Habíamos sobrevivido a los exámenes.
No era una forma de hablar, era literal. Entre prácticas, simulaciones de combate, entrenamientos extra y noches en vela estudiando teoría heroica, sentía que mi cerebro y mi cuerpo llevaban semanas funcionando en automático. Despertar, estudiar, entrenar, repetir.
Eijiro estaba igual. Lo sabía porque lo veía en su manera de dejarse caer en la silla de la biblioteca, en cómo estiraba los hombros al terminar un entrenamiento, en las ojeras que intentaba disimular con su sonrisa de siempre. Apenas teníamos tiempo para un abrazo y un beso corto antes de ir a dormir.
Cuando por fin terminó el último examen y salimos del aula, sentí una ligereza extraña. Como si alguien hubiera soltado una cuerda invisible que me mantenía tensa desde hacía semanas.
—Oye —dijo Kirishima, rascándose la nuca claramente nervioso—Ahora que ya acabamos... ¿te gustaría salir a cenar conmigo hoy?
Hacía tanto que no hacíamos nada "normal" que la idea me parecía casi irreal.
—Claro —sonreí con emoción—Me encantaría.
Su sonrisa se ensanchó de inmediato.
—Genial. Ya reservé el sitio y todo.
Eso me hizo reír. Era muy propio de él, planear algo con antelación y desear con todas sus fuerzas que todo saliera bien.
Pasé más tiempo del habitual arreglándome. Me maquillé con cuidado, me peiné varias veces hasta que el resultado me convenció y elegí ropa pensando en el tiempo, en el lugar, en él. Cuando salí de mi habitación y lo vi esperándome apoyado despreocupadamente contra la pared, sentí que todo ese esfuerzo tenía sentido.
Hasta que empezó a llover.
No esa llovizna suave y romántica de película. Lluvia de verdad. Corrimos riendo, intentando cubrirnos como si eso sirviera de algo. Para cuando llegamos al restaurante, estábamos completamente mojados.
Y cerrado.
En la puerta colgaba un cartel pequeño escrito a mano: "Cerrado por urgencia".
Nos quedamos mirándolo unos segundos, en silencio, con el agua resbalándonos por la ropa.
—No puede ser... —murmuró Kirishima.
Intentamos buscar otro sitio. Caminamos varias calles bajo la lluvia, cada vez más lejos de la UA y cada vez más empapados. Saqué el móvil para mirar opciones... batería agotada. Lo observé unos segundos con resignación antes de guardarlo.
—Si seguimos así nos vamos a enfermar.
Kirishima asintió, frunciendo ligeramente el ceño.
—Volvamos a la UA —propuso— A mi dormitorio, podemos pedimos algo de comer.
No era el plan. No era la cita. Aún así sonreí emocionada. —Vale.
El camino de vuelta fue rápido, concentrados en no resbalar. Cuando llegamos estábamos tiritando. Nos duchamos y cuando salí envuelta en vapor y con el pijama puesto, sentí una calma que no había sentido en días. El pelo aún húmedo, la cara limpia y sin maquillaje. Pensé efímeramente en las horas que había pasado arreglándome... y luego dejé de pensar en ello.
Daba igual.
La pizza llegó poco después. Nos sentamos en la cama de Kirishima con la caja abierta entre los dos, el olor a queso llenando la habitación. Comimos con cuidado, riéndonos cada vez que alguno se quemaba un poco por impaciente.
Era sencillo pero perfecto.
Kirishima me miró un momento, con una expresión más apagada.
—Lo siento, Si hubiera elegido otro restaurante esto no habría pasado. Quería que fuera especial.
Dejé la porción en la caja y lo miré. Tenía los hombros ligeramente caídos, cargando con una culpa innecesaria.
Me acerqué un poco más y apoyé mi cabeza en su hombro.
—Eijiro... —murmuré—Estoy aquí contigo. Eso ya lo hace especial.
Se giró hacia mí.
—De verdad —continué—No me importa la lluvia, ni el restaurante, ni haber terminado en pijama comiendo pizza. Después de todo este tiempo... con estar contigo, así, tranquila, ya soy feliz. Más que feliz, de hecho. Necesitaba tanto estar los dos juntos.
Sus ojos se suavizaron. Sonrió despacio y me dio un beso.
—Entonces supongo que no fue una cita tan desastrosa.
—Fue perfecta —respondí.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Después de esto creo que ya toca hacer un Smutt :)
Espero que os haya encantado tanto como a mí escribirlo.
P.D: aunque ellos hayan acabado los exámenes yo aún estoy estudiando para ellos y escribir es mi momento de descanso del día. Os agradezco con el corazón todos los comentarios, los votos, las lecturas... 128k WOW es increíble. Un millón de gracias, os amo.
