Narra Narrador.
-¿Sabe porqué está aquí, señor Scott? -pregunta el oficial.
-Por supuesto, estoy aquí por la tragedia que le ocurrió a Amelia -responde, mostrándose dolido-. Pobrecita, ella es una mujer muy luchadora y buena con todos, un poco cascarrabias, pero no es justificación para que la secuestren.
-Los familiares y amigos de la víctima lo acusan por ello -asegura.
-Mi cliente ha estado consternado con la noticia, él no lo pudo haber hecho -defiende el abogado de Anthony, contratado por Jack-, además, esa misma hora mi cliente estaba haciendo otras cosas.
-¿Qué hacía?
-Sabe que la inflamación está afectando a la mayoría de los mercados actualmente -responde Anthony-. En ese momento, estaba en una reunión con el consejo para que eso no afectara nuestra empresa.
-¿Tiene alguna prueba de ello?
Anthony saca de su portafolios una carpeta con algunos documentos, mostrando que se hicieron unos cambios en la empresa de forma legal a la misma hora del secuestro, y su agenda dónde muestra la hora de la reunión.
-Creo que es suficiente prueba -responde orgulloso.
-Si, son suficientes pruebas...
El abogado y Anthony se muestran con un aire arrogante y orgulloso al saber que sólo es cuestión de tiempo para salir de allí y ambos obtendrán lo que quieren. Por un lado, el abogado podrá humillar a Diego por su trabajo y Anthony podrá volver a su hogar y disfrutar de una tarde, a lo que él llama, tranquila.
-Pero, ¿cómo explica esto? -pregunta el oficial reproduciendo el vídeo donde muestra el asesinato que cometió Anthony.
El acusado sólo muestra palidez y sorpresa al ver el vídeo, ya que no se explica quien pudo haberlo delatado o de dónde pudieron sacarlo.
-La persona quien me lo dió afirma que usted fué quien secuestró a Amelia y ha hecho otros actos ilícitos -dice el oficial con convicción.
-No es mi cliente -responde el abogado.
-¿Quiere que ampliemos más la imagen? -pregunta con obviedad. Al acercar la imagen y apartar los gráficos, se puede apreciar fielmente el rostro de Anthony-. ¿Tiene algo que decir al respecto?
-Esta acusación no tiene nada que ver con el secuestro de Amelia -responde-. Otra cosa, ese vídeo pudo ser editado. Exijo que le hagan una revisión a ese vídeo. Mi cliente no será acusado injustamente.
-Bien, hagamos algo -propone el oficial-. Yo lo dejaré ir, pero lo estaré observando de cerca. La revisión al vídeo tarda mucho, ya que es viejo, pero si descubro que es real y descubro otra cosa que lo acuse del secuestro, lo acusaré de asesinato y secuestro. ¿Tiene algo que decir, señor Scott?
-Sólo me siento ofendido, pero haga lo que tenga que hacer para desmentir ésta osadía -responde, cómo si su alma se hubiera ido y sólo queda el cascarón de su cuerpo frío.
-Bien, la interrogación terminó, pueden retirarse.
El abogado y Anthony salen de la pequeña habitación a paso lento y en silencio.
-Descuide, me encargaré de que usted salga ileso. Sólo necesita ocultar cualquier signo que lo culpe -le aconseja el abogado-. Pero, si ese vídeo resulta ser verdadero, no podré hacer mucho.
-¿Quien hace esas revisiones? -pregunta Anthony, cortante.
-No le recomiendo buscarlos, ellos conocen al bocaza de Diego, y si usted quiere hacer un trato con ellos se lo dirán.
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Entre líneas
RomanceUn día era una famosísima escritora y modista, muy perseguida y admirada por todos a pesar de su arrogancia y orgullo. Luego, el destino le cobra factura arrebatándole sus memorias y despierta de un accidente sin siquiera saber su propio nombre. P...
