Dabi - Smutt

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Sentada al lado de Dabi en el sofá de tu casa, tras un cansado día en la UA. Sí... Ya sé que como estudiante de esta academia es muy controvertido que esté saliendo con... Dabi, pero supongo que en el amor y en la guerra todo vale.

Desde que llegaste no parabas de quejarte de lo cansada que estabas, este último año en la academia era definitivamente el más complicado. Los profesores tenían muchas expectativas de vosotros y teníais que superarlas con creces. Por lo menos hoy se habían acabado los exámenes del segundo trimestre, por fin podrías. descansar.

De pronto tu novio te sentó encima de él, cara con cara. Te observó apenas durante dos segundos y comenzó a besarte con fogosidad. Querías aparte de él, no entendías a que venía esto.

-Dios mío, ¿A que viene esta pasión repentina?

-Hay que celebrar que has acabado los exámenes.- Respondió guiñándote un ojo; estas semanas apenas habías tenido tiempo, al acabar de estudiar cada noche simplemente te apetecía un abrazo y ahí estaba él para eso.O sea que ahora venía lo bueno,

Dejarías que este chico hiciese lo que quisiese contigo...

Volvió a atacar tus labios, pero ahora sus manos dejaron tus caderas desiertas para dirigirse a tu culo y frotarte sin tapujos por encima del pantalón. Esto ya se estaba poniendo interesante. Metiste tus manos por su espalda sacando su camiseta y tirándola por cualquier parte.

Te levantó dejándote abajo y comenzó a simular estocadas aún con los pantalones puestos acercaste tu cadera más hacia él provocando que retirara tu parte de abajo y embistiera más fuerte.

Se agachó a besar y chupar tus muslos, soltabas pequeños suspiros esperando a que te probase, ambos estabais deseándolo. Pero no es novedad que el pelinegro no pone las cosas fáciles. Después de dar miles de rodeos por fin apartó tu tanga a un lado y pasó su lengua de arriba abajo, todo esto sin perder ese imponente contacto visual contigo. Podías ver la lujuria en sus ojos, ver como disfrutaba de tu placer. Una sensación increíble que recorría tus cuerpo cada vez que estabas con este chico. Prosiguió con lo que estaba mientras una de sus manos se dirigía a su pantalón, para sacar su pene ya erecto y masturbarse.

Poco después se levantó y dirección su miembro a tu entrada, no si antes frotarlo un par de veces por tu clítoris. Ahora sí, entró en ti.

Unas estocadas constantes te penetraban mientras gritabas sin pudor, esto era la fantasía de casi cualquier mujer, mejor que tocar cielo.

Se pegó más a ti haciendo sus movimientos más rápidos, escupió sobre tu clítoris . Tras esto dirigiste tu mano a él para masajearlo.

-¿Te gusta?- Cuestionó el mayor sabiendo la respuesta.

Asentiste de efusivamente mirando de nuevo sus ojos azules.

Te levantó del sofá en brazos, aún dentro de ti y te llevó hasta la habitación. No creáis que se iba a cansar siguió haciéndote dar botes sobre él.

Al llegar te dejó sobre la cama y salió de ti. Su mano derecha se metió bajo tu camiseta dispuesto a sacarla, lo miraste inmediatamente con timidez.

-Lo siento, de verdad. Con la emoción se me había pasado.-Se disculpó

-No pasa nada- Sonreíste levemente.

El pelinegro suspiró-Ojalá te vieses como con mis ojos.-Acarició tu cara y se acercó hacia ti a besar tu frente. No te gustaba que nadie te viese sin camiseta, te hacía pensar que se burlarían de ti. Dabi lo sabe y cada día intenta que te veas mejor que el anterior, te has duchado con él infinidad de veces y ya te había visto. Aún así hoy no te sentías muy cómoda y él lo respetaba, no es ese monstruo que mucha gente cree que es.

A continuación te diste la vuelta dejando tu cadera en alto y tu cara contra el colchón.

-¿Quieres que te de en cuatro?- Rio entre dientes y golpeó tu entrada con su pene erecto.

Se metió en ti y se quedó quieto, ahora te tocaba a ti, movías tu cadera contra él haciendo tu culo rebotar contra su pelvis.

-Joder...- Lo escuchaste suspirar.

Te movías más lentamente para que la penetración fuese más profunda y apreciase mejor tus movimientos, mantenías los ojos cerrados con fuerza. Este placer no tenía sentido, simplemente inexplicable.

Repentinamente el chico agarró tu cadera te embistió con energía, se mantuvo así un rato hasta que se dejó llevar y se corrió. No lo estaba viendo pero te podías imaginar su cara. los ojos hacia arriba, respirando con fuerza y tocándose el pelo. Salió de ti y te diste la vuelta para mirar su carita, por lo visto para el ojiazul eso era un plan secundario. abrió tus piernas y te metió dos dedos. Chillabas de placer, ya te habías corrido pero él no paraba. Te aferraste a las sábanas y movías la cadera, por fin los sacó. Te derrumbaste sobre la cama de espaldas y él reprodujo tu movimiento, abrazó tu cadera y apoyó la cabeza en tu abdomen.

BNHA ONE SHOTSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora