No puedo dejar de pensar en lo que Vince me dijo. Él podría mantenerme a salvo. Lo está haciendo ahora, probablemente; pero no por mucho tiempo. Si llega el momento y descubre que soy Mens...¿querrá mantenerme a salvo? ¿Lo elegirá?
Han pasado dos semanas desde que me lancé de aquella azotea con Vince, y ni él ni yo hemos vuelto a hablar de eso. Nos hemos pasado estos días charlando, bromeando, juntándonos en la biblioteca para estudiar y fingiendo que Vince no es un demonio que fue enviado a la tierra para asesinar a la reencarnación de la reina, que, casualmente, resulto ser yo.
Sé que debería dejarlo ir y no pensar en eso, pero no puedo. Mientras más pasan los días, más recuerdo que llegará el día de mi cumpleaños y que entonces ya no habrá nada que yo pueda hacer. Vince se irá, o me asesinará. No hay punto medio y sé que saldrá mal. Aún así, estoy dispuesta a quedarme porque me encanta la manera en la que todo en mi organismo estalla cada vez que nuestras pieles se rozan, a pesar de que todavía no nos hayamos vuelto a besar.
Cada vez que lo veo es como si un universo de mariposas estuviera alojando en mi estómago.
Ese sábado pasa normal. Dalia y yo nos pasamos la mañana entera viendo una serie de vampiros en su laptop y comiendo chatarra. Según nosotras, un premio por todos los exámenes que tuvimos que dar esta semana.
La verdad es que he estado esperando todo el día que Vince se aparezca por la puerta de la habitación, pero, por algún motivo, no lo ha hecho. Habíamos quedado en que pasaríamos la tarde juntos en la biblioteca, pero las horas van pasando, Dalia se va con Evan a su habitación, y yo sigo sintiéndome solitaria en la mía.
Intento leer algo, pero no consigo concentrarme, así que, finalmente, decido vestirme y ser yo quien vaya a buscarlo; ¿qué es lo peor que puede pasar?
Enfundo mi cuerpo en una chaqueta y corro por el sendero lluvioso hasta llegar al ala de Vince. Le explico a la guardia que voy en su búsqueda y me dejan entrar rápidamente, así que me encamino escaleras arriba hasta llegar a su piso. Una vez que diviso la puerta, le doy tres pequeños toques.
Mentiría si dijera que no estoy emocionada por verlo, pero también me preocupa. Estos días no me ha abandonado ni un sólo día en la biblioteca y, justo hoy, decide no aparecer.
Tengo la vaga sensación de que la puerta no se va a abrir, así que me giro sobre mis propios talones para marcharme; sin embargo, justo en ese momento, puedo escuchar el sonido de la manilla girándose y cuando observo a mirar, el rostro de Vince se aparece del otro lado.
Yo doy un paso al frente; dejo que una sonrisa se apodere de mis facciones, pero dura tan sólo unos cuantos segundos.
— Olivia— dice el muchacho. Su cuerpo se ha tensado de pronto y sus facciones han cogido un tinte de preocupación. A pesar de que yo quiero saludarlo, no puedo; estoy demasiado concentrada en la morena que está sentada encima de su cama:—¿qué haces aquí?
¿Qué hago aquí? ¿Es en serio?
Mis ojos viajan de la morena a Vince. Intento abrir la boca para decir algo, pero nada sale de ella; la muchacha luce tan...cómoda.
Es la misma chica con la que siempre está; la misma a la que estaba tocándole el trasero en aquella fiesta en casa de los atletas y con la que casi folla en frente de todo mundo. La había visto con ella algunas veces antes, pero nunca realmente la había tenido tan de cerca.
Aquella muchacha es exageradamente linda. Es como si Pocahontas hubiera decidido adoptar forma humana y hubiera decidido hacerlo en ella; con esos ojos oscuros y ese cabello lacio perfectamente peinado. Es ese tipo de personas que irradian una energía particular sin siquiera intentarlo.

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NIGHTED
Teen FictionNIGHTED: La reencarnación de la reina Mens Olivia Noboa tiene un talento innato para hacer de su pasado un misterio. No tiene amigos, familiares, y nadie sabe qué sucedió en la última casa de acogida en la que estuvo, lugar que la dejó con un trauma...