Esa noche llegué a mi casa a llorar, no pude engañarme. Pero me convencí de que era lo que necesitaba para realmente superar a la chica de una vez por todas, era la señal que necesitaba. Intenté ser un poco más positiva con la situación y animarme a mi misma. Aún debía disculparme con ella, era consciente de eso, y quizás podríamos volver a ser amigas, si lograba perdonarme.
La semana terminó sin novedades, el trabajo iba bien y mis clases también. El lunes de la siguiente semana Jihyo volvió a contactarme para que nos encontráramos con Sana. Esta vez no hablamos más de mi desaparición, solo nos pusimos al día con lo que habíamos hecho durante la semana, como si nunca hubiese pasado nada, como en los viejos tiempos.
Tomé una foto casual de ellas con el teléfono de Sana, para que la chica la subiera a su historia de Instagram.
En medio de nuestra conversación Sana chilló al mirar su teléfono.
—¿Qué pasa? —preguntó Jihyo preocupada.
—No te asustes, Mina, por favor —frunció el ceño—, pero... Chae dice que viene para acá.
—¡¿Qué?! —entré en pánico— ¿Cómo? ¿Dónde está? —Miré por le ventana, asustada.
—Chae también estudia en mi facultad, literalmente está cruzando la calle.
—Tengo que irme...
—¿Vas a huir? —preguntó Jihyo, decepcionada.
—N-no es huir... es solo que no estoy lista...
—Tarde o temprano tendrás que enfrentarla, aprovecha que hoy estás con nosotras —insistió Jihyo.
—En otra ocasión quizás debas hacerlo sola, y no nos tendrás ahí para salvarte si es que Chaeyoung decide asesinarte —Sana tenía un punto.
—Ella no haría eso —la defendí, sabiendo que Chaeyoung jamás me haría daño—, ¿verdad? —bueno, si lo dudé un poco.
—Puedo decirle que no venga, pero no sé qué excusa usar —Sana miró la pantalla del teléfono fijamente.
—Por eso me iré yo, no puedo hacerlo —me puse de pie—. Nos vemos otro día.
Pero antes de que pudiera dar un paso, la puerta de la cafetería se abrió y la chica entró. No tenía donde esconderme, más que debajo de la mesa, y eso sería demasiado patético, así que me senté nuevamente, lo más digna que pude. Chaeyoung comenzó a buscar con la mirada a las chicas, mientras caminaba hacia nuestra mesa. Vio a Sana, sentada a mi lado, yo agaché la cabeza intentando cubrirme la cara con mi cabello.
—¡Hola! —saludó alegremente.
No se imaginan cómo vibró mi pecho al escuchar su voz tan linda una vez más.
Cuando estuvo frente a nosotras, paró en seco. Alcé lentamente la mirada, para ver por qué se había quedado en silencio. Me estaba mirando fijamente.
—¿M-mina? —preguntó cuando nuestros ojos se encontraron.
Terminé de levantar la cabeza, ya era muy tarde para volver atrás, estábamos frente a frente. Nos miramos fijamente por lo que pareció una eternidad.
—H-hola, Chaeyoung —saludé nerviosa, mi boca hormigueó al decir su nombre en voz alta.
—No sabía que habías vuelto —desvió la mirada hacia las otras dos chicas, que estaban expectantes por ver su reacción—. Me alegra verte bien —sonrió, pero reconocí su sonrisa falsa—. D-debo irme.
—Pero si acabas de llegar —reclamó Sana.
—Recordé que debo ir a alimentar a mi bebé.
¿Qué?
ESTÁS LEYENDO
Malentendido 2 (Michaeng)
Romansa¿Habrá tiunfado el amor sobre la distancia en la relación de Mina y Chaeyoung? Las cosas no siempre salen como uno lo espera y nos toca enfrentar diversas adversidades. Lo importante es nunca soltar la mano de quienes nos aman. Mina tiene mucho que...
