Georgi retrocedió tres pasos, su respiración se volvió errática ante aquella revelación. ¿Desde cuándo esa mujer sabía sobre su verdadera identidad? Si ella podía ver a través de su fachada, entonces Akagami, sin duda, también...
—Tranquilízate, Georgi. No te lo he dicho para amenazarte —la voz de la rubia era suave y controlada, como el murmullo de una brisa en calma. Su porte irradiaba serenidad, y no parecía tener intención de llevarla al límite—. Te escogí porque, probablemente, estamos en la misma situación.
Reina, con movimientos pausados, dio unas palmaditas en el lado vacío de la cama como una invitación silenciosa. Georgi vaciló, su mente debatía entre la desconfianza y la necesidad de respuestas. Salir corriendo no era una opción viable, no en ese momento. Con manos temblorosas, la pelinegra obedeció, sentándose al borde del colchón como si este fuera un campo minado. No soltó la bolsa con sus pertenencias, aferrándose a ella como si fuera un escudo. La rubia le dedicó una sonrisa tranquilizadora, una que parecía ensayada pero efectiva, antes de comenzar a hablar.
—Dejaré el barco cuando cumpla mi trato con Akagami. Necesitaré a alguien en quien confiar cuando me establezca en un pueblo... —Reina dejó caer las palabras con una naturalidad desconcertante. Georgi parpadeó, sorprendida por la decisión. No sabía mucho sobre la vida de un tenryūbito, pero le costaba imaginar que alguien bajo la protección de El Gran Akagami pudiera carecer de algo.
El contacto visual de Reina la desarmó. Sus ojos, de un violeta tan claro como amatistas bajo la luz del sol, parecían atravesarla. Hablaba de su plan con una convicción que no dejaba espacio para dudas, como si quedarse en el barco no fuera siquiera una opción a considerar.
Georgi recordó lo que Akagami les había encomendado a Luka y a ella esa misma tarde.
—¿La señora no tiene a Ese Sujeto en ese cargo? —preguntó con cautela. Los ojos de Reina se abrieron ligeramente ante la mención del ex pirata. Georgi, nerviosa, añadió rápidamente—. Todos en el barco conocemos su mutua lealtad. También hemos sido testigos de... pues... algunos encuentros poco amistosos entre el Jefe y él.
El semblante de Reina se ensombreció, como si el recuerdo de aquel hombre le pesara en el alma. Georgi se preguntó qué habría ocurrido para cambiar su actitud hacia él.
La pelinegra evocó la primera vez que lo vio. Fue cuando llevaron el cuerpo moribundo de La Señora desde la orilla de Dressrosa hasta el Red Force. Después de eso, Luka le advirtió que mantuviera distancia, refiriéndose a él únicamente como "Ese Sujeto". Georgi, criada en las calles más peligrosas, no necesitaba advertencias para reconocer el peligro. Su instinto le gritaba que ese hombre no era de fiar, aunque la misma sensación la invadía con los veteranos del Red Force.
—Olfan... él ha cambiado —comentó Reina de repente, devolviéndola al presente—. Tal vez este asunto con Akagami lo haya vuelto demasiado sensible. Creo que es momento de dejarlo ir.
La rubia continuó desahogándose, como si las palabras fueran un río que no podía contener. No parecía importarle si Georgi era de confianza o no; cualquier oído que no perteneciera a los veteranos del Red Force parecía suficiente. Georgi recorrió el camarote con la mirada. No era una mala habitación, pero algo en ella se sentía opresivo.
—¿Por qué a la señora no le gusta estar aquí? —preguntó con genuina curiosidad. Reina le sonrió con una mezcla de comprensión y resignación.
—Georgi, ¿te doy la impresión de ser libre? —respondió con otra pregunta. Las cejas oscuras de la pirata se fruncieron, incapaz de comprender del todo—. En este preciso instante, solo soy una rehén que Akagami usa a su antojo. No tengo peso en ninguna decisión. No puedo bajar de este barco sin una escolta que me obligue a regresar. Incluso tuve que negociar este encuentro contigo... con mi cuerpo.
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Wanted
FanfictionLady Dominique está ansiosa por iniciar su viaje al Nuevo Mundo, era la primera vez que viajaba fuera de la ruta de la nobleza y estaba emocionada por ello. Al menos todo estaba saliendo bien, hasta que divisaron una bandera pirata a la lejanía. Aka...
