No tengo muy claro si a esto se le puede considerar Fluff pero tampoco es smutt. Posiblemente no tarde mucho en hacer un "remake" de esta historia pero cambiando unos detalles. Cabe decir que el increíble fan art no es mío, como todos los que aparecen, espero que lo disfrutéis.
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El rubio sacudía su cabeza y saltaba tapando su pelo con la característica bata de boxeador de camino al ring. Era el último en salir y los aplausos y gritos lo acompañaron hasta la entrada. Estabas esperándolo en su esquina junto a su entrenador, estabas nerviosa, era evidente. Tenía un muy buen rival, siendo así de las peleas más esperadas del año. Confiabas en tu novio, lo habías visto pelear y entrenar un centenar de veces, pero su contrincante seguía siendo de los mejores de la temporada.
Raramente Kacchan perdía, ese era su nombre cuando tenía los guantes puestos. Mientras se acercaba a su esquina correspondiente te buscaba con la mirada, eras su mayor apoyo y motivación a la hora de subir al ring. Cuando por fin se acercó besó tus labios para decirte te quiero antes de subir y comenzar la pelea.
Su entrenador le colocó el protector bucal, se sacó la bata mostrando su musculado torso para que finalmente el árbitro diese inicio al show.
Katsuki casi siempre jugaba la misma carta, en un principio se dejaba golpear ocasionalmente y apenas atacaba. En ese punto su rival se creía que ya tenía el juego ganado, pues para entonces tu novio le aguaba la fiesta y comenzaba a atacar. Era imparable, y esta vez no sería la excepción. Observabas orgullosa como ese chico sudaba y golpeaba a su rival, era igual de bueno esquivando que atacando. Cuando su rival lo provocaba podía ser bastante agresivo, y bueno... así estaba siendo la situación.
A veces se te aceleraba el corazón cuando lo veías así, no eran la primera vez que tenían que parar una pelea y llamarte para que lo calmases ya que ni su entrenador podía llevar su carácter.
Ya en la segunda ronda la nariz del rubio explosivo estaba sangrando y tenía una ceja un poco hinchada, pero nada que ver con su oponente. Cuando te divisó mirándolo desde la fila más cercana de la grada sonrió con arrogancia y golpeó a su rival varias veces en el rostro hasta que este cayó noqueado en el suelo del ring. Tras la angustiosa cuenta atrás Bakugo salió victorioso, levantó ambas manos con sus guantes aún puestos, escupió en una esquina del campo de boxeo y se giró hacia ti con una enorme sonrisa.
Su entrenador lo conocía lo suficiente como para saber lo que iba a hacer así que le retiró el protector de la boca, saltó las cuerdas entre gritos y cánticos para poder besar y abrazar a lo que más quería. La razón por la que ganaba pelea tras pelea, tú. Te besó y al separaros limpiaste como pudiste la sangre de su nariz con el dorso de tu mano.
-Te quiero mucho, Katsuki. Lo has hecho muy bien.
Sonrió y se volvió a cubrir con su bata para iros al vestuario. No quería a nadie allí tras las peleas, solo a ti.
Se sentó en el banco para que pudieses curarle la herida de su ceja, cada vez que te acercabas a él con el algodón y el betadine te robaba un beso mientras acariciaba tu pierna. Tras esa coraza de arrogancia se escondía un chico con mucho amor para dar, y sobretodo por recibir. Lo único que necesitaba era alguien que pudiese entender como se sentía y ver más allá de aquel rubio borde que gritaba por activa y por pasiva.
Salió de la ducha directo a vestirse para poder iros a casa y descansar, si es que tu novio no tenía otros planes para ti... Se sacó la toalla quedando completamente desnudo y te miró de manera lasciva.
-Ya hablaremos de eso luego, ahora acaba que quiero irme a casa- Dijiste sentada donde antes y con la cabeza descansando en la pared.
Por fin os estabais subiendo al coche, eran las 2 de la madrugada y no podías más. Arrancó y en un abrir y cerrar de ojos ya estabais a 160 km/h en la autopista, su mano apretaba tu muslo y tú habías caído rendida contra la ventanilla en un sueño profundo.
-Yo también te quiero.-Dijo Katsuki viendo como lo más bonito que tenía descansaba junto a él.
