5 de agosto.
Tengo hambre.
Y yo.
Había ido al gimnasio para entrenar y estaba agotado.
Agotado de ligar.
Eso no es verdad, simplemente tres tías me
pidieron el teléfono, la única en la que me fijé era alta, con una coleta larga rojiza y unos ojos verdes. Llevaba unos cascos morados metalizados y unas mallas a juego.
Y su culo…
Es verdad, las mallas hacían que se le marcara tanto el culo, que yo estaba sufriendo por dentro, no se podrá ni sentar cuando llegue a su casa.
Siempre cambiando el sentido de las cosas.
Vayamos a lo importante.Llegué a casa y Frankie me esperaba en la puerta del porche. Al verme, se metió dentro de casa y salió con la correa en la boca.
¿Ahora quiere cagar?- ¿No puedes esperar un poquito? -Le pregunté con
paciencia.
Por la cara que me puso deduje que o lo llevaba o se cagaba o meaba en casa. Así que, empapado, solté las cosas y le puse la correa.
Frankie iba a un paso más ligero de lo normal.
Se nos caga por el camino tío.
Después de que Frankie hiciera sus necesidades, fuimos a casa, tenía unas ganas de meterme bajo el
agua fría de la ducha, pero por lo que se ve el perro
tenía prisa.
Esto no es posible, joder con el puto perro.
Llegué a casa muerto. Frankie me hizo que fuera corriendo hasta casa, estaba él muy activo; que gracioso estaba hoy.
Entré en casa y me di la ducha más larga de la historia con agua fría. Cuando salí estaba como nuevo y me puse una camiseta de tirantas y unas
calzonas largas y ajustadas por la cintura, me puse los deportes y le di un beso a Frankie en el hocico.
-Vamos a comer chico.
Desde que Andy no está y yo cuido del perro, Margaret me guarda latas de comida para él para cuando yo venga a comer.
Habían cambiado cosas, pero no muchas, pero todas eran en torno a Andy.
Su delantal estaba enmarcado en una de las paredes donde siempre me sentaba yo, y la playlist que siempre estaba puesta era el aleatorio de Andy, dónde podías encontrar desde música pop a un
reguetón de los buenos o phonk.
Al llegar, entré contento, porque sabía que me iba a
ensuciar.
Con veintitrés años y todavía se mancha.
Eso es lo divertido, ¿no? Como si tengo cincuenta, me da igual. ¿Es que tenemos que comportarnos cuando somos mayores? ¿Las cosas que nos gusta hacer las tenemos que hacer aburridos? Yo creo
que no, conciencia, como si los demás piensan que soy un inmaduro, que hagas lo que te gusta divirtiéndote con la edad que tengas no significa
que seas incapaz de comportarte en otras
situaciones más formales.
Saqué la masa y empecé a moldearla y echar un montón de cosas y terminé la pizza echando mucho queso.
Salí de allí con ella en el plato, quemándome las manos y me senté en mi mesa.
Comí tranquilo la pizza, disfrutándola trozo a trozo y
escuchando la música de fondo.
El ambiente estaba tranquilo, Chriss estaba tarareando la canción que sonaba, Margaret limpiando la barra y en la cocina se escuchaba a todos los demás empleados tirando la basura y recogiendo.
Metí a Frankie dentro y me lo llevé al baño.
Se quedó jugando en la puerta, y yo entré. No llegué a bajarme los pantalones, cuando escuché un grito ahogado y después un tiro.
Salí del cuarto de baño y lo primero que mi instinto
me dijo fue coger al perro, taparle la boca y volver a
encerrarme.
Mi mente sabía que no iba a salir nadie vivo, entre otras cosas porque había doce personas y ya había dado cinco tiros.
No me di cuenta de que estaba llorando en silencio
y sentía a Frankie abrazado a mí e intentando no hacer ruido. Se escuchó otro tiro.
El perro se asustó y se echó encima de mí, yo lo acariciaba, pero cada vez que levantaba la mano,
me temblaba y no paraba de llorar.
