CAPÍTULO 27

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AMOR Y AMISTAD

La luz del día me cegó por completo, así que estiré mi brazo esperando chocar con otro cuerpo al lado. No obstante, me levanté angustiada ya que lo único que toqué fueron las mantas arrugadas. Rápidamente, me alisé el desmoronado cabello con mis manos y bajé las escaleras a toda prisa para encontrarme a Paris y Kilian sentados, sumidos en un incómodo silencio.

-Buenos días Leyla, ¿te apetece leche fresca? -me ofreció Paris regalándome una alegre sonrisa.

-Gracias. -acepté la oferta.

Terminé de bajar esperando una clara respuesta por parte de Kilian. Una mirada, una sonrisa, algo. Pero lo único que hizo fue mantener su postura, ignorándome por completo sin ni siquiera dirigirme la vista. Supongo que algo dentro de mí se quebró, fue como si el cristal que tenía miles de arañazos y estaba a punto de romper, cayera causando mil heridas.

Confundida, me senté en una silla separada de Kilian. Decidí que no merecía la pena, por mucho que doliese, yo misma supe esa noche que había sido un error por nuestra parte dejarnos ser invalidados por los sentimientos. Así que, ignoré mis emociones hacia él y las encerré en una esquina bien apartada de mis objetivos.

Paris regreso con el vaso y me lo ofreció con sumo cuidado.

-¿Qué tal la noche? ¿Habéis descansado?

Casi escupo la bebida al escuchar su pregunta en plural. Forcé mi sonrisa más falsa al entender que Kilian no iba a responder, y asentí.

-Supongo que tendrás miles de preguntas, ¿no es así Leyla? -dijo Paris.

-Más de las que tenía ayer. -insinué refiriéndome a Kilian, o al menos esperaba un simple movimiento de su parte.

Entonces, se levantó de repente sin dirigirnos ni una palabra a mí o Paris, agarró la espada y abrió la puerta.

-Tomaré el aire. -cerró la puerta groseramente.

-No te preocupes querida, necesita tiempo para reflexionar.

-No me importa. -mentí.

Aunque Paris no se creyó mi mentira, decidió echar a un lado este tema para centrarse en lo que de veras importaba.

-Siento mucho que hayas tenido que sufrir la muerte de tu abuelo.

-No hay marcha atrás. -me mordí el labio recordando las memorias escandalizadoras del día anterior. -Ella parecía simpática cuando llegamos, es más, mencionó que tú...

-No hace falta que sigas querida. Sé perfectamente los rumores que hay sobre mí en este pueblucho. No me afectan en absoluto. Aunque sí que es verdad que los hechos son tergiversados cuando el narrador cambia la historia e invierte el villano.

Fruncí el ceño. Paris captó mis lagunas y comenzó con el relato.

-Empezaré por el principio. Selene no era como cualquier otra chica del pueblo. Ella no soñaba con casarse ni tener riquezas. Lo único que anhelaba era recorrer el mundo en solitario para descubrir la infinidad de la naturaleza. Quería libertad. Todo lo opuesto a las costumbres de aquellos años, tenía diecisiete y sus padres comenzaron a preocuparse por la falta de marido. Así que fue un rumor por todas partes que la hija mayor de la familia más honrada buscaba pretendiente. Por supuesto, cada vez que una oferta llegaba a oídos de Selene, siempre se las apañaba para rechazarla y huir de todo compromiso. Al principio no lo comprendí del todo, pero éramos amigas desde la infancia y siempre me quedé a su lado. -Paris realizó una pausa para beber un poco de agua y continuó con el relato. -A pocos meses de los dieciocho, estábamos en el prado próximo de su casa recogiendo frutos, cuando una flecha pasó volando cerca de nosotras impactando en un tronco donde Selene se encontraba recogiendo arándanos.

Eclipse de Sol [Terminada]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora