La gran luz dorada que nos dejó enceguecidos por unos instantes envolvió a Scarleth, ella soltó un grito y en un abrir y cerrar de ojos la perdimos de vista. Solo pequeños rayos de aquella luz seguían chispeando en el aire e iban desvaneciendose.
—¡Scarleth! —grite y corrí hasta la mesa.
Todos se pusieron de pie y se acercaron donde estaba parada, menos Exus que se giro hacia Keith.
—¿Donde está? —dijo molesto.
Keith se quedó pensativo mirando al techo de la capilla, cerró los ojos, luego se acerco a la mesa y tomo el platón.
—Tomó la piedra Sherln —dijo Keith poniendo ambas manos sobre el bastón y sacudiendo la cabeza.
—¿Y eso que significa? —añadió Aneucys acercándose al viejo barbón.
—Esa piedra la puede volver invisible o dar saltos y si no sabe usarla bien podría perderse para siempre.
—¿Saltos? —exclamó mamá—. ¿A que te refieres con eso?
—Podría saltar en el tiempo o teletransportarse —dijo mirando una de las pechinas de la capilla, en donde colgaban pequeñas antorchas que tenían un fuego azul.
Exus se acerco a mamá y le comento algo que no logre escuchar.
—Debemos ir a los otros reinos, el primero que está detrás de la puerta dorada es el de Hotir, es el más protegido de los reinos. En el hay un portal que los llevará a la comarca Faverk, otro reino, que es donde se encuentra la gran fortaleza. En ella hay suficientes guerreros que los ayudaran. deben ir para poder encontrar a la chica —dijo Keith—. No puedo verla, en mi mente no aparece.
Keith se acerco a Exus unos instantes y le dijo algo en susurros, Exus negó de inmediato y comenzó a discutir en voz baja con el anciano, este le tomó las manos.
—Esto debe de pasar —Fue lo único que le pude escuchar, pude ver a Exus asentir y luego caminamos todos a la entrada.
—¡Afuera están los oscuros, no podemos salir aún! —mamá nos detuvo casi gritando.
—Yo los distraere —dijo Keith apretando con fuerza el bastón—. Ustedes corran hasta la puerta.
Keith se acerco a la puerta y la abrió rápidamente, las sombras estaban a unos cuantos metros tocando unos barrotes envolviendolos con sus corrientes oscuras y recitando algunas oraciones que daban escalofríos.
—¡Ahora, corran! —Keith alzo su bastón y lo golpeo con fuerza contra el suelo y una ola de luz cayó sobre los Norshoks, los cuales soltaron unos gritos aterradores, solo los detuvo unos segundos mientras corríamos.
—¡Deben colocar al menos dos piedras en la puerta para poder abrirla! —gritó Keith.
Uno de los oscuros logró acercarse a Keith y lo tomo del brazo mientras le intento propinar un fuerte golpe con la hoja de corriente oscura, pero él lo bloqueo y le puso el bastón en su abdomen tirándole al suelo. El otro lanzó un rayo que le golpeó el pecho a Keith y este cayó de rodillas. Mamá junto con Exus intentaron ayudarlo pero él los miro con desaprobación.
—¡Déjenme, largo de aquí! Deben buscar a la chica y cumplir la profecía —Keith volvió a gritar por última vez.
Uno de los Norshoks se acercó a Keith, le dio una patada en el costado, le escupió el rostro, puso la hoja en el cuello, lo lleno de corriente oscura mientras me miraba fijamente como si tratara de retarme y lo degolló lentamente. El cuerpo de Keith cayó al suelo, soltando mucha sangre. No pude evitar soltar un grito.
Max y Exus tuvieron que arrastrarme pues quede paralizada ante tan sangrienta escena. Supongo que Keith ya sabía lo que iba a suceder. No estoy segura si pudo haberlo evitado, pero él afronto ese destino con tal de darnos una oportunidad. De salvar un mundo nuevo. De salvarnos.
El oscuro tomó el bastón en sus manos antes de que se convirtiera en una piedra blanquesina la cual metió debajo del chaleco negro mientras corría hasta nosotros. La puerta se abrió dándonos paso.
Exus cerró la puerta y recitó un conjuro que estaba en una pilastra junto a un esfinge negro. Me miró y se agachó donde estaba arrodillada sollozando.
—Es para que no puedan entrar, Keith me dijo que lo hiciera antes de salir de la capilla, sabía lo que iba a pasar —dijo Exus agachando la cabeza.
—¿Genial y ahora que haremos? —exclamó Max.
—Hay que llegar a la Comarca Faverk, hay está uno de los tres sabios, él podrá ayudarnos —dijo mamá levantandome—. Vamos cariño hay que seguir.
Cuando gire pude observar más detenidamente el paisaje, era majestuoso, lucía como un jardín inmenso lleno de toda clase de árboles llenos de flores que nunca antes había podido imaginar.
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Siluetas
Ficção AdolescentePhoebe es una chica de 17 años, llena de temores, como muchas chicas a su edad. Lo que no creerás es que a pesar de nacer en 2021 se encuentra atrapada en 1975. Intenta recordar los hechos que la llevaron a llegar hasta esa época. Adentrándose por c...
