CAPÍTULO 16

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CAMBIANDO LAS PERSONALIDADES

Abrí el ojo derecho esperando no estar en el infierno muerta por la caída. Sin embargo, seguía montada en el pegaso en un bosque repleto de árboles y Kilian estaba detrás de mí.

-¿Estamos vivos? -murmuré.

-Y con suerte. Pensé que mis últimas palabras serían insultos a tus dotes de cabalgar.

-¿Sabes? ¿No es mi culpa que nunca en mi vida me hayan enseñado a montar?

-¡Pero si es tu culpa que no hayamos llegado al Reino Verdad? Ahora, ¿¡me puedes decir dónde demonios estamos!? ¡Porque por si no lo sabes ahora mismo nos estarán buscando por todo este lugar! -me gritó furioso.

-¡No me grites! ¡Te avisé de las consecuencias y viniste igualmente!

-Y yo que pensaba que podría salir bien. Tendría que haberte entregado a Joek y que se acabara esta tontería que tienes.

Me quedé en silencio. Y no actué como si no me hubiese clavado una daga, porque el dolor al oír su confesión me dejó impactada. Sabía que él realmente no quería ayudarme. Y no le culpaba, ¿quién querría ayudarme a mí?

Al instante que Kilian recapacitó sus palabras, se acercó hacia mí arrepentido.

-Lo siento. No debería haber dicho eso.

-Pero lo piensas.

Agarré la mochila que cayó al suelo durante al aterrizaje y anudé la espada a un asa de ella. Luego, acaricié al pegaso y le susurré al oído que se marchara, ya era libre. Seguramente, el pobre animal lo habría pasado igual de mal en el tiroteo y más al ver a uno de los suyos herido. El caballo se marchó volando.

-¿Y ahora qué? -dijo Kilian.

-Ahora es cuando buscas a Joek y me entregas. -le reproché, repitiendo sus mismas palabras. Seguidamente, caminé a lo lejos sin saber la dirección, pero sabiendo que quería perder de vista a Kilian. Mi objetivo era encontrar alguna aldea.

-Oh. Venga ya Leyla. Sabes que no iba en serio.

Desempuñé la espada y con rapidez coloqué la punta de la espada en su garganta.

-Pues yo si voy en serio cuando te digo que como tengas la intención de entregarme pienso matarte, ¿está claro?

Alzó las manos.

-Está bien.

Dudosa, bajé la guardia y volví a guardar la espada en su funda. Yo seguía caminando y por lo que escuché de pasos, Kilian iba tras de mí.

-¿Sabes dónde estamos? -inquirió.

-No.

-¿Tienes algún plan?

-No.

-¿Estás andando sin rumbo?

-No. -mentí.

-¿Tienes ganas de darme un puñetazo?

-Como no te calles sí.

-Mira quien es la borde ahora.

Le miré desafiante y se calló. Una hora después caminando entre preguntas que Kilian me bombardeó y yo solo respondía con monosílabos o gestos, visualicé cerca de nosotros una pequeña aldea.

Aligeré el paso y habría llegado de no ser por Kilian que me agarró el brazo.

-Alto. No puedes entrar ahí, así como así. Podrías estar buscándonos.

Eclipse de Sol [Terminada]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora