CAPÍTULO 35

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LA HEREDERA Y LA ESPECIAL

Pasó de nuevo. Estaba en el pasado, justo donde me quedé la última vez. Yo permanecía en la misma posición junto a Emery mientras ésta lloraba. No tuve tiempo para reaccionar cuando una figura tapó la luz del balcón y Emery se dirigió con prisa para abrirle la ventana a Ellen.

Ambas se envolvieron en un cariñoso abrazo seguido de un beso profundo. Me sorprendió ver a mi hermana enamorada, y más aun que yo no me había dado cuenta por aquel entonces.

-¿Cómo estás? -le pregunté Ellen sin obtener respuesta.

Ella indicó a Emery el camino hasta la cama donde se sentaron y Ellen le daba caricias en la espalda para ofrecer ánimos.

-No sé si estoy haciendo lo correcto Ellen. Todo esto es... -se mordió el labio inferior y limpió su rostro de lágrimas con la manga del vestido. -Tengo un mal presentimiento.

-¿Cómo un mal presentimiento?

-Sí. Tengo la sensación de que algo ocurrirá esta noche.

Y no estaba en lo erróneo mi hermana. O sea, que desde hacia días Emery había sentido la presión de ser la heredera además de que su instinto protector permanecía en guardia.

-De seguro no es nada. Has estado muy tensa esta semana, verás que todo sale bien y el Reino tendrá a la mejor reina liderando las tierras.

-Y si... -Emery se replanteó si seguir hablando. -¿Y si no es lo que quiero?

-Emery, lo hemos hablado muchas veces. Es tu destino. Sabes perfectamente que no nos afectará.

-Pero sí que lo hará Ellen. Tarde o temprano lo descubrirán y saldrá a la luz. ¿Y si mi destino no es ser reina?

Ellen permaneció en silencio examinando la sugerencia alocada de mi hermana. Ésta se levantó con un nuevo brillo en el rostro, por un segundo, parecía haber recuperado la felicidad.

-Podemos marcharnos Ellen. Tú y yo, solas. Jamás regresar y sabe nada de este reino. Tendríamos una familia y una vida apartada del peligro. -fantaseó Emery.

-¿Y tu reino?

-Podría rechazarlo. Además, Keane siempre ha tenido la misma o más madurez para ser líder. Dejaría el cargo en buenas manos.

-¿Y tu familia? ¿Qué hay de tus hermanos?

-Estarán bien. Se las apañarían solos, tal y como han hecho estos años atrás. ¿Qué me dices?

Ellen se puso a la altura de Emery y le colocó las manos en los hombros. Creo que quería bajarle de las nubes a la realidad.

-Lo siento Emery. No puedo dejar que arriesgues todo tu futuro por mí.

-¡No lo hago por ti! ¡Lo hago por nosotras! Este no es el futuro que quería. Creo que siempre lo supe, incluso... incluso mi madre sabía que yo no llegaría a reinar.

El rostro de mi hermana volvió a entristecerse. Había algo más detrás de esa fachada, más secretos que ella conocía y nunca me contó.

-¿Qué quieres decir? -inquirió Ellen a su lado, sirviendo de soporte moral.

-¿Sabes? Aun recuerdo la última conversación que tuve con mi madre. Yo tenía siete años, a punto de cumplir ocho. Por primera vez nos tuvimos que separar de los mellizos para viajar al Reino de la Soledad. Yo al principio no entendía por qué Cyra y Keane no, pero Leyla sí. Era solo un bebé.

-Emery... -murmuró Ellen.

Su pareja le transmitió que no tenía por qué hacerlo, no tenía por qué sincerarse entonces. No obstante, Emery quería hacerlo. Incluso llegué a tener la sensación de que era por mí, que en su interior sabía que yo podría escucharla y descubrir más de la verdad.

-Antes de la batalla, mi madre durmió a Leyla. Ambas estábamos fascinadas con el nuevo integrante de la familia. Aunque la tranquilidad duró poco. Mi madre me sentó a su lado y por primera vez, me trató como una adulta. Me hizo prometer que pasara lo que pasase, siempre protegería a mis hermanos, sobre todo a Leyla.

-Debió ser duro para tu hermana pequeña criarse sin madre por toda su vida. -añadió Ellen entendiendo el dolor que suponía.

-Lo fue. Pero ella es fuerte. Mi madre me dijo que era una niña especial. Dijo que... ella estaba destinada a lograr grandes cosas.

-¿Entonces piensas que ella gobernará el Reino de la Luz?

-No. -dijo Emery directa.

Fruncí el ceño. Emery estaba lanzando contradicciones sin sentido. Primero decía que ella no reinaría, insinuando mi posible actuación. Luego me describía con los adjetivos de mi madre como alguien especial. Y por último afirmaba que no yo gobernaría.

Si todo era cierto, ¿cuál era mi papel en el asunto?

Pasos desde el exterior se aproximaban. La voz era de mi padre, que hablaba con el capitán Joek.

Emery abrió la ventaba para ayudar a Ellen a bajar con cuidado. Antes de despedirse, se lanzaron un beso al aire.

-¿Estarás esta noche? -preguntó la gran heredera.

-Me verás en la multitud. No me perdería tu gran día por nada del mundo.

Y como era debido, mi espalda dio su aviso sobre que la expedición había tomado su fin. Ni me molesté en retorcerme de dolor, me había familiarizado con él. Así que cerré los ojos y esperé abrirlos junto a Kilian.

Eclipse de Sol [Terminada]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora