2 semanas despues
hacia Puerto Rojo
Habían pasado dos semanas desde que Reina abordó el navío del G-5. Permanecía acurrucada en la cama del camarote que le habían asignado, refugiada bajo las mantas desde el momento en que dejaron atrás la tempestad de la batalla. Era un espacio austero, sin lujos ni adornos, pero al menos era suyo por ahora.
Tachigi, la vicecapitana de aquel peculiar escuadrón de Marines, se encargaba personalmente de llevarle las comidas y atender sus necesidades. Era un gesto que no pasaba desapercibido para Reina, considerando que el resto de la tripulación del cazador blanco no parecía tener la más mínima idea de cómo tratar a un Tenryūbito con respeto... o simplemente no les importaba.
El barco de la Marina, aunque imponente en su estructura, resultaba más pequeño que el Red Force. Tenía un andar más torpe, más pesado, debido a la artillería que cargaba en su interior. El estandarte del G-5 ondeaba con fuerza sobre el mástil, mientras sus marineros no dejaban de soltar comentarios descarados, muchos de ellos indignos para un soldado de uniforme. Halagos groseros, risas escandalosas.
Tachigi pasaba junto a ellos lanzando reprimendas con el tono firme de una madre exasperada. Los regañaba sin descanso, pero eso solo provocaba que los hombres redoblaran sus esfuerzos por halagarla a ella también. Reina no pudo evitar sonreír ante aquella dinámica: caótica, casi infantil... y sin embargo, extrañamente entrañable.
Era un contraste marcado con la tripulación de Akagami. Durante el tiempo que pasó a bordo del Red Force, la habían tratado con una cortesía fría, medida. Educados, sí. Incluso solícitos en ciertos momentos. Pero nunca había sentido una conexión real. No había bromas, ni charlas al atardecer, ni vínculos más allá del deber. Para ellos, Reina no era más que eso: un tesoro valioso, el premio intocable de su capitán.
—El señor Smoker la espera en la sala de navegación…
La voz de Tachigi la arraco de sus pensamientos. Reina la miró con un atisbo de afecto. Había algo entrañable en ella. Joven, audaz, encantadora. Le faltaba experiencia, sí, especialmente en el campo de batalla… pero ¿quién era ella para juzgar eso? Después de convivir con monstruos como la tripulación de Akagami, cualquier comparación sería injusta.
Cuando Reina entró en la sala de navegación, Smoker la saludó con una cortesía sobria, casi automática, antes de indicarle con un gesto que tomara asiento. Luego volvió a sumergirse en el mar de documentos que cubrían su escritorio. Reina tomó lugar junto a él, sus ojos paseando por el desorden de hojas sueltas, notas garabateadas al margen y un mapa tan saturado de marcas que apenas dejaba espacio para una nueva anotación. A todas luces, el capitán del G-5 llevaba días sin descanso.
—Lamento no haber podido rescatar a tu guardaespaldas —dijo el albino tras exhalar una voluta de humo—. Sé que eran cercanos.
Continuó revisando los papeles sin mirarla, pero su tono cargado de culpa era más elocuente de lo habitual.
—Akagami no es alguien contra quien podamos luchar por mucho tiempo.
Ella esbozó una sonrisa tenue, casi melancólica, mientras se acomodaba en la poltrona que le habían ofrecido. Poco después, Tachigi entró brevemente con una bandeja de té y bocadillos. Dejó todo con un cuidado casi ceremonial y se retiró, dándoles privacidad. Reina observó las manos de Smoker: tensas, inquietas, reorganizando los papeles una y otra vez, como si esperara que el orden en el escritorio disipara el caos en su mente.
—Estoy preocupada, sí... —admitió en voz baja—. Pero rezaré para que esté bien.
La rubia trato de tranquilizar la tensión que Smoker había creado. Se sentía cómoda con su presencia, despues de todo, se habían conocido en un baile en el Reino de Goa mientras aún el hombre era un joven marine.
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Wanted
FanfictionLady Dominique está ansiosa por iniciar su viaje al Nuevo Mundo, era la primera vez que viajaba fuera de la ruta de la nobleza y estaba emocionada por ello. Al menos todo estaba saliendo bien, hasta que divisaron una bandera pirata a la lejanía. Aka...
