La boda y la recepción pasó en una bruma de felicidad, cómo hacía mucho tiempo no sentía en sus vidas, los días y las semanas continuaron su rumbo y las gemelas finalmente conocieron el calor de un hogar y por azares de la vida lo encontraron muy lejos de casa y personas qué eran amorosas en el caso de Usagi, sobre todo por qué la vida le había permitido tener una segunda oportunidad de qué todas las personas qué entraban en como llegaban a tener. Pero Usagi podía sentirse afortunada no sólo de haber despertado sino de tener un amor tan grande e incondicional cómo era el amor de Yaten e incluso el amor de sus padres y hermana qué la trataban cómo alguien parecido para la familia de Rossi, cómo si fuera una pizza de arte qué debían cuidar en todo momento y eso sólo podía llenar de felicidad y satisfacción a Serena. Aún qué era la hermana menor, sentía qué su deber era siempre estar pendiente de su hermana, por esa razón sufrió mucho cuándo ella le dió la terrible noticia qué le dejó el accidente, pero a pese a todo eso Usagi se mostró tranquila y agradecida por tener la vida, y poder disfrutarla al lado de Yaten, quién era su paño de lágrimas, su mundo y felicidad absoluta.
-Lamento escuchar eso Usagi, pero me alegro qué eso no afecte tu vida - respondió Serena con sinceridad, después de escuchar a su hermana.
-Al principio no fué nada fácil para mí aceptarlo, pero Yaten me hizo ver qué el hecho de estar viva es un privilegio para mí, y qué debo ser agradecida - dijo Usagi sonriendo ligeramente.
-Lo sé, pero aún así eres una mujer fuerte y valiente, te aseguro qué podrás superarlo e incluso quizás un día no muy lejano tú puedas lograrlo - alertó Serena sín mostrarse afectada por la noticia.
-Quizás pero no quiero enfrascarme o llegar a obsesionarme con eso, de momento puedo decirte qué me siento feliz y completa, además de qué... ¡Hemos decidido quedarnos en el país! - exclamó Usagi emocionada provocando más felicidad en Serena ante la noticia.
Las hermanas se abrazaron una y otra vez, volviendo a sumergirse nuevamente en la conversación hasta qué el gritó proveniente de la biblioteca les hizo callar abruptamente.
-NO! No y no - exclamó Darien al escuchar las palabras de su hermana.
-¿Cómo qué no? - cuestionó Rei mientras veía a Darien caminar de un lado a otro en la habitación.
-¡Hey dicho qué no! - repitió Darien mientras se meció el cabello una, dos y hasta más de tres veces sin lograr controlar el enojo.
-Pues lo siento Darien, soy mayor de edad y libre de amar a quién quiera, y es mi deseo de ser la novia de Zafiro - mencionó Rei con seguridad.
-¡No te he dado permiso! - rugió Darien mirándola con chispas de fuego en la mirada, los orber grises se enfrentaron tal parecía qué era una lucha de titanes.
-Pues lastima por qué no te estoy pidiendo permiso, te estoy informando qué Zafiro y yo somos novios, y qué es nuestro deseo casarnos en un futuro no muy lejano - espetó Rei sin bajar la mirada, desafiando a su hermano por amor.
-¡Dios! ¿En qué momento te perdí? - preguntó en tono dramático qué arrancó una sonrisa a Rei.
-Tonto, no me has perdido, sólo he crecido - le dijo Rei ensanchando más las sonrisas en su rostro.
-Estoy celoso de él, creí ser el único hombre en tu vida - respondió Darien llevándose la mano al pecho cómo si le doliera el corazón.
-¡Dios! ¡No sé cómo Serena te soporta! - gruñó Rei - ¡Eres terriblemente melodramático! - se burló Rei antes de añadir - En todo caso no eres el único hombre en mi vida, ya antes me compartías con tus hijos y eso qué ni siquiera han llegado al mundo, y ya tiene mi corazón - exclamó Rei con ojos soñadores.
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LA OTRA
FanfictionSerena Moon era feliz con la vida qué llevaba alejada de la sociedad y de sus padres, vivia la vida a su manera, su pequeño departamento lejos de la mansión de sus padres nadie nunca podría imaginar su verdadero linaje. Darien Shields lo tenía todo...
