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Desperté por la mañana y aun podía sentir la calidez de su cuerpo. Miré hacia abajo y Chaeyoung seguía aferrada a mi. No podía evitar sentirme contenta por nuestra cercanía, pero se sentía injusto estarlo por el motivo debido al que la chica estaba durmiendo en mi cama. Podía escuchar su lenta y pesada respiración, era música para mis oídos. No iba a arriesgarme a despertarla, así que, por mucho que me muriese por tomar mi celular, que estaba en la mesita de noche, no me giré para hacerlo. Decidí ser egoísta y disfrutar del momento. Acerqué mi nariz a su cabeza, para inundarme con su agradable aroma. Lamentablemente, no podía ver su cara, porque seguía enterrada en mi pecho. Estaba disfrutando de su presencia al máximo, cuando de pronto la chica comenzó a hacer ruidos y a murmurar cosas.

—¡Nooo! —gritó repentinamente, abriendo los ojos y apartándose de mí.

Su respiración estaba agitada y tenía una expresión confundida.

—Chaengie —susurré.

—Lo siento —se tapó la cara—, estaba teniendo una pesadilla —murmuró, tratando de regular su respiración.

—Ven —ofrecí con los brazos abiertos.

Se quitó la mano de la cara y me observó, analizando la situación. No demoró en volver a acercarse tímidamente.

—Todo va a estar bien —dije en voz baja y la envolví con mis brazos.

Una vez más, y esperable después de lo que vivió la noche anterior, la chica comenzó a llorar. Con una mano acaricié su cabeza con delicadeza y con la otra su espalda.

—Llora todo lo que quieras, Chaengie, déjalo salir.

La consolé en mis brazos un buen rato, hasta que se calmó.

—Gracias —dijo bajito—. Y perdón.

—¿Por qué pides perdón? 

—Por ser una molestia.

—No eres ninguna molestia para mí —me separé de ella para mirarla a los ojos—, al contrario —sonreí.

Jamás Chaeyoung o algo relacionado a ella sería una molestia para mi. 

—Extrañaba esto —dijo, también con una sonrisa.

—¿Qué cosa? —pregunté confundida.

—La calidez de tu cuerpo —susurró y se sonrojó levemente.

—No imaginas las noches que pasé extrañando tu presencia a mi lado —admití.

—Yo...

Alguien tocó la puerta.

—¿Sí? —pregunté levantando la voz.

—Soy yo, hija, ¿quieren desayunar con nosotros? —era mamá.

Miré a Chae que asintió con una sonrisa.

—¡Sí, gracias! —respondí.

—¡Las esperamos abajo!

La chica se levantó rápidamente de la cama.

—Iré a baño —anunció.

Yo aproveché de tomar mi celular y revisar mis mensajes.

Sana: logramos sacar a la gente (2:47 am)

Sana: les dijimos que llamaríamos a la policía (2:47 am)

Sana: Woobin no quiere irse, aunque se han ido casi todos (2:59 am)

Sana: Jeongyeon terminó golpeando a Woobin en el ojo, y Jungsu lo detuvo de responderle el golpe, por suerte. (3:15 am)

Malentendido 2 (Michaeng)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora