Capítulo 7 "El pasado está en mi corazón..."

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Los picnics jamás fueron agradables para Gustabo, estar sentado en el césped, con una canasta llena de comida, hablando y riendo mientras los mosquitos y abejas te molestan. El problema no son los picnics, ni los insectos, sino la compañía. Ahora mismo miraba como Brooke gateaba por el césped, tomando las flores, mirando cada mariposa y abeja con un brillo en sus ojos, él estaba comiéndose un emparedado que había preparado mientras miraba a la bebé.

Le impresiona como ha crecido tanto en todo ese mes, realmente ya no era la bebé que tomó en brazos aquel día que la conoció, estaba mucho más grande y tenía energía, estaba ansiosa por querer caminar ya, pero aún no lograba ponerse de pie, incluso ya había comenzado a balbucear. Eso le encantaba, porque ahora cada vez que él le platicaba de su día o cosas que él llegaba a hablar con ella, ahora podía escuchar como si ella le respondiera con balbuceos.

Había comenzado la remodelación del Pogo's, tenía grandes planes y por el momento estaría cerrado su bar. Había tenido un par de trabajos, entonces dejaba a Brooke con Lea, quien se había vuelto una gran amiga, él hacía sus trabajos, recibía el pago, preparaba la escena del crimen, realizaba la llamada y regresaba a casa con su bebé. Eso funcionaba muy bien.

Las elecciones habían llegado, los rumores de matones por parte del contrincante de John comenzaban a esparcirse como fuego en un bosque, así que Gustabo sería el encargado de eliminar a todos los matones. Esos días había estado practicando con su rifle de cazador. En cuanto John subiera como Alcalde, él tendría un puesto muy bueno dentro de su seguridad privada, sin mencionar que su fama como "sicario" se daba a conocer con peces gordos que pagan muchísimo más.

Brooke se acercaba a él, tomando el borde de su pantalón para poder llegar más rápido, Gustabo la atrajo a él sentándola sobre su pierna, le dio un beso en su cabeza mientras sacudía sus manitas y piernitas de la tierra y hojas secas.

- ¿Quieres acompañarme a ver cómo va la construcción del cuarto del pánico? – dijo mientras le daba su chupón. Brooke balbuceó algo antes de que le diera el chupón – Lo tomaré como un sí.

Se levantó del césped, tomó las cosas que había llevado y comenzó a caminar para ir a casa, no estaban muy lejos y al estar lejos de la civilización, en un bosque, le daba ciertas ventajas. Como el construir un cuarto del pánico a solo unos metros de casa, planeó y organizó lo que sería un cobertizo a simple vista, pero en su interior tendría todo lo necesario para torturar y asesinar. Y claro que lo haría cerca de casa, no quiere estar lejos de su hija y solo así tendrá la facilidad de estar con ella y en su trabajo.

Al entrar en casa dejó las cosas en su lugar, se puso su cangurera y acomodo a Brooke en ella, salieron de casa para ir al cuarto de pánico que estaba casi listo. Contrato a personas que John le recomendó, personas discretas y que hacen buen trabajo.

- Señor – saludó uno de los hombres – Pequeña – sonrió a la bebé que estaba atenta mirando todo.

- Hola – sonrió Gustabo - ¿Cómo van las cosas aquí? – dijo con un gran entusiasmo.

- De maravilla, acompáñenme – al entrar Gustabo pudo ver que estaba justo como la había diseñado – Este será el cuarto principal, el sótano es el que estamos terminando de hacer, la humedad no será un problema se lo aseguro.

- Perfecto, ya no voy a tener que guardar las armas junto con juguetes – los dos rieron – Pues, no los distraeré más, tengo que ir a ver mi bar ahora.

- ¿Gusta que cuidemos a su hija? – pregunto amable.

- Solo vigilen, llamaré a la niñera, pero gracias por la oferta.

- No es nada señor Gustabo, me retiro, tengo que ver cómo están trabajando.

Gustabo asintió con una pequeña sonrisa, le envió un mensaje a Lea y mientras esperaba a que llegara se cambió de ropa y dejó a Brooke en su pequeña zona de juegos que estaba en la sala, donde estaban todos sus juguetes. Acomodo su arma dentro de su camisa y volvió a donde estaba Brooke, dedicando unos minutos a jugar con ella mientras llegaba Lea.

Ahora soy papáDonde viven las historias. Descúbrelo ahora