Dabi - Fluff (2)

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El olor del desinfectante estaba por todas cuando te acercaste con una leve sonrisa, tus ojos preocupados volvieron a mirar el explendor. Un aspecto en el que jamás lo habías visto, pero ¿Qué importaba? Estaba allí. Mirándote y dejando ver la tristeza más profunda en sus ojos.

—Deberías ducharte —murmuraste, con suavidad pero firmeza.

Dabi gruñó, intentando incorporarse, pero el dolor lo hizo tambalearse. Sin decir nada más, te acercaste, pasando tu brazo con cuidado por sus hombros para ayudarle a levantarse.

—Vamos. Déjame ayudarte —susurraste.

Con esfuerzo, lograsteis llegar al baño. Lo ayudaste a quitarse la camisa con delicadeza, evitando tocar las heridas. El agua caliente hizo que cerrase los ojos y se apoyase en el respaldo de la bañera sintiendo un alivio temporal mientras, con infinita paciencia, le lavabas la espalda y los brazos. Ya os habías visto mil veces y siempre en situaciones caóticas, siendo enemigos. Ya sabías que tenía cicatrices pero él solo pensaba que posiblemente te estuviese dando asco tocarlo.

Acariciabas su espalda observando el lo esculpida que estaba al igual que su torso mientras su cabeza descansaba le diste un beso en la frente que te hizo sentir mariposas en el estómago, no elegiste hacerlo, simplemente salió de ti. 

—¿Qué sentiste? —murmuró, sin mirarte directamente

—¿Qué? 

Sus ojos de un azul apagado, más oscuro que de costumbre, se clavaron en los tuyos

—Cuando... te besé. ¿Qué sentiste?

Tragaste saliva, tu corazón acelerándose mientras tus manos se apretaban un poco contra tus propios brazos. No querías mentirle. No podías.

—No sé... Me confundió. Pero no puedo fingir que no me importa lo que siento por ti.

Dabi dejó escapar un suspiro largo, en parte de alivio, pasando una mano por su pelo oscuro y desordenado.

—No está bien. Tienes razón. Pero llevo tantos años deseándolo... y desde luego que nunca me lo imaginé así —Se inclinó hacia adelante adolorido con el ceño fruncido con esa expresión tan distante, pero vulnerable—Desnudo en tu bañera, casi sin poder moverme del dolor y te acabo de besar. Siempre me imaginaba enamorándote de otra forma, no sé como, porque sabía que era una idea que tenía que sacarme de la cabeza cuanto antes por mi bien. Tan preciosa siempre y joder tan inalcanzable...

Te quedaste en silencio pensando en que llevaba años enamorado de ti y tú años sin poder sacártelo de la cabeza—¿Qué te hace pensar que soy mejor que tú?

 -Hay cosas que no sabes de mí. Cosas que tengo que decirte antes de que sigas pensando que esto... que yo, merezco algo como esto.

No lo interrumpiste, solo asentiste, dándole espacio para hablar. Ese espacio, ese silencio cómodo ocupado por caricias mientras lo ayudabas a secarse y le dabas ropa para que estuviese cómodo se prolongó hasta llegar a tu habitación.

—Me llamo Toya Todoroki.

El nombre quedó suspendido entre vosotros, cargado de peso y significado, antes de que la conversación continuara con la misma intensidad y vulnerabilidad de antes.

—Hace mucho tiempo, fui alguien diferente. Pero no era suficiente para mi padre. Nunca lo fui. Me entrenó hasta romperme. Literalmente. Quería que fuera perfecto, un arma... y cuando fallé, me dio por muerto. —Sus dedos se cerraron en puños sobre sus rodillas—. Así que decidí mandar todo a la mierda. Mi pasado. Mi nombre. Mi familia. Me convertí en esto porque... no sabía ser otra cosa. No sabía cómo vivir sin odio y ahora mismo ni si quiera sé lo que es querer...

Un silencio doloroso siguió. Entonces levantó la vista, la garganta apretada.

—Y ahora estoy aquí, con una heroína de élite, eres todo lo que odio. Trabajas con mi hermano. Pero no puedo. No contigo. Y eso me está matando. Porque si te descubren... podrías perderlo todo. Tu carrera. Tu reputación. Y yo... —Su voz se rompió un poco— ya lo he perdido todo.

Te acercaste despacio. Te sentaste frente a él, acariciando sus manos. Dabi tembló al contacto, pero no se apartó.

—Toya... —susurraste, usando su verdadero nombre con una ternura que casi lo desarmó—. No voy a perder nada, ya buscaremos alguna forma de ser..- Buscaste la palabra- Nosotros.

Dabi cerró los ojos un momento, dejando escapar otro suspiro tembloroso. Finalmente, asintió.

—Vale. Pero prométeme una cosa. —Sus dedos se cerraron con más fuerza en los tuyos—. Si alguna vez esto te pone en peligro... aléjate de mí.

—No voy a prometerte eso. Porque no pienso dejarte caer. ¿Me escuchas?

El silencio se volvió otra cosa. Un entendimiento profundo. Y entonces, como si el momento os hubiera empujado inevitablemente, él se inclinó de nuevo. Esta vez no fue torpe. Sus labios buscaron los tuyos con más decisión, más urgencia. Tu cuerpo respondió de inmediato, acercándote más a él, las manos perdiéndose en su cabello oscuro mientras el beso se volvía más profundo, más necesitado.

Él te atrajo hacia su regazo, sus brazos envolviéndote con una fuerza casi desesperada. No había dolor, no había dudas. Solo tú y él, encontrándose en ese espacio prohibido donde el mundo parecía dejar de existir.

Y en ese beso, en ese instante, Toya dejó de sentirse un villano. Por primera vez, solo era un hombre que necesitaba conocer el amor.

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Parte 3??

BNHA ONE SHOTSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora