Bakugo Katsuki - Fluff (2)

798 58 2
                                        

La tensión entre nosotros crecía. Aunque no de forma desenfrenada, pero si antes era evidente no os quiero contar ahora. Miradas y sonrisas tontas como niños de 15 años, si yo llegaba más tarde y no me podía sentar al lado de Katsuki él buscaba la excusa que fuera necesaria para sentarse a mi lado. "Kirishima, cámbiame el sitio que así no le da el sol a Hana" o "Denki, cámbiate de sitio, que el enchufe está ahí y voy a cargar el móvil." y ni siquiera había traído cargador.

Aún así ninguno de los dos se atrevía a dar el primer paso y eso era frustrante porque nunca encontrábamos el momento perfecto: con todos delante, imposible; cambiándole el pañal a Hana, quizás no era demasiado romántico. Y un millón de situaciones similares.

Esa tarde estábamos todos reunidos en su casa: Jirou, Kaminari, Kirishima, Sero y yo. Todos desperdigados por el sofá, menos yo, que estaba sentada en la alfombra jugando con Hana.

Me levanté para ir al baño y fue entonces cuando Jirou, con esa sobriedad que la caracterizaba para los temas sensibles, habló.

—Bakugo —dijo de repente, bajando un poco el tono, para que yo no lo pudiese escuchar. ¿Vas a seguir así mucho tiempo?

Él frunció el ceño—Joder... No es tan fácil como parece.

—Deberías actuar ya —respondió mirándolo fijamente—Lleváis dos meses dejándolo pasar.

El rubio bufó—No quiero precipitarme. Y tampoco quiero que asuma responsabilidades que no le toquen con Hana y que por eso lo nuestro no funcione, no sé... No quiero que me vea solo como el padre de Hana sino también como su pareja...— Se calló y miró al suelo.

Hubo un silencio. Todos intercambiaron miradas ojipláticos al ver que Katsuki había admitido delante de todos que le gustaría ser tu pareja, nada que no supieran. Pero solo hablando de ti es que se abre.

—Escucha, ya sabes que he hablado con ella. Y te aseguro que ella siente por ti tanto como tú por ella. Si sigues esperando lo único que vas a conseguir es que esto se enfríe.

Bakugo sostuvo la mirada en Jirou unos segundos. Se notaba la lucha interna en sus ojos. Finalmente exhaló despacio.

—Entonces... será hoy.

Jirou con una media sonrisa triunfal miró al resto.

Cuando volví, encontré un silencio un tanto extraño. Todos parecían disimular, fatal por cierto. Excepto Jirou, que me guiñó un ojo. Y poco después empezaron a levantarse.

—Bueno, nosotros nos vamos ya —dijo Kirishima, recogiendo su chaqueta.

—Sí, sí, que Bakugo necesita descansar —añadió Kaminari aguantándose la risa, damos por hecho que nunca va a madurar.

En menos de cinco minutos, me encontré sola con Katsuki en su casa. El silencio era denso, aunque no incómodo. Hana estaba a punto de quedarse dormida en mis brazos.

El silencio se alargó unos segundos. Hana ya cerraba los ojitos en mis brazos, con esa calma que siempre parecía encontrar conmigo. Katsuki no dejaba de observarnos desde el sofá, con los codos apoyados en las rodillas y las manos entrelazadas.

De pronto, habló—Estoy convencido de algo... —dijo en voz baja, como si se lo confesión fuese más para él que para mí.

Levanté la vista, sorprendida por la seriedad de su tono.

—¿El qué?

Su mandíbula se tensó antes de soltarlo.

—Que Hana... te ve como a una madre.

Mi corazón dio un vuelco. Me quedé en silencio, sin saber qué decir, mientras él se pasaba una mano por el pelo, claramente incómodo por haberse expuesto tanto.

—Lo noto —continuó ante mi silencio, con la mirada fija en la niña—. La forma en la que se calma contigo... como si fueras su lugar seguro. Y no sé... me da miedo que lo seas más para ella que yo mismo.

Me incliné un poco hacia él, aún con Hana en brazos.

—Katsuki, te adora, se nota en cómo te busca cada vez que te pierde de vista y lo contenta que se pone cuando te encuentra. Yo solo estoy aquí para sumar.

Él levantó la vista hacia mí. Sus ojos brillaban de una intensidad que me dejó clavada en el sitio.

—¿Sumar? Joder... haces mucho más que eso.

La habitación se llenó de un silencio distinto, cargado e incluso vibrante. Hana se quedó dormida en ese momento, como si nos estuviera concediendo permiso para hablar sin reservas. La dejé en su cuna y al girarme Katsuki ya estaba de pie, cerca. Demasiado cerca.

—No quiero cagarla contigo —admitió en apenas un susurro— Pero no puedo seguir haciendo como si nada. Me pierdo cada vez que me miras.

Mi respiración y mi corazón se aceleraron.

—Katsuki...

Él levantó una mano, rozando apenas mi mejilla con los nudillos, gesto tímido para alguien como él.

—Si te quedas... si de verdad quieres quedarte, no va a ser fácil. Hana no es una carga, es mi vida. Pero entiendo si no quieres todo eso conmigo.

No pude evitar sonreírle—Eres idiota si crees que Hana es una carga. Los dos sois un pack completo y es justo lo que quiero.

Sus ojos se abrieron un poco, como si esas palabras hubieran asentado muchos de sus pensamientos. Se rió bajo, con esa risa rara y sincera que casi nunca mostraba.

Colocó su mano en mi cintura, atrayéndome con decisión. El roce de nuestros cuerpos encendió un cosquilleo inmediato. Nuestros labios se encontraron en un beso primero lento, pero que enseguida se volvió intenso, cargado de toda la tensión acumulada. Mis manos se enredaron en su cuello, mientras él me apretaba contra sí con una necesidad casi desesperada.

Nos separamos apenas un segundo para respirar.

 —Mañana a las ocho, prepárate. Tengo una sorpresa

Sonreí y le di un beso corto en aprobación del plan.

BNHA ONE SHOTSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora