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Esa noche, Shanks llamo a Reina a la sala de navegación. Como se había echo casi una costumbre, la habitación se había ambientado para que fuera un lugar digno de una lujosa cena. Esa vez fue llamada más temprano de lo usual, así que pudo ver como el sol comenzaba a descender en el horizonte a través de los ventanales, en como el cielo se pintaba con una paleta de colores cálidos y vibrantes. Desde que estuvo a bordo de aquel infame barco supo que la vista desde el cuarto de navegación era simplemente espectacular.

Akagami tenia un lote de papeles reposando a un lado, concentrado en la tarea de leer, no parecio darse cuenta de que ella ya se encontraba en la habitacion. Aprovechando ese momento de invisibilidad, Reina recorrido todo el ventanal mientras acariciaba el marco robusto de madera. Incluso el mar, normalmente de un azul profundo, se transformaba en un espejo dorado, que reflejaba los tonos anaranjados, rosados y púrpuras del cielo.

Era un paisaje tranquilo y pacifico, justo lo que habia estado buscando al escapar de Mary Geoise. Despues de un rato, se volvió hacia la mesa, sobresaltandose al notar como Shanks habia dejado la atencion en los papeles y la miraba con una ligera sonrisa.

Reina se sacudió el asombro en un pestañeo, había aceptado reunirse con él para hablar de otros asuntos no para disfrutar de las vistas. Carraspeo antes de dirigirse a su puesto. En el momento en que sus ojos se volvieron fríos, Shanks se mantuvo en guardia, predispuesto a discutir o refutar cualquier propuesta que ella mencionara.

El pelirrojo coloco a un lado los papeles para empezar a abrir las bandejas de plata que cubrian la cena de esa noche. Reina ni siquiera se dio cuenta de que la cena habia estado lista mucho antes de que ella ingresara a la habitacion.

—Esta mañana, mencionaste que me conseguirías una Dama de compañía...

Shanks suspiro, interrumpiendo el monologo que con tanta precisión había ideado.

—Reina. Podemos discutir todo lo que quieras después de la cena
—. comento el pelirrojo mientras cortaba en trozos finos la carne humeante y los distrubuia en ambos platos. Entonces, la rubia noto que la mesa estaba elegantemente dispuesta con una variedad de platos y frutas exquisitas. Al ver su confundida reacción Shanks suavizo su expresión soltando una risa osca—. Los más jóvenes recorrieron la isla de las ilusiones y encontraron algunas frutas. Todas son comestibles, así que no tienes de que preocuparte.

Ella le regalo una sonrisa aliviada antes de sentarse lentamente en su sitio y aceptar el plato de comida que le ofrecía. Habían pasado 3 semanas desde lo sucedido en Dressrosa, a esas alturas que pudiera disfrutar un poco de alimento sano era ya un milagro. Aun no sabía cuánto tiempo tardarían en llegar a su nuevo destino, así que debía de disfrutar mientras pudiera.

La especialidad que proporcionaba siempre el Red Force era Carnes rojas asadas en fuertes brazas junto a una abundante ración de cervezas conservadas en barriles. Mas allá de eso, no esperaba que los gustos gastronómicos de los piratas del pelirrojo fuesen buenos. Sin embargo, aquel día parecía ser algo especial.

Al primer bocado las mejillas de la rubia se tiñeron de un tierno rubor.

—Esta cena es realmente deliciosa, Shanks—. comentó, mientras probaba un bocado de carne cubierto de alguna salsa echa de frutas.

Shanks se río suavemente, gustoso de que usara su nombre de pila.

—Aunque no lo parezca, Lucky tiene un talento especial para la cocina—. Reina asintió confirmándolo mientras disfrutaba de aquella comida.

El resto de la velada conversaron animosamente sobre el día, sobre el mar y sobre los lugares que quería visitar Reina. Al igual que con Dressrosa, esta vez el capitán menciono su nueva ruta de viaje, se dirigían a Paradise con rumbo a Water 7. Recordaron sus pocos encuentros en San Faldo e incluso Arabasta, hablaron sobre el circo y sobre Lorrain. Shanks no quiso abrir ninguna herida, por lo que se abstuvo de preguntar más allá de lo necesario. Reina no parecía afectada de hablar sobre su horrible vivencia en el circo, se sentía como si aquella solo fuera una de esas vivencias sin relevancia.

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