Cuando creí que acabaron los tiros, salí del cuarto de baño muerto de miedo por lo que me iba a encontrar. Sabía que el tirador no estaba porque
puse la oreja en la puerta del baño, no se escuchaba nada era un silencio que no agradaba, era como si hubieran callado a almas que eran felices comiendo, riendo, cantando y de repente,
desaparecen.
Es ese silencio en el que tu cuerpo siente que lo único que puede traer es tristeza, melancolía o peor aún, culpa.
No había salido de aquel sitio y ya estaba pensando en porqué no salí de allí y le hubiera plantado cara,si no hubiera ido al baño, si en vez de llorar, hubiera llamado a la policía.
¡Margaret!Dejé al perro encerrado en el baño, a lo que él empezó a ladrar como en forma de quejido, más bien pensé que lloraba.
Salí del baño y lo único que hice fue quedarme
parado al ver lo ocurrido.
Empecé a andar cuando mi cerebro empezó a funcionar de nuevo, al primer muerto que vi fue a un cocinero con la bolsa de basura al lado
desparramada en el suelo.
Seguí avanzando y vi a Chriss. Creo que fue el último, estaba en la puerta, con un disparo en la frente y tenía los ojos abiertos. Me acerqué, lo
miré, le toqué el pelo y estuve pensando en todas esas veces que me había llamado Tons, en todas las veces que nos ayudó, incluso hace media hora que me había dado mi delantal viejo en vez de darme el que me regaló Margaret porque según él iba a dejarlo hecho una mierda.
Acaricié el pelo de Chriss una última vez antes de soltarlo de nuevo en el suelo e ir hasta la persona que no quería.
Al levantarme le di una patada a las sillas altas de la
barra y le di varios golpes contra el suelo antes de
dejarla tirada. Di un grito y empecé a llorar hasta
llegar a Margaret.
Estaba tumbada en el suelo, llena de sangre por el
abdomen y tenía los ojos abiertos.
Me senté llorando a mares y la cogí en mis brazos, le tapé los ojos y la mecí una y otra vez hasta que llegaron los paramédicos y detrás de ellos la policía.
Yo lloraba y lloraba, me sacaron dos policías y me
llevaron a una ambulancia para revisarme y ver cómo estaba.
Abrieron la puerta del baño del ruido que hacía Frankie y salió corriendo hacia mí y lo abracé con las manos llenas de sangre.
Ese color bronce claro que brillaba en el sol, ahora era un color oxidado machado de sangre.
Escuché que decían que yo no fui el causante de esto.
¿Cómo iba a serlo?
No les eché mucha cuenta, ni cuando me preguntaron si quería que llamara a alguien
importante, les dije que esa persona estaba dentro.
Sacaron todas mis cosas y me marché con ellas.
Al llegar a casa me quité la camiseta y me lavé las
manos, Frankie se sentó en el sofá y yo me senté a su lado.
En apenas media hora se quedó dormido.
Complicado para nosotros.
Me quedé mirando a un punto fijo absorto en mis pensamientos.
La manera en la que Chriss me molestaba y me ayudaba en mis exámenes, cuando me preguntaba cosas raras como si echarle fotos a un conejo es ilegal.
A Margaret, regalándome ese delantal que tanto adoro, la única que me ayudó en el hospital a superar lo de Andy, a que tenía que seguir adelante, la que había conseguido que en el próximo año trabajara como abogado de su negocio mientras
buscaba yo uno, la que cuidaba de Frankie cuando
no podía, la que puso en honor a Andy su playlist y
su delantal enmarcado.
La que fue y será mi madre de verdad.
¿Vamos a superar esto?
2039, no vayas a peor.¡Hola a tod@s!
¿Creéis que Tony superará todo?
Os leo.
Buen día ❤️
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Nada es lo que parece
Teen FictionUna supuesta muerte en la vida de Harry Besson, hace que sus decisiones le lleven a trabajar para la Nave. En su último trabajo termina ayudando a su objetivo a robar un software, pero no uno cualquiera. ¿Qué puede salir mal? -Todos los derechos de...