— Amor – Gustabo bajó las escaleras después de haber arropado a Brooke.
— Dime – dijo Jack mientras secaba sus manos, después de haber lavado los platos de la cena.
— ¿Recuerdas la bolsa donde tenía los pasaportes y dinero que tú sacaste de mi otra casa? – dijo Gustabo, directo y al grano.
Las cosas estaban un poco tensas, poco habían hablado desde el funeral. Jack sabía toda la verdad de Gustabo ahora y admite que lo llena de odio, rencor, saber con quién duerme ahora, el hombre que, por desgracia, aún ama con locura, sea quien pulverizó a su mejor amigo, quien secuestró a 30 personas solo para crear una horrenda imagen hecha con sus cuerpos, quien haya asesinado a todas esas chicas, quien haya matado a Kyle, y a pesar de todo eso tuviera el descaro de ayudarle a encontrar al supuesto asesino serial que era él mismo. Que el hombre del que se haya enamorado con locura sea un monstruo.
— ¿La necesitas? – lo miró – Se supone es la bolsa de escape ¿escapas de algo?
Gustabo se cruzó de brazos, el tono brusco y casi grosero en el que se lo dijo lo dejó sorprendido.
— ¿Algo que decirme a la cara? ¿Amor?
— No lo sé, tú dímelo ¿hay algo que deba saber? – puso ambas manos sobre la mesa y lo miró desafiante.
Lo sabía...
Gustabo comenzó a recordar el punto en el que dejó cada una de sus armas escondidas y de las cuales Jack no tenía en cuenta. Jack por su lado tenía un arma detrás suyo, el arma que nunca dejaba desde que John lo visitó.
— Mi auto tiene un ligero golpe detrás ¿le prestaste mi auto a Jane?
Aunque su auto si tenía un golpe, solo lo dijo para poder distraer a Conway, mientras él comenzaba a caminar lentamente a los lugares donde escondía sus armas.
— No, tal vez ella lo tomó sin que te dijera.
Gustabo no encontraba sus armas, lo cual le empezó a preocupar, estaba desarmado.
— ¿Qué es lo que buscas? – preguntó Conway.
— El chupón de Brooke, lo perdió.
— ¿Seguro que no buscas una glock, tus anillos, cuchillas, una granada o dos automáticas? – el rubio suspiro – Tengo tus armas Gustabo.
— Bueno – fue hasta la mesa, tomó una silla y se sentó frente a él. – Tengamos una conversación civilizada, nuestras hijas duermen en el piso de arriba y no queremos despertarlas ¿verdad?
— Claro que no – Jack se sentó frente a él, poniendo su arma sobre la mesa. — No quiero despertar a mis nenas.
Gustabo y Jack se miraron con una falsa sonrisa en sus labios.
— Sé quién eres – dijo Jack – Lo sé todo.
— ¿Y qué se siente estar sentado frente al asesino que llevas tiempo buscando? – sonrió, mordiéndose el labio inferior. — Por favor – suplicó con una juguetona sonrisa – Llámame esposo mío.
— Cierra la boca.
— ¿O qué? ¿Vas a tomar tu arma y me vas a disparar? ¿A un hombre desarmado? ¿Qué le dirás a las niñas?
— Gustabo no me tientes.
— Amor mío, soy un ángel caído, soy un renegado de Dios, puedo tentar a quien yo quiera – chistó con la lengua.
— Dime una cosa ¿me usaste? ¿Solo me querías para sacar provecho de mí?
— Nunca te vi de ese modo, sabía quien eras y quise alejarme de ti ¿lo recuerdas? No quería volver a verte después de que te invite ese beso de ángel. Involucrarme con un policía nunca sale bien. Por algo deje de hablarle a mi hermano, no solo porque estaría mejor sin mí, sino porque entre más tuviéramos una relación cercana más complicado sería hacer la vista gorda. Mi hermano era un buen policía como para no meterme tras las rejas y yo no soy tan mal hermano como para no aceptar la condena. Jack, está relación fue lo más natural, lo más real y único que tuve en mi vida, y era justo esto – señalo el espacio entre ellos – Lo que yo no quería que pasara. No quería llegar a este momento.
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Ahora soy papá
Fanfiction"No seré buen padre, no puedo darle todo lo que necesita, soy un maldito asesino ¿Cómo podría darle algo bueno a un bebé?"