• Rumor

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- Dos años atrás y algunos meses -

- Narra Jeon Jungkook -

Me encontraba a nada de terminar mi guardia en el hospital de mi padre y estaba pasando mis informes en una computadora que había en recepción de urgencias.

- Oye. - esa era la voz de mi mejor amigo Mingyu, el apuesto ginecólogo.

Voltee a verlo, dejando de escribir.

- ¿Si? - pregunté curioso.

Mingyu volteo a varias direcciones, confirmando que solo estábamos nosotros dos.

- Te necesito contar algo, quiero que me des tu gentil opinión. - agregó mientras dejaba sus expedientes a mi lado y se dejaba caer en el asiento, justo enfrente de una computadora de recepción.

- ¿Que pasa? - pregunté curioso mientras sonreía pues sabía que Mingyu siempre se metía en pequeños problemas y como siempre... Aquí estaba su amigo para salvarlo.

- Yo se que estamos en áreas distintas pero... - hizo una leve pausa. - No se si ubicas a una mujer...

Puse mis ojos en blanco y empecé a sonreír para después seguir con mi vista en la computadora, escribiendo de nuevo.

- Hey, espérate. - soltó una ligera risa. - Ya sabes que yo no me relaciono con mis pacientes pero esta mujer, en serio, en serio que me trae loco. - dijo. - Es una mujer baja de estatura, bueno, a comparación de nosotros, cabello negro, piel pálida, rostro lindo, el más lindo que puedas ver en el hospital, complexión delgada y siempre viene a consulta conmigo o con tu padre, dependiendo el turno.

Definitivamente esas características no me decían nada pues para él podría ser la mujer más linda pero para mi no, había muchas mujeres con cabello negro, delgadas, piel pálida... En fin, no sabía a quien se referiría.
Seguí escribiendo sin decir o ver a Mingyu.

- Se llama Heyeri y es esa paciente que viene con terquedad para entrar a procedimientos de fertilidad.

Dejé de escribir por un segundo, tratando de recordar pero después caí en cuenta que había como tres mujeres, así que seguí en lo mío.

- Mmm. - se quedo pensativo. - También, siempre viene con chofer...

Fue ahí cuando lo voltee a ver, sabía de quien se trataba pues aunque este hospital era privado, era muy raro que alguien viniera con chofer y sobre todo siendo una mujer para tratamientos de fertilidad, donde la mayoría de las ocasiones las mujeres venían con el apoyo de su pareja.

Giré mi silla y dejé de escribir, prestándole atención.

- ¿Que hay con ella? - pregunté curioso.

- Pues intercambiamos nuestro números en una consulta, desde esa misma tarde hemos estado conversando y hoy, cuando la atendí...- volteo hacia varias direcciones, asegurándose que nadie escuchara. - Me la iba a coger, estaba a nada. - susurró.

- ¡No puede ser Mingyu! - grite sorprendido.

- Shhh, cállate. - trató de tapar mi boca con gracia y espantado. - No lo hice...

Respire tranquilo pero aún así era aterrador que lo hubiera considerado pues si se enteraba alguien más, mi padre lo botaría de aquí. Y lo peor, su reputación como profesional estaría por los suelos.

- Pero lo voy hacer. - dijo con una ligera risa para así tapar su boca, riendo ligeramente como si de una maldad de niños se tratara.

- ¿Está soltera? - pregunté.

- No. - dijo mientras se le borraba la sonrisa.

- Pues claro que no idiota. - dije con ironía. - Él otro día, el día de tu descanso, cuando consulto con mi padre, vi de espaldas a un hombre, nada feliz, como que él ya perdió las esperanzas o no se pero la única emocionada era ella, lo abrazaba y besaba...

Vecino del 210 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora