Aude Lois Grameth, estaba emocionada realizando su sueño y el de sus padres, ir a la universidad para ser una abogada prestigiosa.
Xder Fleming, es el más joven de los Alfas y estaba seguro que alguien quería que perdiera su manada.
El era el Alfa...
Xder no habla, lo único que ha hecho durante el camino es respirar de manera agitada, en ocasiones creo que se calma pero no es así.
Le pidió al resto de los chicos que lo siguieran en el otro auto, quería venir solo él en su camioneta pero no se lo permitió, Dark es quien lo posee, no veo nada de Xder en el hombre frente a mi. Cuando llegamos a casa se baja y empieza a dar órdenes, le dice a todos que los espera en el bosque y a las chicas que no las quiere fuera de la casa. Y la manera en que lo hace los hace correr de una lado a otro, siento el miedo en todos, siento la adrenalina en algunos, y muchas ganas de derramar sangre y vine del Alfa.
Lo sigo hasta su habitación y antes de cerrar la puerta me atravieso.
— Fui claro Aude, todas en sus habitaciones encerradas y eso te incluye — me dice sin mirarme, mientras lo observo mientras se cambia de ropa, pantalón deportivo y franelilla, sin zapatos.
Suspiro
— ¿Qué crees que vas hacer? No sabes a qué te vas enfrentar allá afuera, no sabes quién es tu enemigo — le digo y bufa.
— ¿Tú me lo dirás? Dijiste que Jharla estaba viva y es mentira — me reclama y fue un golpe a mi pecho.
No sabía que decía y porque, aún no entiendo mis poderes, no sé cómo controlar lo que siento o escucho, es difícil para mí, él sabe quién es y cómo controlarse ¿pero yo? Apenas estoy descubriéndome.
— No seas injusto, te dije que eso fue lo que sentí, quizás me equivoqué...
— Aude, solo no me estorbes — dice y me hace sentir muy mal.
Yo creí que ahora éramos una pareja, que uno complementa al otro, que lo que él puede solucionar yo lo haría, eso creo que éramos. Ahora solo quiere apartarme cómo si yo he causado algún daño.
— Xder...
— ¡Ya Aude! — me dice molesto — está es la vida que conozco, matar, ver sangre en mis manos para que me respeten. Hoy enloqueciste porque tú eres igual,solo que no lo sabías.
Lo miro en silencio.
Quizás tenga razón.
Lo que pasó aún no lo tengo claro, pero creí que él me ayudaría a entenderme, a entenderme, sin embargo, aquí está, apartándome para ir a enfrentar la muerte.
El no sabe que hay afuera esperándolo y aun así quiere ir. No deseo perderlo.
Veo que esta listo para irse, pero de repente en sus manos hay dos dagas.
— ¿Que es eso? — le pregunto sintiendo extraña angustia.
— Vete a tu habitación, Aude — dice ignorando mi pregunta.
— No hasta que me digas...
Me toma por un brazo con fuerza, haciéndome daño y me lleva hasta la habitación blanca.
— ¡No quiero que sea imprudente y quédate aquí — me deja sentada sobre la cama.
Se sobo el lugar donde me agarró y el la mira, sus manos dejaron una marca roja sobre mi barazo.
Se queda en silencio y luego veo con bota aire de sus pulmones.
— Aude, lo siento — dice y parece arrepentido, pero yo estoy asustada, no se que pasará pero ya me siento angustiada — entiende — se coloca en cuchillas y pone sus manos sobre mis rodillas — hay mucha cosas que aún no entiendes, y yo como Alfa, y guiá de esta manada, el protector de mi familia debo encargarme.
Lo miro y siento su angustia, su conflicto obtenido por darse cuenta que hasta su padre puede estar involucrado en algo que ni él mismo está seguro.
Perdió miembros de su propia manada, y a luchado con muchos, se ha enfrentado para demostrar que puede y es capaz de llevar su manada, es difícil para él aceptar que hasta su propia sangre, quien les dieron la vida estén metidos en eso. En algo que aún no sabe que es.
— Cuidate — solo le digo mientras lo abrazo por los hombros y siento como aspira mi olor — vuelve sano, vuelva a mi completo —le ruego.
Él también me abraza, con fuerza hundiendo su cara en mi cuello y mi cabello.
— Solo no salgas de la casa, por favor — dice eso y me aparta y se va sin mirar atrás.
Mis lágrimas llenan mi cara, la angustia en mi pecho, empeora sabiendo que no se que pasará ahora.
Siento que puedo perderlo y temo por eso.
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Una semana desde que se fueron y no sabemos nada, lo peor es que se han llevado a Yurli, sin saber por qué.
En la casa todos nos sentimos perdidas, angustiadas, tratábamos de llevar la vida normal, sin ir al campus, claro, por alguna razón la rectora estaba al conocimiento de todo ya que sin ir a clases nos tocaba cumplí con las tareas, así que la mayoría pasaba el día en sus deberes, yo sin embargo, caminaba por toda la casa tratando, sin lograba poder sentir algo, pero solo era angustia del resto de la que aún estaba en la casa.
Una noche nos sorprendió varias llegadas de vehículos, los cuales al ver cómo los guardias que se encargaban de cuidar la casa corrían hacia las entradas, fue que supimos que había llegado.
No están bien
Había sangre en sus ropas.
Había expresiones de cansancio y algunos venían gravemente heridos.
Busque entre todos a mi Alfa y lo entro al final, pero no era Xder quien llegaba con su ropa desgarrada, su gran hocico y sus ojos azules brillante como la luna.
Dark me miró.
— Mi luna — fue lo único que dijo con sus voz gruesa y fiera.
Sin hablar me pidió que ayudará a los heridos y eso hice, como el resto de las chicas.
Todos comenzaron a ver lo que podía hacer,mis poderes, la magia,solo con tocarlos ayudaba con sus heridas y calmaba su dolor.
Ahora me miraban como su luna, era todo distinto, ya no era mas una extraña, ya me aceptaron como parte importante de esta familia, al mirarlos la mayoría me daban su adoración. Era aceptada por ellos y si los machos aceptaban lo que era, las hembras que aún me miraban con recelo ya no tenían más que hacer que aceptarme también.
Pero no Dark, no Xder, si me aceptaron como lo que soy, aunque yo aun estaba llena de dudas.
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