47. Ya tengo a alguien

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XDER

— ¡Basta ya de Vivianne!, ella está loca y la quiero lejos de mí — le gruño.

— Estuviste con ella, Xder, no sabes lo que hemos tenido que pasar con la insistencia de sus padre — dice y lo sé, fue mi estúpido error, estuve con ella una solo vez y me di cuenta de inmediato que no tenía que haberlo hecho, pero por eso no me voy a unir a alguien que no está en mi destino.

— Estoy dispuesto a romper los lazos con ella — le digo y la miro — no estaré con Vivianne, madre. Al otro lado de este pasillo está el único ser que deseo y quiero tener en mi vida. No conoces lo maravillosa que es Aude. Quizás no sea lo que todos esperan, pero ella es lo que yo necesito, y como mi madre deberías de aceptarlo, y no insistir en algo que no volverá a pasar.

— Tendrás que darle la cara a los Floert.

Quedó en silencio, lo sé, es algo que he pensado mucho, solo necesitaba estar seguro con Aude y le hablaré sobre lo que tengo que hacer. Porque es mi deber, como Alfa y como un hombre que conoce muy bien las leyes de nuestra gente.

— Hablaré con Aude sobre esto primero, ella es ahora mi pareja y debe saber muy bien todo lo que tiene que ver contigo, sé que esto me jodio — ella me mira y suspira, voy hasta ella y me apoyo mis manos en su silla, la miro — no puedo ahora ir al pasado y arreglarlo, ahora tengo a alguien que me importa y todo lo que he hecho y haga la afectara a ella. Madre, entiéndame, y deseo en verdad que por primera vez en mi vida creas en mí, no soy un niño, ya tengo años lidiando con todo lo que conlleva ser un Alfa, deberías de apoyarme.

Sus ojos se le cristalizan.

— Creo en ti, Alexander Haal Fleming — sonrió al escucharla decir mi nombre completo — pero soy tu madre — acuna mi rostro — se lo que pasará si todo sale mal, no quiero perderte.

— Cree en mi madre, yo no voy a fallar, con Aude ahora sé que llegaré lejos, ella es lo que necesitaba, es ella.

— Ven conmigo a resolver lo de los Floert, y luego hablamos sobre el resto — me dice y me aparto.

— Iré, pero no cuando tú quieras — le doy la espalda, no quiero que vea lo molesto que dude en mí — lo haré luego que hable con Aude, ella sabrá todo primero.

Digo y salgo de la habitación dejándola ahí, me paro frente a la puerta blanca y tomo aire.

Venir con ella es lo único que deseo ahora.

Al abrir la puerta ella estaba un con el vestido negro frente a la cómoda y sostenía un libro, me mira.

— ¿Qué es eso? — le pregunto cuando me acerco y le quito el libro.

— Solo son cuentos, nada importante — dice y abro el libro, no sabia que tenia este tipo de libros en la biblioteca.

— ¿Esto es lo que lees? ¿Cómo sabes tanto si solo lees cuentos de hadas? — pongo el libro sobre la cómoda y la tomo por la cintura, me pego de ella y la miró sonriendo, me encanta tocar su cuerpo, me calienta como no tiene idea.

— Ese no sé como lo tome, yo solo...

La interrumpo besando su boca.

— Disculpa, ¿decías? — le digo al alejarme, sonría al ver su cara de sorpresa al solo darle un beso corto.

— Si, bueno... es que..

Vuelvo a besar su boca pero esta vez mi lengua separó sus labios y sentí su húmedo interior, suspira antes de que vuelva apartarme.

— ¿No te gustan los cuentos de hadas? — pregunto y esta algo aturdida, mi juego es descontrolarla un poco y hacer que desee mucho.

— Si... de hecho...

Tomo su cara con mis manos y le doy un beso mucho más intenso. Me aparto.

— Tú vives tu propio cuento de hadas. — le digo mientras siento que se acerca mucho a mi, amplicando por otro beso que no puedo negarle.

 — le digo mientras siento que se acerca mucho a mi, amplicando por otro beso que no puedo negarle

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