Chae comenzó a asistir al sicólogo dos veces por semana. Realmente era algo que necesitaba, ella me lo dijo. Las primeras dos sesiones fueron las más difíciles para ella, porque se negaba a hablar sobre sus pensamientos y emociones, pero de alguna forma la sicóloga logro romper esa coraza. Justo sus sesiones eran los días que solía ir a verme a la biblioteca, en el mismo horario, así que no podíamos vernos en la semana, pero hacíamos videollamadas a diario para hablar de nuestros días.
Después de un mes completo usando el horrible yeso, me lo quitaron y lo reemplazaron por una bota ortopédica, pero ya podía caminar sin las muletas y no dolía. Inicié, una vez más, mis sesiones de kinesiología, apenas salía de la biblioteca tomaba un taxi al centro médico y luego hacía lo mismo para ir a mis clases, el tiempo era justo, pero nada impidió que esa misma noche, después de que me quitaran el yeso, visitara a Chaeyoung de sorpresa.
—¿Qué haces aquí? —preguntó molesta.
—Ya no hay yeso —le dije con una sonrisa, mostrando los dientes.
—Es verdad —miró mi pierna—. Ahora solo hay una fea bota —también sonrió.
—Ahora puedo caminar, así que lo primero que quise hacer fue venir hasta aquí —saqué el ramo de flores que traía escondido en mi espalda—. Una flor para una flor —cliché, pero necesario.
Chaeyoung rodó los ojos, pero de todas formas recibió las flores con una gran sonrisa. Cerró los ojos y las olió.
—¿Quieres entrar? —preguntó.
—Es tarde, creo que debería volver.
—Puedes quedarte.
—¿Eh? —estaba más que sorprendida.
—Sí, puedes dormir en mi cama y yo en la de mis padres.
—Ah...
—Te diría que durmiéramos juntas, porque sí quiero, pero la sicóloga me dijo que debía establecer y respetar los límites contigo.
—¿Y cuáles son los límites?
—Mientras seamos amigas, no dormimos juntas.
Maldición.
—Me parece correcto, lo respetaré y aceptaré tu invitación a quedarme.
—¿De verdad? —preguntó extrañada, seguro esperaba que me negara con eso de dormir separadas, pero no me perdería la oportunidad de compartir más tiempo con ella, aunque tuviera que dormir en el jardín.
—Me encantaría dormir abrazada a ti, si por eso preguntas, pero vamos a respetar lo que diga tu sicóloga y lo que decidas para tus límites —tomé su mano—. Además, podemos compartir juntas antes de dormir.
—Yo... —sus mejillas estaban teñidas de rojo— Dije que dormiríamos separadas, pero podemos acostarnos un rato juntas... y escuchar música o algo así.
—Me parece una gran idea.
—¿Quieres darte un baño primero?
Me metí a la ducha y Chae me prestó ropa. Volví a su habitación y la encontré sentada en la cama, mirando su celular. Se había duchado en el baño de sus padres, tenía el cabello mojado, se veía tan linda... bueno, como siempre.
—¿Quieres que seque tu cabello? —ofrecí.
La chica pegó un salto, al parecer estaba muy concentrada en su teléfono y no me había escuchado entrar.
—Ah, sí, por favor —dio unos golpecitos en el colchón para invitarme—. Después yo puedo secar el tuyo.
Si duda me sentía a gusto compartiendo así nuevamente con la chica. Secamos nuestros cabellos mutuamente, y luego nos acostamos en la cama, boca arriba y sin taparnos. Chae puso música aleatoria en su celular y disfrutamos de esta en silencio. Después de un rato, miré a mi lado y la encontré con sus ojos cerrados.
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Malentendido 2 (Michaeng)
Romansa¿Habrá tiunfado el amor sobre la distancia en la relación de Mina y Chaeyoung? Las cosas no siempre salen como uno lo espera y nos toca enfrentar diversas adversidades. Lo importante es nunca soltar la mano de quienes nos aman. Mina tiene mucho que...
