“El idioma del corazón es universal: sólo se necesita sensibilidad para entenderlo y hablarlo”.
Charles Pinot Duclós.
—¿Estás segura de que te encuentras bien? —pregunta.
—Si, Anthony. Debo irme, gracias por traerme aquí, fué muy agradable.
—Me alegro, pero al menos déjame acompañarte a la salida.
Ambos nos levantamos de la mesa y nos dirigimos a la salida donde se encuentra mi auto para despedirnos.
—Espero volverte a ver —dice—. Aunque no estemos juntos y que entre nosotros no haya nada, quisiera al menos estar presente en tu vida.
*Suspiro* —Bien, como dije, fué agradable, tal vez podríamos repetir este encuentro, pero no más que una simple amistad, ¿quedó claro?
—Me parece bien. ¿Podría abrazarte?
—No me parece apropiado —respondo un poco distante.
—Acabas de decir que podríamos ser amigos, bueno, un abrazo entre amigos no lastima a nadie.
De verdad, no me parece correcto y dudo en hacerlo, pero con tal me deje ir y dejar todo muy claro puedo hacerlo.
—Bien, solo uno —respondo y lo abrazo un momento.
En ese instante, me llega el olor de su perfume y un recuerdo llega a mí de forma instantánea.
—Debes alejarte de él —dice Anthony un poco molesto.
—¿Te molesta que esté con él?. Les es mi mejor amigo, y además, estoy con quién a mí me da la gana —respondo firmemente.
—Él no tiene nada que ofrecerte —insiste—. Tu siempre haz querido la riqueza y grandeza, ¿no?. Entonces, no te juntes con ese tipo de personas y acércate a aquellas que te puedan ofrecer algo más que solo un rato agradable.
—¡Ja! Que simpático —me burlo—. Puede que seas rico, pero es por tú padre que te tiene como niño malcriado, de resto, no eres más que un muñequito de papi y mami.
>—¿Sabes algo? —digo—. Eres una perdida de tiempo, mejor voy a hacer algo más útil.
—¿Yo soy una perdida de tiempo? —pregunta.
—Así es —digo a punto de irme, pero toma mi mano y me acorrala contra los casilleros—. ¡¿Que haces, idiota?!
—¿Qué prefieres?: ¿salir con amigos o tomar ese tiempo e invertirlo para formar un mejor futuro para ti? —pregunta.
—¿Qué clase de pregunta es esa?
—¿Que prefieres?
—Yo...
En ese momento, entendí a lo que se refería. Les es mi mejor amigo, lo quiero mucho, pero es un retraso, su compañía no me beneficia en nada. ¿He perdido la cordura? Se supone que vengo a la universidad a estudiar, instruirme, conocer y aprender, no para hacer amiguitos ni nada por el estilo.
—Veo que al fin lo entendiste —susurra Anthony y se marcha dejandome como estúpida.
¿Cómo pude ser tan ciega? Si no fuera por Anthony nunca me abría dado cuenta de mi error...
—Bueno... —digo reaccionando de mi trance—. Debo irme.
—Nos vemos.
Subo a mi coche y conduzco hacia mi hogar para meditar y analizar todos estos recuerdos tan ligados.
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Entre líneas
RomansaUn día era una famosísima escritora y modista, muy perseguida y admirada por todos a pesar de su arrogancia y orgullo. Luego, el destino le cobra factura arrebatándole sus memorias y despierta de un accidente sin siquiera saber su propio nombre. P...
