Las cosas iban mejorando para mí, mi madre en cambio, estaba preocupada porque me había ido de casa y vivía en una “pocilga” como ella llamaba, aunque es una casa normal y corriente, pero sin las seis habitaciones o tres cuartos de baño de más, y por supuesto, sin personas que te hagan la colada, la comida y todas las tareas de la casa.
Andy venía siempre que podía a enseñarme algo y su madre me llevaba comida hecha, aunque no hacía falta.
Eso no te lo crees ni tú.
Vale puede que cocinar no sea mi punto fuerte, pero algo sé.
¡Pero si casi incendias la cocina!
Bueno eso es otra historia.
Mis padres seguían en Miami y yo no hablaba con mi madre desde hacía dos semanas cuando me dijo que mi nueva casa era una pocilga.
Sinceramente, me daba igual.
Llevo cuidándome solo mucho tiempo y no necesito que me diga qué debo o no hacer, no me trataba como un hijo, era otra cosa, algo que utilizaba en su beneficio y para asegurarse de que su fortuna no se fuera a la mierda, aunque viéndome, ya sabrá ella dónde iba a acabar su negocio.
En la mierda.
Bien dicho.
Después de ver la tele, mientras doblaba mis nuevas sudaderas y más tarde intentar coger un bol al que no llegaba, alguien llamó a la puerta.
Me pegué tal susto que estuve a punto de caerme de la encimera, pero, el bol no tuvo suerte, se rompió en el suelo.
Abrí la puerta, y al segundo se me tensaron los hombros. La miré de arriba a abajo varias veces y después con desprecio.
- ¿Qué coño haces aquí? -Le dije seco.
-Esa boca. Hola, por cierto.
-No te mereces ni un “buenos días”, ¿qué quieres?
-Que vuelvas a casa. Papá y yo estamos de acuerdo en que…
- ¿Papá? ¿Papá desde cuando da su opinión? Porque yo no lo recuerdo. -Le contesté irónicamente.
-Oye cariño. -Empezó tocándome el brazo. A lo que yo me eché hacia atrás y le miré con irritación.
-Mira, déjame, ¿vale? No has hecho nunca nada por mí ¿sabes? Nunca entenderé para qué querías tener un hijo, no me cuidas, no me ayudas, ni siquiera te acuerdas de cuántos años tengo. -Le contesté con el tono más desagradable que pude.
Ella agachó la cabeza y dijo fría:
-Solo quiero ayudarte.-Pues ayudarías si desapareces de mi vida. -Y sin darle tiempo a respuesta, le cerré la puerta en sus narices.
Primero cogí mi mompon y llamé a mi mejor amiga
a lo que me respondió al tercer tono:-Diga melón.
No es tiempo para tonterías creo yo.
No lo sabe.
-Ha venido mi madre.
No hubo respuesta, cortó. Ya no sabía qué hacer.
Me tumbé en el sofá mirando el bol roto.
Madre mía.
De poco me sirvió mi pena, porque llamaron a la puerta; al abrir me encontré con Andy y un paquetede palomitas para hacer en el microondas.
-Ahora estamos a cinco minutos corriendo. -Dijo
sonriendo y con la respiración agitada, aunque su sonrisa se desvaneció al ver que era serio.Entró, después de un breve abrazo, se dispuso a preparar las palomitas.
Después de cinco minutos, se sentó en el sofá, esperando a que hablara. No lo había hecho desde que llegó, y, al rato de comer unas cuantas
palomitas empecé.-Mi madre me ha dicho que quiere que vuelva a casa.
- ¿Y qué le has contestado?
-Que ni de coña, no de esa manera, peor. -Empezaba a sentirme culpable, y por mi cara, Andy se me acercó dejando el cubo de palomitas encima de la mesa y dijo poniéndome un brazo en el
hombro:-Oye, tranqui, tu madre te ha hecho daño y te has aguantado durante muchos años esa rabia, y con tu
padre también, y ahora que te diga que vuelvas a casa cuando te ha tratado como si fueras un fantasma no es justo, pero… -Se apartó un poco y se recolocó en el sofá. - ¿Quieres ser igual que tu
madre? Me refiero a que, si no te ha gustado que haya actuado así contigo durante tanto tiempo, no deberías hacerlo con ella. -Y después de aclararse la garganta terminó. -El resto de su vida.Me quedé pensando en lo que dijo, en parte tenía razón, pero por otra parte no era nada justo que hubiera hecho algo así conmigo y sólo era para que su fortuna se quedara en buenas manos.
Sinceramente, no sé qué hacer.
Yo creo que Andy tiene razón. ¿Por qué no empiezas en quedar con ella?
Podría pensarlo.
-Oye, ¿estás bien?
Andy me sacó de mis pensamientos.
-Si, si, estaba pensando en lo que has dicho.
- ¿Y? -Lo dijo mientras comía palomitas.
-Creo que quedaré con ella.
¡Hola!
Espero que os haya gustado este capítulo.
No olvidéis votar y si queréis comentar. Los leo.
Buen día ❤️
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Nada es lo que parece
Teen FictionUna supuesta muerte en la vida de Harry Besson, hace que sus decisiones le lleven a trabajar para la Nave. En su último trabajo termina ayudando a su objetivo a robar un software, pero no uno cualquiera. ¿Qué puede salir mal? -Todos los derechos de...