Te habías quedado dormida viendo la tele y ahora te duele la espalda, son las 10 de la noche, tienes hambre y tienes que sacar a tu perro a pasear. Este descansaba a tu lado en el sofá.
-Ayyy que pereza- Suspiraste.
Y estabas vestida así que te limitaste a ponerte la capucha y coger la correa de tu perro, no llovía pero hacía frío así que sería suficiente.
-Vamos Neo, vamos a pasear.- Tu perro se levantó eufórico del sofá moviendo la cola de manera efusiva. Lo amas.
Solo tenías que cruzar la calle, justo enfrente de tu portal hay un parque. A estas horas no solía haber nadie y este día no fue la excepción. Según te fuiste acercando soltaste a tu perro visto que el lugar estaba vacío. Neo es un perro grande, aún así es muy tranquilo. De pronto salió corriendo hacia la nada, bueno quizás había algo pero te habías dejado las gafas en casa o sea que no veías absolutamente nada de lejos.
Le quitaste importancia suponiendo que había visto una ardilla y quería jugar con ella hasta que escuchaste un grito. Tu respiración se aceleró junto a tus pulsaciones, comenzaste a correr hacia donde tu perro se había ido hace no menos de 40 segundos. Comenzaste a divisar una persona con un pelo amarillo chillón y una cosa marrón encima suya, estabas segura de que lo marrón era Neo ¿Pero quién era él?
-¿Denki?- Dijiste extrañada y asimilando lo que veías.
-Ho-hola- Dijo el rubio desde el suelo con tu perro encima.
-¿Estás bien?
-Eh... Sí, solo fue un susto
-Dios mío, lo siento mucho. Nunca había hecho nada así- Después de decir esto le pusiste la correa de nuevo y te sentaste al lado de Denki.
-Estás bastante cambiada ¿Como te va?
-La verdad es que no me puedo quejar, ¿Y tú?- Respondiste asimilando la situación.
-Exactamente igual que la última vez que nos vimos.
-Denki eso fue como hace 5 años, es casi imposible que sigas igual.
Habíais tenido algunos roces bastante notable. Pero cuando estabais a punto de ser pareja él entró en la UA y tú te quedaste fuera, a raíz de eso poco a poco fuisteis perdiendo el contacto y la verdad es que todavía sigues con esa espinita clavada de no haber sido algo más.
-¿Te apetece venir a mi casa y seguimos hablando? Está aquí al lado.- Soltaste en un intento descarado de acercamiento
El chico asintió emocionado.
-Cuando dijiste que vivías aquí al lado no pensé que fuera literalmente al lado.- Rio nervioso.
Ya dentro de tu casa comenzasteis a hablar intentando soltar la vergüenza mientras le dabas la cena a tu perro y demás actividades, las agujas del reloj continuaban su curso pero vosotros lo ignorabais por completo. Ambos teníais la mirada embobada con el otro. Por fin salió ese tema tabú del que realmente ambos querías hablar.
-Y... ¿Como te va con Jiro? Los chicos me dijeron que os llevabais muy bien
-¿Jiro...? Ah sí, bueno... La verdad es que no funcionó
-Uy, lo siento. Si te sirve de consuelo a mí tampoco me ha ido muy bien, nada termina de cuajar.
-Es que desde que estuve contigo no he vuelto a sentir lo mismo por nadie.
-Sinceramente a mí me pasa lo mismo, no quería decirlo de esa forma pero sí
-Ay-Suspiró el chico-¿5 años después y te sigues haciendo la dura?-Rio despeinándote
Te sonrojaste ante su comentario y miraste a otro lado-Parece que has madurado un poquito.
-Puede
Os mirasteis durante unos segundos con timidez a dar el paso.
-Vamos a hacer ahora lo que no nos atrevimos a hacer hace años-Declaró Kaminari antes de besarte apasionado.
Al separaros viste el brillo de sus ojos de nuevo, ¿Cómo podía seguir siendo tan adorable?
Reísteis tímidos y te levantó en brazos rumbo a tu habitación, al llegar tropezó con su propio pie cayendo, por suerte caísteis encima de cama. Reísteis a carcajadas.
-Veo que sigues igual de torpe.
-Y tú igual de graciosa-Contestó echándote la lengua antes de abrazarte.
