“El sol no se ha puesto aún por última vez”.
Tito Livio.
—Siento si tardé mucho —le digo a Anthony, quien me espera para tomar una mesa—. Olvidé decirle a Nath que solo debía calentar la cena de ella.
—Tú hermana aún necesita mucho de tí, ¿Cierto? —pregunta.
—Sí, aún es un poco infantil.
Un hombre bien vestido se hacerca a nosotros y nos dirige hacia una de las mesas que se encuentran en el centro del restaurante. Luego, un camarero se acuerda, pide la orden y se va.
—No venía desde que te traje por última vez —comenta.
—¿Por qué no? —pregunto—. Es un hermoso lugar, yo no he podido venir tan seguido por mi trabajo, de no ser así, vendría todo el tiempo.
Ambos comenzamos una conversación totalmente natural y tranquila, pero en mi interior ocurría todo lo contrario. Estoy aterrada, no sé quién escribió ese mensaje, el cuál me tiene perturbada. Espero que sea solo una broma de mal gusto, porque si no es así, debo tener cuidado.
—Amelia, tengo una duda. Luego de tener el accidente y que tuvieras amnesia ¿Recuperaste tus memorias? —pregunta.
—He recordado algunas cosas, no todo, pero sí lo necesario.
—¿Y de nuestra vida juntos?, ¿Lo recuerdas?
—Recuerdo solo pequeños momentos, nada más —respondo y noto que mi mano estaba temblando, así que la coloco sobre mi pierna disimuladamente para que no se percate—. ¿Por qué preguntas?
—Por nada especial, pero ¿No quisieras recordar más cosas?
—No, solo quiero quedarme con lo que ya tengo —digo con firmeza—. Después del accidente he tenido una vida maravillosa, aprendí a ser feliz y a ser menos déspota que antes. Ahora, soy una nueva mujer y quiero seguir descubriendo más de mí misma. El pasado, es el pasado.
Anthony lentamente recuesta su cuerpo en la silla y solo bebe un poco de vino. Aunque, en ningún momento aparta su mirada de mí, es como si analizara cada palabra que digo. Tal vez quiere algo con respecto a mis recuerdos. ¿Que habré visto que quiere saber si recuerdo todo?
No, debo relajarme, mientras más piense, peor me pongo.
—¿Y por qué quieres saber?
¡Tonta! ¡Dejar de pensar no se refería a no pensar antes de hablar!
—Hay un rumor de que no volverás a escribir más libros —responde y toma un bocado de su cena—. ¿Es cierto?
—No, me dí cuenta que mi falta de inspiración está en mí, no en mis recuerdos —respondo—. Claro, si recordara todos los libros que planeaba escribir sería increíble, pero ahora, estoy satisfecha con poder volver al hábito de escribir.
Al escuchar mi respuesta, sonríe satisfactoriamente, no lo sé, ahora me arrepiento de decir eso.
—Tú tenías un cuaderno donde escribías tus libros —comenta.
—Lo sé, pero no recuerdo dónde está. Busqué por toda mi casa y no lo encontré.
—Mmm, que lástima.
Poco rato después terminamos nuestra cena, realmente fué la hora más larga de mi vida, pero al fin terminó y puedo volver a cada.
—Es increíble la confianza que le tienes a Alessandro —comenta y se levanta de la mesa—. Últimamente estás mucho tiempo con él.
ESTÁS LEYENDO
Entre líneas
RomanceUn día era una famosísima escritora y modista, muy perseguida y admirada por todos a pesar de su arrogancia y orgullo. Luego, el destino le cobra factura arrebatándole sus memorias y despierta de un accidente sin siquiera saber su propio nombre. P...
