debo de merecer para estar padeciendo tanto en vida.

- Shoto... - La voz de Momo y su suave toque en mi hombre me hizo voltearme a verla, ¿Qué expresión tenía en mi rostro para que los ojos de mi amiga me miraran con lástima?

Allí fué que recordé que Bakugou Katsuki no buscaría a Yaoyorozu por nada. ¿Ella fué la que tuvo el segundo encuentro?

- Tú... ¿viste al Heteróclito? - Susurré deseando que no fuera así, pero la chica solo soltó un suspiro y me lo confirmó con un movimiento de cabeza. Me alejé al otro extremo de la habitación escuchando la voz de la mujer de fondo y sintiendo mis manos temblar.

- No nos habíamos visto desde los ocho años, y siete años después me enteré de que ese monstruo había matado a tu familia...- La chica apoya sus manos en el espaldar del sillón mirando mi espalda. Sentía un nudo en mi garganta, llevé una mano a la cicatriz en mi cuello sintiendola arder. - y pensé que también a tí. Volví a tu castillo encontrando todo en reuinas y solitario, como si nunca alguién hubiera vivido allí. - la chica se acerca lentamente. Cierro mis ojos con fuerza comenzando a sentir dolor en todo mi cuerpo llevando ambas manos temblorosas a mis oídos, no quería escuchar ya que cada palabra que decía me hacía aparecer un recuerdo borroso y punzante en mi cabeza. Me dolía como si me estuvieran arrancando la piel. - Quise vengarte, a tí por que eras el único que merecía aquello. Y lo encontré cuatro años después escondido como una rata en--

- ¡CÁLLATE! - Grité fuerte. Pronto todo estuvo en silencio por lo que me di cuenta de mi reacción desmedida. Atonito por mi impulso me giré rápidamente para ver el rostro de mi amiga que estaba extremadamente sorprendida y es que seguramente no sabía que la simple historia me causaba tanto dolor. Sentí algo frío caer por mi mejilla por lo que acerqué mis dedos pasándolos por mi pómulo para luego alejarlos un poco y verlos brillosos por la lágrima. ¿En qué momento comencé a llorar?

- Perdón, no pensé que--

- Solo, no quiero escucharlo y la sola mención de ese... demonio, me hace recordar cosas horribles. - me acerco y le doy un abrazo algo distante. - Me iré. - al separarme para caminar a la puerta la chica no duda en seguirme.

- Espera, entonces no hablemos de él. Quédate otro poco. - la voz de la chica sonaba suplicante y la entendía. Fuimos casi como hermanos, pero debo admitir que el verle la cara me trae memorias desagradables, además sé que el tema de conversación será aquél monstruo que me da jaqueca. Abro la puerta arreglando mis guantes mientras me dirijo a la orilla del barco y la chica se coloca a mi lado. - Por favor, Shoto. - coloca su mano con suavidad en mi antebrazo, miro su mano para después alzar mi mirada a sus ojos negros y profundos que brillaban de pena.

- Debo alejarme. Entiendelo. - le doy una suave sonrisa y me separo agachandome para bajar por la escalera de cuerda, antes de descender más la miro. - Al Capitán Katsuki, no le hagas nada. Es un buen tipo, aunque con un vocabulario que deja mucho que desear. - La chica suspira y asiente, su rostro mostraba decepción. - Nos volveremos a ver. Pero no es el momento, ¿si?

La chica me mira apareciendo cierto brillo de esperanza en sus ojos. - ¿Lo prometes?

- Promesa de tu ex-futuro esposo. - ambos nos dedicamos unas sonrisas cómplices para luego yo seguir descendiendo. Al llegar al bote tomé asiento al lado de Tokoyami soltando un suspiro.

MateloT | BakuTodoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora