Bakugo Katsuki - Fluff & Smutt

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La noche estaba extrañamente tranquila cuando abrí la puerta de su departamento. Él me había mandando un mensaje:  "pásate por aquí cuando quieras", como si fuera un comentario suelto... pero los dos sabíamos que no lo era. Tenía esa carga tensa que usaba Katsuki cuando intentaba sonar indiferente y no lo conseguía.

Todo estaba en silencio. Bakugo estaba de espaldas, revisando informes en la mesa del comedor, todavía con parte del uniforme de héroe, parecía que acababa de llegar y no había tenido tiempo, o cabeza, para cambiarse.

Parecía agotado, física y mentalmente. 

No me saludó ni me pidió que esperase. Simplemente dejó el bolígrafo, sin darse la vuelta aún.

—Pensé que no vendrías —dijo con esa voz baja, ronca por el cansancio.

—Tampoco creo que te importase si no llego a venir —respondí , cerrando la puerta con cuidado.

Él chasqueó la lengua—No he dicho que no me importe —gruñó—Solo dije que pensé que no vendrías.

Se giró finalmente. Sus ojos, tan afilados como siempre, estaban más oscuros de lo habitual. Había días en los que Bakugo parecía hecho de dinamita. Esa noche  parecía hecho de cansancio.

—Has tenido un día largo —comenté.

—Una semana larga.

Me acerqué hasta la mesa y él me siguió con la mirada.

—Si quieres que me vaya, dímelo— dije.

—No quiero que te vayas.

Su respuesta fue instantánea, casi instintiva. Y apenas terminó de decirlo, me miró con frustración,  tal vez arrepentido de haber sido tan directo. 

Me apoyé en el borde de la mesa, consciente de la distancia justa entre nosotros.

—Has estado raro estos días, Katsuki.

—Estoy ocupado.

—No. No es eso.

Bakugo apretó la mandíbula, desviando la mirada un segundo. No mentía... pero no estaba diciendo la verdad por completo.

—No tienes por qué darme explicaciones —añadí—Yo no esperaba nada de todo esto.

—Ese es el puto problema —respondió él, secamente.

—¿Qué problema?

Él me miró como si quisiera decirlo y odiase hacerlo.

—Vienes —dijo al fin, despacio y sin tono acusatorio—Entras como si nada. Como si no supieras lo que me haces y luego, así como viniste, te marchas igual de tranquila.

Sus palabras no estaban llenas de rabia... más bien de sinceridad. Y eso me dolía más.

Bakugo respiró hondo, como tomando impulso—Y yo no sé qué hacer con eso —confesó.

—Katsuki —murmuraste—puedo irme si—

—Deja de decir eso. Si quisiera que te fueras, nunca te habría pedido que vinieras. 

—Desde el primer momento en que empezamos a vernos me dejaste claro que esto no iba a ser nada serio. Y lo respeté... Pero luego empezaste a aparecer en mi puerta, a llamarme casi todos los días, a enviarme mensajes... No sé, Katsuki. A lo mejor estoy exagerando, pero que el héroe número uno, que siempre está ocupado, siempre tenga tiempo para mí... —Cogí aire—Y aun así, cuando llego a tu casa, porque TÚ me has llamado, siento que te molesto.

El silencio se hizo más denso.

Bakugo me observó un rato. No era yo quien lo confundía: era lo que él sentía cuando yo estabas cerca.

BNHA ONE SHOTSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora