Abro los ojos y me acomodo en el borde de la cama; la sensación de pánico que se ha apoderado de mi cuerpo es tan grande que apenas me deja respirar. De repente, todo se me hace demasiado familiar; las mantas, las paredes. Sé donde estoy.
Estoy en mi antigua casa de acogida.
El aire huele justo como a esa noche. La puerta se azota una y otra vez contra la pared; todo es un mar de emociones. Él está intentando entrar en mi habitación; está intentando hacerme daño de nuevo.
Estoy llorando, pero las lágrimas no caen por mis mejillas. Sé lo que va a suceder; y sé que podré defenderme de nuevo. Sé que podré escapar, sólo...necesito saber porqué se está repitiendo la historia de nuevo.
— ¡Déjame en paz! — grito, encogiéndome en mi cama a la espera de que la puerta se abra y su rostro se aparezca del otro lado. La bata blanca cubre mis rodillas, mis pies están congelados por el frío; mi cabello húmedo por el sudor.
¿Cómo es que llegué aquí?
— ¿Quién está detrás de esa puerta, Olivia?— una voz familiar detrás de mí hace que yo dé un respingo. De alguna manera, no me sorprende que Vince esté allí, de pie, detrás de mi cama, observándome con ojos fijos y mandíbula tensa. De alguna manera, es como si me lo hubiera estado esperando.
— ¡Es él!— le digo, con la esperanza de que pueda ayudarme. El pánico y la desesperación se han apoderado de su rostro. Puedo notarlo cuando acorta la distancia entre nosotros y coge mis hombros con fuerza.
— ¿Quién es él?— me pregunta, casi en una súplica— ¿qué fue lo que te hizo?
Dejo que mis pulmones se llenen de aire con desesperación. De repente es como si la habitación del internado se hubiera encogido y yo estuviera atrapada en un cuadrilátero en el que sólo entro yo; a mi lado, Dalia sacude mi cuerpo con cara de horror y sólo entonces caigo en la cuenta de que he tenido una pesadilla.
Entierro mis dedos en mi cabello y me siento en la cama, sintiéndome frustrada.
— ¿De nuevo?— pregunta la muchacha. Yo asiento con el rostro, sintiéndome irritada de repente a estas horas de la mañana. A estas alturas, Dalia se ha acostumbrado a mi forma poco habitual de despertar por las mañanas; sin poder ser capaz de respirar y con una sensación de terror que se apodera de la habitación en su totalidad.
— Son estas pesadillas— le explico, dejando salir un enorme suspiro por lo bajo. A pesar de que ella no me ha pedido que le explique nada, me siento en la obligación de hacerlo— sigo volviendo a esa última casa de acogida en la que estuve.
Ella hace una mueca de dolor, como si estuviera compartiendo mi sufrimiento.
— Puedes contarme, si quieres— puedo notar la manera en la que ella toma aire como si quisiera dejar en claro que no me está presionando para que yo le diga lo que ocurrió— estaré aquí para escucharte.
Yo esbozo una media sonrisa.
— Gracias, Dalia.
Me levanto de la cama para ir a la ducha y arreglarme para ir a clases. De alguna manera, me aterra tener que volver a encarar a Vince, Marcus y Nikola, pero sé que no puedo detener mi vida solamente porque quizás vayan a asesinarme. Se me eriza el vello de sólo pensarlo.
Todo el asunto de la reina Mens y la reencarnación me está poniendo los pelos de punta. Lo más seguro es que ella ni siquiera esté en mi cuerpo; en realidad, no soy nadie. Solamente me ha tocado vivir una vida muy traumática y la mayor parte del tiempo intento mantener mi cabeza vacía para que no sea tan fácil que los recuerdos vuelvan. Estoy segura de que esa es la única razón por la que los demonios no pueden leer mi mente.

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NIGHTED
Teen FictionNIGHTED: La reencarnación de la reina Mens Olivia Noboa tiene un talento innato para hacer de su pasado un misterio. No tiene amigos, familiares, y nadie sabe qué sucedió en la última casa de acogida en la que estuvo, lugar que la dejó con un trauma...