Bakugo Katsuki - Fluff & Smutt (2)

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El silencio entre nosotros en el coche no es incómodo, pero solo espero no ser la única que palpa la tensión en el aire. Aunque hemos trabajado juntos durante meses, nunca hemos pasado tanto tiempo a solas. Miré de reojo a Bakugo: su mandíbula firme, sus manos grandes sujetando el volante. Es tan absurdamente guapo que tengo que obligarme a apartar la mirada.

—¿Por qué estás tan callada? —pregunta divertido.

—No sé, estoy pensando —respondo con sinceridad.

Él arquea una ceja sin despegar la vista de la carretera.

—¿En qué? —pregunta.

Hago una pausa, replanteándome si decir la verdad o cualquier excusa cutre. Pero antes de poder responder  se desvía en la rotonda tomando la salida equivocada.

—Eh... Te has equivocado —digo, mirándolo con confusión.

Bakugo mantiene la expresión tranquila pero con una sonrisa un poco juguetona.

 —Lo sé ¿Tienes prisa por llegar a casa?

—No, para nada—le contesté con falsa tranquilidad, la más fingida de mi vida posiblemente.

Bakugo asiente con satisfacción y sigue conduciendo. Me relajo un poco más contra el asiento, preguntándome a dónde me quiere llevar. 

—Voy a llevarte a un sitio. Es un mirador. Se ve toda la ciudad desde ahí —parece que me lee la mente.

Me sorprende, pero no me quejo. El simple hecho de que haya decidido alargar el trayecto conmigo hace que algo dentro de mí se encienda, a lo mejor no soy la única en sentir algo.

—¿Llevas a menudo a tus empleadas a miradores en plena noche? —le pregunto con una sonrisa traviesa.

Bakugo resopla una risa.

—Eres la primera persona que viene, siempre voy solo al salir de la oficina. Es un trabajo muy estresante...—Confesó con timidez

Su respuesta me hizo sentir... especial, tal vez. Katsuki es una persona muy reservada.

—Cuéntame algo sobre ti- dijo de repente cogiéndome por sorpresa.

— Mmm, pues no sé...Siempre he querido aprender a jugar póker, pero soy terrible ocultando mis expresiones.

Bakugo soltó una risa nasal.

—No me extraña. Se te nota todo en la cara.

Le miraste con fingida indignación.

—¡Oye! ¿Eso significa que no podría ganarte nunca?

—No, significa que si juegas conmigo, te leería como un libro abierto —respondió con una pequeña sonrisa.

—Bueno, entonces solo me queda confiar en mi suerte. A veces es más importante que la estrategia.

—Nah, la suerte del principiante se acaba. Lo que de verdad importa es saber jugar bien tus cartas.

¿Es cosa mía o estaba hablando de algo más que un simple juego de cartas? Pues en ese caso, tú también jugarías las tuyas.

—¿Y tú qué tipo de jugador eres? —ibas a  seguirle el juego.

—Uno paciente. —Desvió la mirada de la carretera un instante para mirarte de reojo—Espero el momento adecuado para apostar fuerte.

La forma en que lo dijo, con esa voz baja y ronca, te provocó un escalofrío que no tenía nada que ver con la temperatura del coche.

BNHA ONE SHOTSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora