—Cuando me fui de aquí ni siquiera tenía el carnet de conducir y tampoco me acuerdo de las calles, espero que me guíes bien.—Le sonreí abrochándome el cinturón.
—Ahora gira la izquierda y coge la tercera salida.
—Okey.
Hubo un silencio cómodo pero se notaba que los dos queríamos hacernos mil preguntas el uno al otro, solo que no nos atrevíamos. Aún así era un silencio agradable, no como a los que estaba acostumbrado Katsuki.
—Eres la primera persona que conduce mi coche además de mí.
Me reí—Wow, ahora me has hecho sentir una gran responsabilidad.
—Aparca donde veas.—Se quedó en silencio y me miró de reojo.—¿Te acuerdas?
—Nunca me he olvidado.
La luna se reflejaba en el lago que teníamos en frente. Solíamos venir aquí juntos cuando necesitábamos despejarnos, nadie más conocía ese lugar.
—Fue justo ahí, al lado de ese árbol.—Señalé el lugar donde nos habíamos besado por primera vez.
Él asintió. —Ahí fue donde te tropezaste y te caíste al agua.
Empecé a reír en alto— Me había empapado, aún encima, del ataque de risa no podía salir del agua.
Bakugo reía conmigo, todo parecía estar igual. Supongo que nunca nos habíamos dejado de querer.
Seguimos recordando anécdotas un buen rato, con algunos besos de por medio. Estos besos de volvieron más apasionados de lo que deberían. Su mirada clavada en la mía al separarnos, una separación que no duraba mucho antes de que volviera a sus labios.
Su boca me decía lo mucho que me había echado de menos y no con palabras, le veía en como me agarraba al besarme, como no soltaba mi labio cuando lo mordía...
Le di algunos besos por el cuello, me acuerdo de que era su debilidad. Ahí comenzó a respirar con más fuerza, intentaba mantener la compostura pero era complicado. Se dio por vencido en cuanto se quitó la camiseta.
Lo miré de arriba a abajo y sonreí mordiéndomelo el labio.
—Pensé que no podrías tener aun mejor cuerpo, pero me has sorprendido.
Se rió—Ya sé que tengo unos abdominales increíbles.
—También veo que sigues igual de vacilón.
Negó con la cabeza y rió más bajo. Me acerqué de nuevo a él y besé su torso bajando hacia el pantalón, mordiendo con cuidado pequeñas partes de su torso.
Su pantalón dejaba a relucir lo empalmado que estaba, besé la tela que lo cubría. Él acariciaba mi espalda mientras tanto.
Tardó poco en quitarse el pantalon y el bóxer a la vez. De nuevo, quien me diría que volvería a besar a Katsuki... Que volvería a tenerlo dentro.
Se la agarré con una mano y pasé la lengua desde la base sin llegar a la punta, lo volví a hacer despacio. Quería reaprenderme todo su cuerpo otra vez, recordar lo que nunca había podido borrar de mi cabeza. A él.
Dejé besos con saliva, lametones... Hasta que chupé la punta despacio y gruñó, lo hice otra vez.
Katsuki acomodó su espalda contra el asiento cuando chupé su polla por completo, entera en mi boca. Subí hasta la punta y bajé otra vez, mi mano izquierda acompañaba mi movimiento mientras la velocidad incrementaba. Su mano agarró mi pelo y empujó hacia abajo, lo repitió dos veces más hasta que tiró de mi pelo hacia atrás y me miró a los ojos. Un hilo de saliva me conectaba con él.
