CAPÍTULO 14

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EL POZO DE AGUA BENDITA

La mañana siguiente me desperté fatigada. En el ropero me habían dejado preparada un vestido más sencillo, por lo que me cambié y trencé mi cabello.

Justo al salir al pasillo, mi cabeza se golpeó con otra persona y percibí que era la espalda de Kilian.

-¿Te divertiste anoche con Enzo? -levantó una ceja, sonriente.

-No estoy para juegos. Su padre nos observaba. Además, tú estabas demasiado ocupado con tu círculo de amiguitas.

-¿Celosa?

-¿Yo? Esas chicas me hicieron un favor. -antes de que pudiera rechistar, le callé con la mano. -Tenemos una misión, ¿recuerdas?

Rugió enfadado y asintió. Con sigilo, me guio a una habitación más apartada que parecía ser la librería real. Como dentro no había nadie, pudimos hablar con más libertad acerca de nuestro plan.

-He husmeado un poco por el palacio. Enzo y los Reyes tienen una reunión. Así que, tenemos una hora para hablar con Claire que si preguntas, ya me he encargado de buscarla y está en su habitación.

-Ya. En cuanto a eso... Creo que debería hablar yo sola con Claire.

-¿Qué?

-Ya sabes. No me fio ni un pelo de ella. No es muy sorprendente que yo indague en la muerte de mi hermana, pero si te ve conmigo podría chivárselo a sus padres. Créeme que a mi padre no le haría ni pizca de gracia que tú y yo...

-Que tú y yo... ¿qué? -repitió Kilian.

-Pues eso. Que nos vea juntos.

-Ah. Siento arruinar tus planes, pero yo tampoco me fio de ella. ¿Y si te amenaza con sus poderes?

-Pues sacaré mis maravillosos puñetazos que tú mismo me enseñaste.

-Estás condenada a la muerte si haces eso.

Le saqué la lengua, molesta por su desconfianza.

-Estaré cerca vigilando. -anunció no muy convencido.

Nada más echar un vistazo a los pasillos, fuimos deprisa a su habitación. No nos costó mucho descubrir cuál era, ya que la puerta estaba rodeada de geranios llamativos. Alcé mi brazo para dar golpes en la puerta cuando se abrió antes de que pudiese siquiera golpear.

-¿Qué haces tú aquí? -me reprochó Claire. Claramente había escuchado mis pasos.

-Eh... -con disimulo, eché una vista atrás para comprobar que Kilian se encontraba al final del pasillo. Su mano estaba posada en la espada para desempuñarla en cualquier instante. -Yo necesitaba hablar contigo.

-Pues espera sentada. -pretendió cerrar a la puerta. No obstante, fui más veloz e interpuse mi pie.

-Es sobre Emery.

Aquello la sobresaltó. Así que dejó la puerta abierta unos centímetros para dejarme pasar. Cerré a mi paso con soltura.

Su habitación era impresionante, como un escenario de un bosque mágico lleno de luces. Las ramas de árboles colgaban del techo como columpios y había algún que otro pájaro revoloteando por el techo.

Con un chasquido de mano, las ramas de techo de extendieron para formar un gran columpio donde Claire se sentó con clase. Tampoco me sorprendió mucho que hiciera lo mismo conmigo, así que me quedé enderezada.

-¿Y bien? -arqueó una ceja.

-Iré al grano. Sé que descubriste el secreto de mi hermana.

-¿Cuál de ellos? -sonrió, astuta.

Eclipse de Sol [Terminada]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora