CAPÍTULO 7

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AMOR SIN LIBERTAD

-Cualquiera te levantaría de la cama. -Cyra entró a mi habitación y me despertó. Justo al sentarse próximo a mi cuerpo tendido en la cama pegó un chillido. -¡Dios mío Leyla! ¿¡Por qué tienes moratones en los brazos!?

Ni siquiera me molesté en observarlos. Mis músculos no respondían ante ningún estímulo. Estaban destrozados tras la intensa clase de Kilian.

-Eh...

-No me digas, has convencido por fin a Devon y te está enseñando defensa. -concluyó por mí.

Afirmé con la cabeza. Y no era del todo mentira, salvo en la parte que nombraba a Devon.

-Siempre te dije que era muy duro. Podrías habérselo pedido a Aiken.

Me encogí de hombros y Cyra me ayudó a levantarme con cuidado. Suspiré profundamente y me mentalicé que a partir de entonces serían todos los días, por lo que tendría que empezar a fingir.

Un gran cosquilleo me recorrió por la espalda y me estremecí de dolor, aunque Cyra no pareció percatarse mucho de mi malestar.

Mi hermana propuso ir a la sala de juegos, y yo como no tenía ganas ni pistas para continuar la investigación, acepté.

-Espera, voy a la cocina por si han hecho pastel de calabaza. -anunció y se alejó corriendo.

Mientras tanto, apoyé la espalda en la pared y esperé a su llegada. Muchos guardias paseaban en ese momento para dirigirse a los entrenamientos. Entre ellos, me llamó la atención una figura alta con el cabello oscuro. Unos ojos grises se clavaron en mí y me miraron con picardía.

Por la forma en la que observé a Kilian, adivinó mi cansancio y aprovechó para "sin querer" chocarse conmigo. Quizás no fue coincidencia que su codo topase con el moratón más visible. De nuevo, tambaleé de dolor con los ojos entrecerrados. Le fulminé con la mirada cuando lo pillé riéndose. Tampoco podía hacer gran cosa, sobre todo cuando Devon no nos quitaba los ojos de vista unos metros más alejados.

-Ya estoy. Te he traído un poco. -me ofreció un plato con su postre favorito.

Acepté agradecida. Una vez en la sala de juegos, Cyra se tiró en su sofá preferido y yo de forma cautelosa me senté en la alfombra del suelo.

-¿Cómo va tu investigación secreta? ¿Algún avance? -inquirió Cyra y se llevó un trozo de pastel a la boca.

Respiré indignada y agité la cabeza.

-Es imposible. No consigo pistas. Cada vez que le pregunto a Keane o Padre me saltan con frases como "eso no es de tu incumbencia" bla bla bla. -me crucé de hombros. Cyra posó su atención en mis gestos. -Cyra, esto no lo hago por diversión. Quiero hacer justicia, encontrar a la persona que acabó con la vida de nuestra hermana.

-Lo sé. -tragó saliva.

Toda la felicidad que normalmente radiaba en mi hermana desapareció al renombrar a Emery.

-La echo de menos. A veces paso por su cuarto, esperando ver a una chica entre peines y bordados, pero solo veo candados y cadenas.

El silencio inundó la sala. El ambiente se volvió profundo y ensordecedor. En esos últimos días, el terror reinaba por la ciudad. Conspiraciones de que otros dioses aprovecharían como ventaja el desequilibrio vivido en el reino atemorizaba a nuestro padre.

-Leyla. -me llamó mi hermana. Desconcentrada, la miré y parecía realmente preocupada. -Sé que quieres encontrar al asesino. Yo también quiero. Al principio pensé que Keane lo haría, pero han pasado más de tres días, y cada vez hay menos posibilidades.

Eclipse de Sol [Terminada]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora