12. Nueva vida.

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Me llevaron a mi casa y me dieron dos horas y media para coger las cosas necesarias para irme con ellos durante un tiempo.

Ropa no necesitaba, porque me la darían allí, al igual con todo lo que necesitara para entrenar.

Estuve sentado una hora en el sofá y dando vueltas por la casa.

Tenía todo lo que necesitaba en mí, Frankie, el collar, mi tatuaje, había cogido mis cargos favoritos, unos auriculares porque sin música no vivía y una pelota de baloncesto que, aunque allí no hubiera canasta, me daba igual, necesitaba una pelota, no podía vivir sin ella.

Con esas cosas, que parecen poca cosa, pero que, sin ellas, te faltaría algo, un hueco, un vacío que nada en el mundo podría llenar.

Salí de la casa y me senté en las escaleras del porche.

Con todo el valor y el sentimiento que pude, escribí a los padres de Andy que me iría durante un tiempo y que no sabría cuándo volvería.

Otro hijo que pierden.

Me quité el collar que mi loca del queso me regaló y lo abrí.
Ahí seguía la foto que un invierno nos hizo su hermano. Odiaba a su hermano, pero esa foto, por esa foto le adoraba.

Pasó un rato y un coche llegó a la altura de mi casa.

Abrí la puerta y me monté detrás de Frankie.

- ¿A dónde vamos?

El conductor no respondió.

-Si voy a pertenecer a esto, me dices a dónde cojones vamos, ¿entendido? -Dije de nuevo más frío.

-A tu nueva casa, donde están todos. Te entrenarán y harás lo que quieras dentro de unos límites.

- ¿Ves? No era tan complicado.-Dije con ironía.

Me puse los auriculares y acaricié a Frankie durante un tiempo.

Al llegar a ese sitio, parecía una mugre por fuera. Una nave enorme, vieja y desgastada.

Bajé del coche y una puerta chirrió para abrirse y avancé; me di cuenta de que los tejados estaban llenos de francotiradores, y que, detrás de mí había dos hombres con armas.

-No ataques. -Dije mirando a Frankie y haciendo que se pusiera a mi lado.

El exterior era muy diferente al interior. Dentro había grandes espacios, divididos, como si fuera una casa.

Una zona de entrenamiento, un gran comedor, una zona con muchísimas puertas -que serían las habitaciones de los demás-, una puerta con un
nombre que no veía bien y una gran habitación al fondo, intuí que eran las duchas.

El hombre que ya había visto en la pizzería vino con una gran sonrisa. Ahora podía ver mejor sus rasgos.

Tenía los ojos marrones, estaba rapado y tenía en el
cuello un tatuaje de una serpiente que me daba repelús.

-Enhorabuena, Tony, bienvenido. Me llamo Alexander Fernández, pero aquí nos llamamos por apellidos, ¿entendido Wilson?-Asentí, él prosiguió.

-Tu habitación es por aquí, sígueme.

Los hombres detrás de mí habían desaparecido, Fernández me guió hasta mi habitación, me percaté de que había en la cama pelos de chica.

- ¿Había una chica aquí antes?

-Observas muy bien Wilson. Sí, hubo una chica, Smith, una buena contrabandista de armas. Jodió una misión y la echamos. Al menos dijo antes de irse algo bueno, tú. -Me miró y cambió de tema.-Bueno tienes un armario con la ropa que debes de ponerte para saber que eres de los nuestros; todo
tiene un símbolo para saber que eres de aquí, somos tantos que no nos conocemos todos y podrían matarte sin querer. También hay tintes si quieres cambiarte el color de pelo, igual que para aquí nuestro amigo. -Miró a Frankie con mala cara.

-Cuidadito como miras a mi perro, ¿o quieres que te haga lo que le hizo a tu amiguito?

-Tranqui Wilson, tienes suerte, eres una de las pocas personas que tiene baño para él solo. -Dejó el tono de bromista y volvió a ponerse serio. -Tienes una cómoda con todas las armas que quieras y distintos chalecos o protectores contra balas,
también hay unas llaves de coches y motos, que te hemos dejado.
Con esto te dejo que te acomodes, sólo hay una norma:
"No molestes y no te molestarán, y, sobre todo,
nunca digas que vives aquí o la palmarás antes de
llegar a la trena."
¿Alguna duda?

- ¿Qué hay en la habitación del fondo?

-Un cuarto con cuartos de baño y en la otra parte hay clientes. Entran por otra puerta y tú entras por esa, la que tiene el cartel, coges trabajo o lo que sea y sales por la misma puerta. Hay guardas, pero te dejan pasar porque llevas la ropa de aquí.

Con eso se fue.

¿En qué te has metido?

No lo sé, lo más interesante era por qué me había llamado Tony en vez de Harry y ese apellido, se lo habían inventado, el mismo que Andy se inventó para su informe.



¡Hola a tod@s!
Espero que este capítulo os haya gustado y ya empezamos con la acción.
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Buen día ❤️

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